0 12 mins 4 meses

Jeremías Ramírez

El pueblo judío, desde el dominio babilónico y luego el del persa, es decir, desde el siglo V antes de Cristo y hasta el siglo XXI, ha sufrido frecuentes situaciones violentas y persecución constantes. Y desde el año setenta, cuando los romanos destruyeron Jerusalén, han vivido sin un territorio propio, y durante 20 siglos han vagado por muchos países y sufrido persecuciones y expulsiones buscando dónde construir una patria, pero, sobre todo, anhelando recuperar todo el territorio que Dios les prometió cuando Moisés los liberó de Egipto.

Sorprende que pese a no tener territorio durante esos veinte siglos no perdieran su identidad como pueblo. El historiador Paul Johnson afirma que ello se debió a sus textos sagrados que les dio un sello de identidad gracias a su apego religioso y a la esperanza del advenimiento del mesías —que esperan les traiga redención y salvación—que los dota de un fortísimo sentido de unidad y esperanza que como coraza les permite aguantar las circunstancias más adversas.

            Satán en Goray es una novela ambientada entre los años 1648 1658, en la pequeña ciudad, o shtetel, de Goray, en la provincia de Lublin, en Polonia[1]. Cuando tras el anunció de la aparición del mesías se inflama la esperanza de finalmente regresar a Jerusalén.

            Poco antes de 1648 Goray había sido atacada por el atamán cosaco Bogdan Chmelnicki y su ejército de haidamaks (bandas paramilitares de la Ucrania) en contra los terratenientes polacos (boyardos). Si bien el ataque estaba dirigido a los boyardos, el ataque abarcó a los judíos porque eran los administradores de los boyardos, y por ende, culpables de la explotación de los ucranianos pobres.

            Este ataque dejó a Goray desolada y sus habitantes dispersos por toda Polonia. La narración inicia cuando los sobrevivientes regresan a su ciudad y con muchas privaciones y esfuerzo empiezan a reconstruir sus casas y retomando sus negocios intentando recobrar la normalidad.

            Cuando la ciudad está reviendo les llega la noticia que ha aparecido el Mesías. Este mesías era Sabbatai Zebi, un judío que nació en Esmirna, en 1626, y murió en Montenegro, en 1676. Había estudiado la Cábala y el Talmud, y había sido ordenado, en 1647, con el título rabínico askenazí[2] de “jajam” (sabio). Fue en ese año que Sabbatai Zebi afirmó que él era el mesías y sus seguidores fueron aumentando hasta generar uno de los movimientos mesiánicos más importantes de la historia judía, aunque él no estaba convencido del todo. En 1651 fue expulsado de Esmirna y vagó desorientado durante varios años por Grecia, Tracia, Palestina y Egipto. En 1665, en busca de una cura para su alma atormentada, acudió con el rabino Nathan quien le convenció de que era el Mesías. De inmediato se presentó como tal y en poco tiempo ganó un ferviente apoyo en Palestina y entre los judíos de dispersos en Europa. Las autoridades otomanas lo detuvieron y encarcelaron en 1666, y aceptó convertirse al islam para no ser ejecutado y cambió su nombre por el de Aziz Mehmed Effendi. Esta traición desconcertó a muchos de sus seguidores, quienes habían abandonado sus bienes materiales pues, con la llegada del mesías, ya no tenía sentido conservarlos. Murió exiliado en Ulcinj (en la actualidad Montenegro) en 1676.

            La novela nos narra el impacto en Goray de la aparición del mesías. Los judñios, llenos de esperanza y júbilo, creían que pronto irían a vivir a Jerusalén y allí curarían todas sus penas.

            Quien no se entusiasmó ni perdió la cabeza fue el Rabino Benish, guía espiritual de Goray, y quien se opuso rotundamente a los aventureros que llegaban anunciando las maravillas Sabbatai Zebi.

El primer aventurero que llegó fue el buhonero Reb Itche Mates, que narraba con ardor los hechos maravillosos que estaba haciendo Sabbatai Zebi en tierras del imperio otomano (hoy Turquía) y como iba derrotando a los infieles con su poder. Evidentemente eran noticias falsas. Pronto se convirtió en un personaje admirado y la mayoría andaba tras él con devoción. Cuando Reb Itche Mates descubrió a Rechele, hija de Reb Eleazar Babad, —quien supuestamente había muerto en uno de sus viajes de negocios— decidió pedirla en matrimonio y no le importó que cojeara al caminar y descubrir su carácter retraído y huraño. Al principio Rechele se resistió a aceptarlo como marido, pero las mujeres de Goray la convencieron. La noche en que se celebró la boda hubo un exceso de alegría que escandalizó a algunos de los asistentes. Uno de ellos fue a medianoche a informarle al rabino Benish del desorden y a pedirle que detuviera la depravación. Goray, esa noche, era azotada por el viento y la nieve. Estas condiciones hacían penoso el caminar del viejo rabino y a los pocos metros de su casa, azotado por el viento, cayó y quedó malherido. Horas después convalecía en su cama. Al amanecer le pidió a quienes lo rescataron que lo llevaran a Lublín; no quería morir en Goray. Su deseo fue cumplido dejando abandonada a su grey y a su familia.

El buhonero, quien se las daba de piadoso, y contraviniendo las costumbres y leyes judías, dejaba correr los días sin consumar el matrimonio pues Rechele seguía siendo virgen, mientras que él se la pasa en sus actividades religiosas y en sus baños rituales.

            Pronto aparecerá otro personaje con nuevas enseñanzas del mesías: el carnicero Reb Gedaliya quien, además de matarife —Goray no tenía uno en esos momentos—, era un hombre versado en la Torá y en la Cábala, y pronto asumiría el liderazgo político y religioso de la ciudad.

Este hombre anunciaba que pronto todos los fieles de Goray serían llevados por el mesías en una nube a Jerusalén. Este anuncio alteró aún más la exaltación religiosa del pueblo, alteración incentivada cuando Rechele un día, fuera de sí le cuenta al carnicero que por la noche un ángel le ha dado información reveladora que asombraba a quienes la escuchaban.

             Reb Gedaliya, maravillado con Rechele, la aloja en su casa y manda a Reb Itche Mates, su marido, y a uno de sus seguidores: Reb Mordecai Joseph, a proclamar las buenas nuevas del mesías por toda Polonia. Ambos salen presurosos y felices a proclamar las buenas nuevas. Mientras, Reb Gedaliya prácticamente toma como esposa a Rechele, aunque no se casan jamás ni tampoco consuman la unión, pues Rechele sigue siendo virgen, y vive entregada a su nueva tarea: recibir y proclamar las constantes mensajes que el ángel le revela.

            Este fervor religioso transforma Goray y empieza a gozar de una prosperidad económica inusitada ante la llegada de visitantes que buscaban escuchar a la profetiza y solicitar los servicios de Reb Gedaliya. Y este anuncia que la fecha de la partida se acerca, que se preparen. Ante tal anuncio todos los judíos de Goray abandonan sus labores, descuidan su casa, pues ya no necesitarán nada. Para su tristeza, la fecha llega, pero la famosa nube que los llevará a Jerusalén, no. Pasa la fecha y entristecidos no saben qué hacer pues están hundidos en la pobreza y la miseria.

            Si las cosas ya estaban mal, pronto se pondrán peor con la llegada de una noticia que derrumbará toda esperanza: Sabbatai Zebi no es el mesías pues ha traicionado a los judíos convertiéndose al islam.

Esta noticia llega por boca de Reb Itche Mates y Reb Mordecai Joseph. Reb Gedaliya trata de desmentirlos, pero no lo logra. Y pronto la población empezará a sufrir la presencia de entes malignos, particularmente de un dybbuk (en las creencias judías, un dybbuk es un espíritu maligno capaz de poseer otras criaturas, y se cree que es el alma en pena de un muerto) que toma posesión de Rechele y por su boca vomita blasfemias y revela los pecados ocultos de Reb Gedaliya y de todo aquel que osa desafiarlo, particularmente cuando Reb Mordecai Joseph lo enfrenta para exorcizarlo.

Hasta aquí la crónica.

La novela revela muchos aspectos de la vida y creencias de los judíos que aún siguen vigentes, pero desconocidas para quienes no formamos parte de esa cultura.

Esta fue la primera novela que escribió Isaac Bashevis Singer cuando aún vivía en Varsovia y nos dice que a pesar de que afirma haber perdido la fe de sus ancestros, conocía profundamente la historia y creencias de su pueblo, y en esta novela logra crear un fresco nítido y en detalle de las fortalezas y debilidades de un pueblo que ha logrado mantener a pesar de que por 20 siglos vive sin un territorio propio.

Satán en Goray es pues una novela que hace una radiografía del alma judía y sus esperanzas en un redentor cuya vigencia es tal tras 2000 años de historia y persecución.

Después de esta novela, Bashevis Singer ha seguido explorando el tema del mesías en otras obras suyas, pero en esta es quizá donde logra una intensidad dramática de alto vuelos.

Si usted está interesado en la obra de este gran escritor, déjeme decirle que sus cuentos y novelas se publican con cierta regularidad y se pueden encontrar muchas de sus obras en las librerías de México o en portales en línea como Amazon.


[1] Los shtetel eran pequeños pueblos con gran población judía que existían en Europa Central y del Este antes del Holocausto

[2] nombre dado a los judíos que se asentaron en la Europa Central y Oriental

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *