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G. Saúl García Cornejo.

Mis estimados, luego de un breve descanso, estoy con ustedes y aunque lo ideal es lograr el relax, hay temas que no nos dejan muy en paz.

Hay algunas señales y situaciones para saber hacia dónde vamos, o al menos, nos quiere llevar el Presidente de México y sus achichincles. Es cierto que LOAM (López Obrador, Andrés Manuel) tiene sus fijaciones políticas que, aunque en apariencia contundentes, en la realidad actual, han diferido, incluso, sustancialmente. Recordemos promesas del calado de poner en orden el precio de las gasolinas, es decir, bajarlas, pues el sobreprecio era –y es- evidente. Una forma de ingresos económicos para el gobierno, a costillas del sacrificio –y abuso, realmente- contra el consumidor.

Justificaciones “sesudas” van y vienen. Ninguna es sólida y menos aún, verdadera. “Qué está en juego la “soberanía” y hay que apechugar”, “Qué es por el dólar”, “Qué se requiere consolidar la producción y autosuficiencia en gasolinas” y, la más tragicómica: ¡Salvar a Pemex!

Quién posea un mínimo de raciocinio, puede entender que Pemex no es rescatable, que es un zombi que se traga la economía nacional. Y peor, que el mentado “rescate” se revuelve con política demagógica y criminal. Se trata de simples -o complejas, si prefieren- reglas de finanzas públicas, de administración pública, de falta total de transparencia y cero rendiciones de cuentas, claro, a la Nación, a los mexicanos pues. La paraestatal, en esa tesitura no tiene remedio. Luego, no hay porque sacrificar a los mexicanos bien nacidos, para que los parásitos sigan viviendo a sus anchas. Una sola pregunta relacionada es contundente: ¿Por qué sigue libre Carlos Antonio Romero Deschamps?

De fondo, la gasolina, por ejemplo, no cuesta más allá de los ocho pesos de costo, ya puesta en los expendios. Pero casi alcanza el 300% de sobreprecio. ¿Entonces, LOAM, nos dice que debemos rescatar, incluso, que es asunto de Soberanía?

Si tocamos cualquier tópico, desde la visión de la mentada 4T, no podemos dar buenas cifras, ni resultados: López Gatell y el descontrol de la Pandemia y lo que falta; la desorganización “organizada” por la Secretaría del Bienestar, con las vacunas;  que no hay quien “diseñe” los libros de educación pública, menos con el esquema a distancia; la Guardia Nacional y sus ocupaciones al Sur de México y ahora, con la “militarización policial” –asunto que ya “huele” para los opositores, como preámbulo a una “dictadura”-; la economía familiar a punto de colapso y de seguir, no me alcanza esta colaboración. Y para colmo, la mentira de la democratización partidista de MORENA.  ¿Qué nos espera?

Tendrían razón los que pregonaban: ¿LOAM es un peligro para México? Cualquier dictador a lo largo de la historia, al menos en Latinoamérica, tuvo al Ejército a su servicio, impuso policía militar y un régimen insoportable hasta para un mártir. LOAM, ¿A qué teme? Digo, por eso de la militarización, porque es obvio que no sólo es contra el crimen, sino va parejo, contra todo el que se oponga o sea un “peligro”. Ojalá se equivoquen quienes así lo ven.

Otra cuestión poco analizada: ¿Por qué prefirió vivir en Palacio Nacional? ¿Esa decisión unilateral, tiene algún trasfondo psicológico? Es decir, la deducción más obvia: Para asentarse como reyezuelo. Por qué, sí, se trata de un Palacio. Ahí vivió y se le acondicionó a don Max, en el Segundo Imperio Mexicano. No es pecata minuta, merece un análisis de más fondo en la personalidad del Presidente.

Su intolerancia, ¿Hasta dónde puede llegar? Y por supuesto, que revela una gran contradicción, pues el mismo, ha sido intolerante con algunas Instituciones, por ejemplo. De ahí, su oposición política que lo llevó a sentarse en la Silla Mayor. Entre las que ahora está con más énfasis: El INE, institución que ya amenazó el impresentable Félix. De risa… ¿O preocupación? Entonces, cómo interpretar cuando ganó LOAM, pues intervino también el Instituto aludido.

La solución: Poner contrapeso en la Cámara de la Unión. Sin embargo, no es confiable tal postura, por una simple razón: Los demás Partidos, tampoco les importa el ciudadano, sino sus intereses propios y de grupo. Lo que nos indica que es un círculo pernicioso y que se debe ir rompiendo por el sufragio en estas elecciones que siguen. Hay que madurar como ciudadanos. No se tapa el sol con distracciones discursivas, que  nos quieren dividir en dos bandos: conservadores y liberales. Ya no existen en el concepto de los tiempos de Maximiliano y el ínclito don Benito. Hoy en gran mayoría los políticos son mercachifles, muy sonrisales. Cuídense.

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