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Miguel Alonso Raya

Un nuevo video que exhibe a Martín, otro de los hermanos del presidente, recibiendo fajos de billetes de manos de David León, le pega otra vez de lleno a la credibilidad de López Obrador. Es evidente que cuando de la familia se trata, Andrés Manuel olvida su promesa de combatir la corrupción.

Este otro video exhibe que estas prácticas son comunes en la familia presidencial, pero, además, y eso es lo grave, que este dinero podría haber sido utilizado por López Obrador para ganar la presidencia.

Ante los escándalos en los que se han visto involucrados sus hermanos, y otros parientes cercanos, López Obrador sostiene que él sólo responde por su hijo menor y no por otros de sus familiares y argumentó que estos tienen que asumir la responsabilidad de sus actos.

Lo que evade decir es que el dinero que recibieron sus hermanos, como comentó Pío en su momento, era para financiar sus actividades proselitistas y para Morena.

Esta actitud presidencial exhibe un patrón que se ha destacado en el gobierno de López Obrador: la corrupción, el uso discrecional del presupuesto, la falta de transparencia y rendición de cuentas, y la utilización clientelar de los recursos públicos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), las quejas de los ciudadanos por la falta de información en las respuestas a solicitudes de transparencia en el actual gobierno van en ascenso. “El Poder Ejecutivo —junto con los sindicatos— son los entes más opacos, y la oficina de la Presidencia en específico se encuentra en los niveles más bajos de acceso a la información pública desde 2003.” (Animal Político, 24/02/2021).

Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en su tercera entrega de la Cuenta Pública 2019, detectó irregularidades en proyectos centrales y programas sociales prioritarios del gobierno de López Obrador.

La ASF encontró irregularidades por 57 millones de pesos, de los cuales 51.2 millones se les pagó a jóvenes que estaban estudiando, además 482 mil 400 pesos se otorgaron en becas a 68 personas que ya habían fallecido y 5.3 millones se dieron a empresas de las que no se encontró su existencia. (Informadormx, 21/02/2021)

Frente a los escándalos familiares, la impunidad y opacidad que prevalece en su gobierno, la gente ya no cree en la promesa de AMLO de que combatirá la corrupción.

Según el Estudio Nacional de Opinión Pública, elaborado por México Elige, el 67.6 por cierto de entrevistados expresó que en este gobierno sí hay corrupción. El 43.1 por ciento consideró que el presidente es “muy corrupto”, en tanto que el 8.1 y el 5.1 por ciento opinaron, respectivamente, que es “algo” y “poco”, corrupto. (México Elige, 07/2021).

Si el presidente y su partido dicen estar contra la corrupción y la impunidad, tienen que demostrarlo con hechos y no prolongar más, por ejemplo, el desafuero del diputado de Morena, Benjamín Huerta, acusado de abusar sexualmente de menores; y del petista Mauricio Toledo, señalado de actos de corrupción. Morena se resiste a desaforar a Toledo porque no quiere romper su alianza con el PT para la siguiente legislatura. Se impone el pragmatismo.

Si el presidente sigue fomentando y tolerando prácticas corruptas y la impunidad, el paso de Morena en el gobierno podría ser efímero. El combate a la corrupción debe empezar por la casa y la familia.

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