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Francisco Rodríguez

México no es el país en el cual se paguen más impuestos.

Los países del norte europeo sí que se llevan las palmas en ese rubro.

Pero, a diferencia de estas naciones, México sí es el país en donde los contribuyentes al erario no recibimos a cambio nada de lo que pagamos.

Porque, mire usted, tan sólo a la Federación le entregamos casi la mitad –muchas veces más– de nuestros ingresos a través del Impuesto Sobre la Renta (ISR), el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN), el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) y, entre otros más, el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), IMSS, Infonavit, peajes en carreteras…

Pagamos también a las entidades federativas en las cuales vivimos o trabajamos: por el agua, por el tránsito en las calles (licencias de conducir, tarjetones para taxistas, tarjetón para pasajeros, etc.), por servicios en el Registro Civil (actas de nacimiento, matrimonio, búsqueda de datos, divorcios, defunciones, etc.), por las nóminas, por servicios notariales y, claro, por tener un vehículo.

Éste, de la tenencia vehicular, se lo sacó de la manga Adolfo López Mateos en 1962, con carácter temporal, para financiar la organización de los Juegos Olímpicos de México 1968, sin embargo, este impuesto llegó para quedarse entre los mexicanos como un Artículo en la Ley de Ingresos.

Exactamente medio siglo después de ese decreto de ALM, el impuesto se sigue cobrando y los fondos son destinados a los gobiernos de los estados donde aún se cobra la tendencia, ya que existen otros donde este pago fue eliminado.

Pero, no sólo eso, en la década de los 80’s se amplió este pago tras incluir aviones, yates, motocicletas y helicópteros. De esa manera, el impuesto por tener un medio de transporte se convirtió en un medio de recaudación fiscal, conforme el parque vehicular en México.

Policía corrupta de Ciudad de México

Y ¿a cambio de qué? ¿Qué servicios nos prestan Federación, estados y municipios por todo eso que les pagamos a sus pésimos administradores?

La seguridad pública es sólo una denominación, pues no existe, no obstante que es la razón por la cual existen gobierno y Estado. Las escuelas se caen a pedazos –si es que existen–, sin agua, sin servicios sanitarios. Los servicios de salud prácticamente ya dejaron de existir…

Y en CDMX, ahora, la señora Claudia Sheinbaum –a quien mantenemos junto con su parentela los paga-impuestos desde ya hace muchos años a través de salarios, prestaciones de todo tipo y hasta becas para sus descendientes– da luz verde para que todos aquellos conductores de vehículos que porten placas de entidades federativas distintas a las de la capital nacional sean extorsionados por la honorable policía bajo su mando por ese simple hecho.

La de la CDMX una de las más corruptas de México, sí.

Ya pagamos muchos impuestos por tener un vehículo — IVA aplicado a los materiales y piezas para el ensamble del automóvil, al comprar éste en la agencia–; impuesto por pago de derechos para placas, tarjeta de circulación y calcomanías; pago de Licencia para conducir; IVA aplicado a la póliza de Seguro contra robo y accidentes; Impuesto por verificación de emisiones contaminantes; “baja” del auto después de venderlo y/o cambiarlo de propietario; reeplaqueo cada que necesitan dinero los dizque gobernantes y, claro, ¡la tenencia vehicular!

Como gobernante, el futbolista Cuauhtémoc Blanco es, sin duda, el mejor ejemplo de lo nocivo que resulta el método de encuestas –“lo que diga mi dedito”, en realidad– que el partido político del Presidente López Obrador usa para postular candidatos a puestos de elección. Y es que la popularidad del personaje frente a otros competidores por el puesto lo hizo ganar en el proceso y, claro, después en los comicios. Esa popularidad, esa fama, empero, no se tradujeron en un gobierno efectivo para la sociedad morelense, sino en uno más bajo el ominoso signo de la corrupción. Hoy que el diario El Sol de México ha publicado una fotografía en la que se ve al mandatario estatal acompañado de tres malandros se ha llegado al paroxismo de la descomposición política en la entidad vecina a Ciudad de México. Ignaro como es, Blanco ha recurrido a la vieja y desgastada fórmula de que lo que se busca es desestabilizar a su gobierno. Quien lo desestabiliza es él mismo, desconociendo a sus patrocinadores, a sus sicarios en el asesinato del activista Samir Flores “antes de que AMLO llegara (en una gira de trabajo) a Morelos”. Y el estado de Morelos no es el único que atraviesa una situación similar. ¡Pobre México! * * * Otro caso es Veracruz. Otro ignorante dizque lo gobierna. Porque las constantes violaciones a los derechos humanos le dan risa al señor Cuitláhuac García, encapsulado como está por el verdadero gobernante de la entidad, Eric Cisneros Burgos, que cobra como secretario de Gobierno y está bajo las órdenes directas de la zacatecana Rocío Nahle, ¡aspirante a gobernar la entidad de Ignacio de la Llave! * * * Y por hoy es todo. Le agradezco la lectura de estas líneas. Escríbame al correo electrónico. Y como siempre, deseo que usted tenga un feliz fin de semana, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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