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LOS PRESIDENCIABLES DEL PRESIDENTE.

Héctor Gómez de la Cortina Guerrero

Con la sucesión presidencial en marcha, el presidente López Obrador lanzó algunos nombres de quienes podrían ser sus sucesores en el cargo. Comenzó mencionando a Marcelo Ebrard, continuó con Claudia Sheinbaum y siguió con Tatiana Clouthier y Juan Ramón de la Fuente. Ignoró al senador Ricardo Monreal, quien abiertamente ha mostrado su interés desde hace tiempo.

Me parece que, en este momento, la carrera se cierra a dos personajes: el canciller y la jefa de gobierno. Creo que de entre los dos, AMLO respaldará a Sheinbaum, ¿por qué? Es una mujer que le debe absolutamente todo y le ha mostrado lealtad incondicional al tabasqueño, requisito indispensable para que la vislumbre como su sucesora, pues creo que Obrador seguiría teniendo una influencia importante en caso de que Sheinbaum se convierta en la primera presidente del país. En el caso del canciller Ebrard, se encuentra ante la última posibilidad de ser presidente. Fue en su juventud un cercanísimo colaborador del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal Manuel Camacho Solís y de haber sido Camacho el sucesor de Carlos Salinas, Ebrard apuntaba por la presidencia en el año 2000. La historia la conocemos todos, el beneficiario fue Colosio, Camacho se convirtió en canciller y se llevó consigo a Ebrard. Ambos abandonarían al PRI poco después. Ebrard sería diputado federal por el partido Verde en 1997 y en el 2000 candidato a jefe de gobierno por el partido Centro Democrático, fundado por Manuel Camacho. Ebrard decidió declinar en favor del candidato del PRD, nada más y nada menos que Andrés Manuel López Obrador, que al triunfar lo incorpora a su gabinete como secretario de Seguridad y luego de Desarrollo Social; se convirtió en su sucesor en 2006 y en 2012 se hizo a un lado para que AMLO volviera a ser candidato presidencial. Luego vinieron algunos escándalos como el de la suspensión de la línea 12 del metro y su auto exilio en París para regresar renovado en 2018 como la cara de México ante el mundo. AMLO sabe la valía de Ebrard, lo reconoce como un animal político por excelencia y como una especie de presidente en espera, pero quizá ve en él a alguien que una vez asumiendo el poder, marcará distancia, cosa que no le sucede con Claudia.

El caso de Monreal es paradigmático. El zacatecano se acercó a López Obrador cuando el primero rompió con el PRI y se convirtió en el candidato del PRD al gobierno del estado, recibiendo el apoyo de Obrador, en ese entonces presidente nacional del partido del sol azteca. Monreal caminó por diversos partidos, pero siempre cercano a López Obrador, aunque en 2018 estuvieron cerca de romper cuando el ahora presidente respaldó a Claudia Sheinbaum por encima de Monreal para la candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. Obrador percibe independencia en Monreal y eso no le gusta, por ello ni siquiera lo tomó en cuenta.

Tengo la impresión de que los nombres de Juan Ramón de la Fuente y de Tatiana Clouthier los utiliza el presidente para desviar la atención de los dos principales punteros, no creo que tengan posibilidad alguna.

El día de ayer platicando con un amigo, me decía que él no tenía duda de que el elegido será Marcelo Ebrard. Es un político colmilludo, opera como una especie de vicepresidente, es quien da la cara ante el mundo, es un perfil de izquierda moderada y lleva una excelente relación con el gobierno de los Estados Unidos, punto siempre importante cuando se elige a un candidato presidencial. Como negativos tenemos el desastre ocurrido en la línea 12 del metro, tema que la oposición utilizará sin duda para golpearlo.

Yo creo que en estos momentos la favorita del presidente es Claudia Sheinbaum, pero faltan 3 largos años en donde algunos podrán desaparecer y otros surgir. Ya veremos.

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