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LA CONSUMACIÓN

Héctor Gómez de la Cortina Guerrero

El próximo 27 de septiembre se conmemorarán 200 años de la entrada triunfal del ejército trigarante a la Ciudad de México. Comandados por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, cientos de hombres consumaban de facto la independencia de México y daban fin a 11 años de cruenta lucha.

Al día siguiente, el acontecimiento estaría revestido de legalidad con la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, que pomposamente dice así:

«La Nación Mexicana que, por trescientos años, ni ha tenido voluntad propia, ni libre uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido.

Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y está consumada la empresa, eternamente memorable, que un genio, superior a toda admiración y elogio, por el amor y gloria de su Patria, principió en Iguala, prosiguió y llevó al cabo, arrollando obstáculos casi insuperables.

Restituida, pues, esta parte del Septentrión al ejercito de cuantos derechos le concedió el Autor de la Naturaleza y reconocen por innegables y sagrados las naciones cultas de la tierra; en libertad de constituirse del modo que más convenga a su felicidad; y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios; comienza a hacer uso de tan preciosos dones, y declara solemnemente, por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es Nación Soberana, e independiente de la antigua España, con quien, en lo sucesivo, no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha, en los términos que prescribieren los tratados; que entablará relaciones amistosas con las demás potencias y cuantos actos pueden y están en posesión de permitir las otras naciones soberanas: que va a constituirse, con arreglo a las bases que en el Plan de Iguala y Tratado de Córdoba, estableció, sabiamente, el Primer Jefe del Ejército Imperial de las Tres Garantías; y en fin que sostendrá, a todo trance, y con sacrificio de los haberes y vidas de sus individuos, (si fuere necesario) esta solemne declaración, hecha en la capital del Imperio a 28 de septiembre del año de 1821, primero de la Independencia Mexicana».

El documento está firmado por personalidades de la élite novohispana que habrían de dirigir los destinos del naciente país en los próximos años. Me llama la atención cómo pensará festejar dicho acontecimiento el gobierno federal ¿ensalzará la figura de Guerrero y denigrará a Iturbide? ¿Festejará a ambos por igual? Pronto lo sabremos. No creo que dejen pasar una fecha tan significativa pero tan poco considerada en el calendario cívico nacional.

¿Por qué festejamos a Hidalgo y no a Iturbide? Bueno, la discusión y la polémica se mantuvo viva buena parte del siglo XIX. A Hidalgo lo celebraban los liberales y a Iturbide los conservadores. Los liberales veían en Iturbide la figura que pretendió mantener el estatus de la élite al fin del conflicto insurgente y por ende al personaje defensor de instituciones retrógradas a su entender: la iglesia y el ejército. Los conservadores veían en Hidalgo a un cura rebelde, revoltoso y destructor, comandante de una horda de salvajes e indisciplinados, incapaces de construir una patria fuerte.

Al final ganaron los liberales y el 27 de septiembre se fue perdiendo entre el polvo del olvido y su conmemoración pasa desapercibida. A Iturbide se le acusa de convenenciero, traidor y sanguinario. A Hidalgo se le elevó a los altares de la patria. La discusión pues se volvió maniquea y persiste hasta nuestros días.

Ojalá que de a poco comprendamos con madurez la rica historia que tenemos y dejemos de ver a los personajes como totalmente negros o blancos.

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