16 mayo, 2021

Tus mentiras y las mías.

Velia María Hontoria Álvarez

Cuando se destapan las verdades; las cloacas abren todas sus mirillas y buscan por donde colarse. Por

alguna razón- que nunca he entendido- una gran mayoría repele las mentiras, las odia y dice que si alguien le engaña dejará caer sobre la persona que suelta la blasfemia un mundo de maldiciones y, por otra razón al develarlas -también desconocida la acción – difícilmente cumple. Pero…según la Dra. Lillian Glass de la Universidad devetú a saber dónde y que dicen es experta en comportamiento del lenguaje corporal asegura que el sesenta por cierto de las personas que tratamos -incluyéndome-mienten.

¿Por qué mentimos? Miedo, defraudar, ganas de no hace daño con una realidad, una profunda necesidad de afecto que se contrapone con decir lo que creemos -o presentimos, sabemos-  que los otros quieren escuchar o anhelan deseando que  con eso seremos  merecedores de un agradable cariño; quizá también la mentira se forja en conciencia, muy en concierto y a sabiendas para que  *ellos puedan perdonar y seguir .  En algunas ocupaciones, puede servir solo por ese maravilloso juego que presupone verdad y mentira con el juez del: cáchame.

Hay mentiras que de tan bonitas la literatura las bautizo como realismo mágico y en otras le dijo, miré usted: fantástico.  Otras, mentiras o casi verdades, alimentan las ambiciones, sueños que queremos hacer realidad, como eran para mí los Reyes Magos.

Aunque creo que lo más maravilloso de las mentiras es que siempre suenan con un timbrecillo -para quien las escucha-  que  dice “no es real” o poco tiene que ver con esa solución que necesitas o quieres tener; aun así la guardamos y cuidamos, con anhelo, aguantando el respiro por ese temor pueril de que se descubra lo que de antemano ya sabemos…o va, aunque  ya intuimos desde siempre, va  a salir así, como nos toco y nos defraudará aunque con un dolor menor porque lo imaginamos y sufrimos antes de, pero de que nos jode ni duda lo hará..

Las mentiras sirven para todo y con todos, desde para decir me olvidé o para relajar un un-no-te-quiero. Más qué pasa con esas mentiras que nos friegan ya hasta el modo de caminar, nos rompen al amigo eterno, al hermano del alma, rompen estructuras, destruye economías, friegan comunidades, destruyen instituciones, familias y creencias… Esas son las mentiras que con pararrayos creo debemos parar y combatir, hace poco perdí a un amigo -que comía en casa, vive en mi alma, hermano que extraño y anhelo- solo por su valiente y profundo amor a una persona en quien confía el desarrollo de mi país a pesar de tremendas barbaridades y obscenidades que a diario se demuestran amén de las que se viven. Otro día perdí una amiga por no saber decir, esto no puedo, no me alcanza la capacidad o la experiencia, para llegar hasta dónde vas. Hoy las evidencias se muestran, nos muestran a pobres politiquillos asquerosos que arden por tener billete ajeno -nuestro-  con tal de tenernos absortos en la mentira. Esa mentira que sabemos es tan absurda como creer que mi príncipe encantado aun me ama.

Yo sé que las contrataciones para empleos son muy poca, además de bien observadas; tú sabes que apenas das la vuelta, yo con poco  de  lo que tú crees  ando en las mismas; yo sé que este país no me brinda garantías, tú sabes que aquí en esta casa de empleo y con prestaciones  hacemos equipo, estas seguro, el resto, creo  que son patrañas o ¡les seguís el juego a estos señores¡ diría mi  entrañable Nacha, cada uno decide.

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