G. SAÚL GARCÍA CORNEJO.

Cuánto nos falta por ver y recorrer. La oposición política, que en una democracia debe existir, como un natural contrapeso, para ir por el equilibrio en las tareas públicas y, también para acotar el ejercicio avieso o desviado, es decir, que propicie perjuicios en los derechos civiles, la economía, la salud, la educación, la seguridad, etcétera; hoy, en México, está en una situación peligrosa: Inocua. Lo que obvio, produce un desequilibrio y la contraparte natural o artificial, se empodera y tiende a la autocracia.


Ahora, está claro que el presidente de nuestro País –todavía-, no es como se pintó. Penoso es para algunos, entre esos el que esto escribe- reconocer esa circunstancia del desfase. Sólo podemos acertar según los efectos que produce la 4T, no el fondo de las intenciones, creo que en ése punto, ni los partidarios lo saben, y algunos ni siquiera lo consideran, por el momento sexenal, parece que están en un ángulo de “confort”, creyendo que la plaza es suya. En política y mejor dicho, en la actuación, es un craso error confiarse.

La oposición, como pilar de la que nos exhiben grupos o partidos, o líderes –incluso, supuestos- está tras bambalinas y no es una suposición al modo de paranoia. Es el llamado suavemente, como “sistema político”. En el embrollo en que se ha convertido la participación y el rol político, no es raro ver el surgimiento o renacimiento de grupos o corrientes, que asumen una obligación y derecho cívico: ¡Poner un dique a políticas erráticas y nocivas! No importa más, quién las produce, sino los estragos sufridos o por venir.

El Liberalismo Económico, visto como un viejo e intransigente demiurgo –que lo es- y su antagonista, El Socialismo y/o el Comunismo, que ha fracasado en los hechos –por supuesto, por imposición o tergiversaciones a modo, de líderes y sus fallas humanas- baten ambos todavía sus banderas y lanzan a sus huestes, unos con estrategias sólidas, continuas por más veladas para el común del consumidor, cegado por ofertas y promesas de una vida mejor y sus generales bien uniformes, bien comidos y pertrechados; y otros, sumidos en una ensoñación, en lucha de egos, sin brújula y sin método de adaptación ad hoc, mareados arriba de un tabique y rodeados e infiltrados de su enemigo acérrimo… No del capitalismo en sí mismo, sino de su fuente: La avaricia, la ambición negativa y sin control, la soberbia, la pereza vista como la cosecha con el mínimo esfuerzo y de que deben ser seguidos ciegamente.

Con ese panorama general negativo, nace –todavía más como una advertencia, no como una concreción- otra oferta: El Frente Cívico Nacional. Grupo que no sabemos quién lo auspicie, aunque parece otro intento de esa misma fuente: La inconformidad ante el viejo método: El valladar llamado coloquialmente, “dedazo”. Sus promotores han sido víctimas directas del albazo a sus intentos políticos de ser candidatos, dentro del viejo esquema priísta, que al ser vetados tomaron otras veredas y hay que decirlo, tenían razón y derecho.

Ahora, ante los medios nacionales, se manifiestan –otra vez- contra la práctica del dedazo, por más que el Partido en el poder, lo repudie o niegue, lo usa sin escrúpulo, y miente a quien quiera creer en las encuestas.

Llama la atención un giro en el reclamo: Nos dicen que promoverán una iniciativa en materia electoral, que cambien formal y materialmente, esa nociva práctica de quienes ejercen el poder de modo tiránico y disimulado: Una especie de elección primaria para que el electorado escoja sus candidatos, en principio y de manera toral, al candidato a la presidencia de la República. Suena bien, nada más.

¿Cuál es la realidad a la que se enfrentaría esa idea? Hay que considerar de manera seria: 1. No es todavía una iniciativa y por tanto, le faltaría agotar todo el proceso legislativo. Ahí, tendría a MORENA y sus satélites, en contra; 2. En supuesto auge y dicho así, porque tratándose del presupuesto de Egresos, se acomoda a la “necesidad presidencial”, les pegaría la guadaña de la “Austeridad”. Un proceso y jornada electoral extraordinaria, como sería el caso, incluso, ya hay antecedente, el INE y la Consulta para la Revocación; 3. La indolencia cívica, explicable hasta cierto punto, por tantas ofertas políticas incumplidas. Podrían intentar hasta sacar una iniciativa ciudadana, pero los ciudadanos deben ser no sólo motivados, sino convencidos; 4. Falta saber a esa “incipiente” convocatoria política, si se quedarían sólo como un “grupo” más, una organización política, una ONG, o hasta un Partido de nueva creación. Pues, dijeron que trabajaran para proponer un candidato de oposición al Partido en el poder, y sin perjuicio de que ya lo hayan sido en ocasiones anteriores.

En fin, da para mucho que reflexionar, porque así, pueden estar atrás personajes políticos aviesos, como Calderón, el Neocacique de San Cristóbal, Espino y demás que ya sabemos y no tiene caso mencionar, pero que no quitan el dedo del renglón.

¿Qué opinan, estimados lectores?