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Norma Meraz

El viento del sur que sopla al oeste es el vendaval que dispersa las partículas que confirman una democracia en ciernes como la mexicana.


200 años de vida independiente, pero llena de piedras, es apenas un pestañeo en el tiempo. Sin embargo, una larga etapa para construir un sistema político democrático.

Con solo autodeterminación y alternancia política no hay democracia. Depositar un voto en la urna para elegir gobernante, no es democracia.
Un régimen democrático es algo más que eso; es libertad y, cuando se coarta el ejercicio de esta, no hay democracia.

En Mexico nos jactamos de vivir en un régimen de libertades. ¿Cuáles son estas, si el estar en desacuerdo con el Presidente de la República cuando dice combatir el narcotráfico, da órdenes al Ejército de dejar libre a un capo renombrado “para evitar enfrentamientos y masacres”, si de asaltes está lleno el calendario que cubre el territorio nacional y al no enfrentar al crimen se convierten en facilitadores de este?

Cuando al disentir del Jefe de Estado y de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, respecto de las políticas restrictivas como son: mantener los salarios de las mujeres por debajo de los ingresos de los hombres aun cuando ambos desempeñan el mismo trabajo; no permitir la libre competencia respecto a la generación y distribución de energía eléctrica entre privados y público, mantener la compra de medicamentos por asignación directa y solo a través de la Secretaría de Hacienda aunque por falta de los oncológicos mueran niños, adolescentes y adultos; la desaparición de albergues para mujeres maltratadas, albergues para niños en situación de calle , albergues para adultos mayores carentes de familia y servicio médico al desaparecer el Seguro Popular, al desaparecer el subsidio de diésel para los campesinos – ejidatarios y pescadores y nos quedaría una larga lista de contrasentidos por mencionar del actual gobierno .

Que lamentable es escuchar por voz del Presidente del país dimes, diretes y chistoretes, obviamente carentes de una oratoria propia de un Jefe de Estado, teniendo una lengua castellana tan rica como la nuestra.

¿Quién dijo que vivimos en un régimen político con división de poderes?, si el Ejecutivo, cuando envía al Congreso iniciativas de reforma a la Constitución o a “las leyes que de ella emanan”, exige a su mayoría parlamentaria” ¡que “no se le mueva ni una coma”!

Cuando ha de referirse a otro Poder, el Judicial, en el caso de no actuar como él desea, los menosprecia –aunque él mismo los haya colocado–, calificándolos de blandengues y conservadores.

Por desgracia, el Presidente no utiliza los canales institucionales, actúa por encima de ellos.

¿En dónde quedó el equilibrio de Poderes? ¿El sistema de contrapesos si, además, los partidos políticos no son oposición, no tienen un contra discurso que los haga presentes en la escena política en la que abonen a la democracia ya de por sí “patichueca”?

Un país en donde se menosprecia la cultura, el arte, la investigación científica, la superación personal y profesional, a las Asociaciones Privadas que, gracias a los donativos, atienden grupos sociales que están fuera de la órbita de atención de las políticas públicas, como la Fundación Michou y Mau, para niños quemados, que ha librado de la muerte a más de 10 mil menores de 18 años que son atendidos sin costo alguno –intervenciones quirúrgicas necesarias, implantes de piel y tratamientos hasta ser dados de alta– en los Hospitales Shriners en Estados Unidos, gracias a haber establecido un convenio con estos Centros hospitalarios especializados y pagar –por cuenta de la Fundación– los traslados en ambulancia aérea a Galveston,Texas; Sacramento; California, y Nueva York , amén de traer a México a los médicos de esta cadena hospitalaria para que lleven el seguimiento de los niños que han regresado al país y requieren vigilancia hasta cierta edad; además, quienes vienen, capacitan a galenos mexicanos para que Mexico cuente con más Centros de atención para quemados, como los que ya ha instituido bajo vigilancia de Shriners en Guadalajara, Jalisco, Chihuahua, Chihuahua, Toluca, EdoMex, Reynosa, Tamaulipas; Monterrey, N.L. y Veracruz, entre otros.

De ahora en adelante, quienes aporten donativos mayores de 16 mil pesos tendrán que pagar impuestos, lógicamente los donativos disminuirán más, pues ya de por sí, habían disminuido drásticamente durante la pandemia dada la desaparición de innumerables negocios y las tarifas de traslado aéreo rondan los 18 mil dólares ya que vienen las ambulancias –desde los hospitales– equipadas y con personal que se capacita durante 8 años para atender este tipo de casos de quemaduras.

Además, la Fundación Michou y Mau corre con los gastos de hospedaje y alimentación del familiar que acompaña al paciente durante el tiempo que dure el tratamiento allá.

Pero gracias a la ocurrencia del Presidente López Obrador, de tasar los donativos a estas Instituciones de Asistencia Privada, muchos niños mexicanos no recibirán atención y tal vez mueran.

Otra Fundación es la de “Solo por Ayudar” que dejará de asistir, como lo hacía, con comida, cobijas, artículos de primera necesidad y medicamentos a mexicanos de las zonas serranas de Chihuahua, Oaxaca y otros Estados.

¿Y qué pasará también con la Cruz Roja que no le alcanza con las colectas que hace? ¿La Asiciacion Mexicana Contra el Cáncer, la Fundación para niños con Síndrome de Down y tantas otras que “porque así decidí que se legisle “, el Congreso que lo haga afecte a quien afecte? El asunto es sacar dinero de abajo de las piedras, pues es necesario para las elecciones del 2022 y 2024; sin dejar de lado que, con la legalización de lo ilegal que son “los autos chocolate”, el gobierno obtendrá 50 mil millones de pesos, con 2 mil 500 pesos por cada uno!

¡Así es que Mexico va con vendaval sin rumbo!

¡Digamos la Verdad!

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