16 mayo, 2021

VENTA DE VIDAS, pecado

Velia María Hontoria Álvarez

Vendo pulmones a peso. Se recuperan vidas a diez. Gritaba el merolico en la calle usando el altavoz. Algunas personas pasaban de largo y otras intrigadas se iban acercando para escuchar y mirar lo que el hombre desde un carromato lleno de cajas ofrecía. ¿Pulmones? Dijo alguien ¿son buenos? Cálele patroncita de la mejor calidad.  En el callejón un saco de piel y huesos se retorcía ante una insistente tos que le robaba en cada expulsión el aire y con este la vida los accesos violentos no le permitían gritar menos susurrar para decir: yo los necesito para seguir viviendo, véndame un par. Frente al vendedor las personas arrebataban las cajas de pulmones y los cintillos para las vidas buscando prevenir o para llevarlos a su familiar. Esta podría ser la mejor historia que podría contarles en estos tiempos; un mágico ser salido de la nada que vende pulmones baratos y repone las vidas de los que amamos accesible a todo público, y con buena calidad. Más desafortunadamente no existe tal y sí desde hace unos días nos informa -sin amenaza- la Secretaria de Salud que cambiaremos de color de semáforo por el alto índice de contagios que existen. Sordos ante el aviso nos reunimos para cantar y echar unos alcoholes, aunque sea lo último que haga ¿en serio? ¿de veras #tevalemadreslavida? O ¿es pura hablada y cuando te agarre la tos te pondrás a llorar y rogaras a Dios por tus días? #Vetúasaber.

Sin grandes argumentos podemos concluir que el virus no es que se haya fortalecido, solamente hemos bajado la guardia en esa estadía que nos trae tan cansados de no verte la cara, con las ganas de abrazarte; con la necesidad de salir, pareciera que buscamos afanosos la muerte o tal vez es esa estúpida necedad de jugar a la ruleta rusa,  apuntarme directo a la mollera en  la destreza del  #amínomepasanada o simplemente no soy vulnerable ¡hurra  Juan sin miedo¡  ¿de veras?

Sinceramente hace algunos meses creí que esto era solo una triquiñuela política y económica que estaba más lejos de mi  conocimiento más que pronto acabaría y regresaría a mi vida de todos los días sin ningún apuro; más no ha sido así algunos cuerpos humanos hechos para convivir con virus y bacterias han perdido la batalla sin poder siquiera meter mano o evitar sumergirse a la débil esperanza que puede darte un respirador. Otros como mi querido primo y gentil Quique no pudieron pasar la prueba; Marcela con sus altas carcajadas y amables sonrisas no logró ahuyentar al bicho. El amable Colis y tantos otros que siendo tan valiosos en su diario quehacer nos han dejado sumidos en este silencio incomprensible.

Irresponsables despreciamos la vida pues como peces muertos que siguen la corriente flotamos, asistimos a Jaripeos, festejos y nos apiñamos en los camiones, nos sobamos en los mercados olvidamos que nuestro día a día cierra la brecha, que me quedaré sin sustento al cerrar el negocio, perderé mi empleo, que los ahorros ya se acabaron, los hospitales saturados; los médicos y enfermeras cansados- muchos ya contagiados-  y tantas personas sufriendo. ¿Quién tiene hoy el poder de frenar? Tú y yo con nuestra prudencia con ese amor que le debemos a la vida, en la conciencia de que ni en el super, menos en el tianguis te venden la salud y que si la venden no es barata aún menos accesible. **Déjese la autoridad de vaciladas y cobren multas de a deveras, usen la fuerza pública de ser necesario, hagan su chamba. Pues muy buenos para cobrar donde no deben y malitos para reprimir a quien hace un real daño.(#Multan con $5mil “reventón” masivo. Michinelas

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