25 febrero, 2021

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Verbo y Realidad.

3 minutos de lectura

G. Saúl García Cornejo.

Estimados lectores, el discurso del nuevo “Tlatoani”, no tiene eco en la realidad que estamos sufriendo los mexicanos. Es para mí penoso, el simple hecho de reconocer y abordar el tema.

No me interesa la diatriba sin ton ni son. Considero que toda mi vida he creído en las Instituciones, no así en las personas que las manejan. Pero tenemos un año tres meses y contando, de una “nueva administración”, que en la realidad no sólo es anquilosada, sino irresponsable, indolente, arbitraria y con gran tendencia al autoritarismo, sorda, ciega y a la vez “royera”, parlanchina, pero sin fondo, sin sustancia. Royo, sinónimo de “apolillamiento”.

Es evidente el desconocimiento de la implementación de políticas públicas, y menos aún, de gobernanza, como elementos naturales y muy necesarios, para que exista en cualquier régimen político, los resultados que la sociedad exige y espera.

Debemos preguntar y responder con honestidad: ¿Qué ha cambiado en el fondo del sistema político mexicano?

Verbo y Realidad. Son disímiles, antagónicos, contradictorios. Los jilgueros del régimen, adolecen de lo mismo que los anteriores, y para burla, nos imponen lo que antes combatían. Así es el “sistema”, nutrido de distintos elementos, factores, variables, demagogia, corrupción, burocracia, inercia, ignorancia cívica, indolencia ciudadana y un largo etcétera.

¿Qué es el “sistema político”? Para no caer en imprecisiones, recurro a esta fuente: (Bobbio, Norberto. Diccionario de política, 13° edición, 2 tomos, Ed. Siglo XXI, México, 2002. Pp. 1464-1469.)

“Sistema Político: Se refiere al conjunto de grupos y procesos políticos que interactúan en un entorno histórico y cultural, y se caracterizan por cierto grado de interdependencia recíproca que se expresa en prácticas, hábitos, rituales y reglas no escritas que organizan la competencia por el poder político entre los actores y, específicamente, entre la clase política…”

Norberto Bobbio, ha dicho que el “sistema político”, no contiene ni aborda el total de los fenómenos sociales vinculados al adjetivo “político” sino a la generalidad del fenómeno. Entre los esos aspectos, están los espacios donde se forman o salen las decisiones que guían a una comunidad política; que los fenómenos, son trascendentes en la conformación del Poder Político; y que las relaciones de entradas, salidas y la retroalimentación se dan entre la clase política; que los procesos y subprocesos, tienen interacción e interdependencia y finalmente, que las “reglas” son más bien coyunturales, por lo que se adaptan, pero no lo harán de fondo.

¿Identifican la manera de ejercer la política, de algunos políticos nacionales? En realidad no deberían ser denominados “políticos”, pues sólo transitan en un sistema, de manera más bien parasitaria, pero no en estructurar cambios de fondo, sino que siguen en lo mismo con algunos matices demagógicos.

Por eso, entre otros factores, estimados lectores, no vemos diferencias sustanciales, y en el peor de los casos, somos burlados y humillados, por “políticos” mendaces.

La otra gran interrogante: ¿Hasta cuándo nos vamos a dar cabal cuenta de que el Poder, lo tenemos los ciudadanos? Los abstencionistas, tal vez al igual sin la plena consciencia cívica, nos dañan a los demás, y al mismo tiempo a ellos mismos. Lo mismo sucede a los que votan sin saber.

Y aquí, en este punto sustancial, creyendo en la institución democrática del sufragio, es que yo mismo me lance a la riesgosa aventura de una candidatura a diputado. Me honraron 32,300 ciudadanos que al igual que su servidor, creímos en la democracia; pero el “sistema” nos tenía una sorpresa preparada: La democracia electoral, es otro “juego” que en sí mismo, tiene un garlito, una engañifa: La libre participación, la decisión de entrar al cambio. El “sistema” no permite tal participación real. Aunque los “políticos profesionales y los Partidos Políticos” nos digan cada vez, lo contrario.

Así qué, debemos encarar la realidad y destruir ése “verbo” engañoso, lesivo. Deberemos por fin, con una participación real, echar afuera a todos esos parásitos del “sistema”. Y no seguir sólo quejándonos, sin hacer nada.

¿Qué opinan, estimados lectores?

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