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Jeremías Ramírez

No soy afecto a las historias románticas, pero es imposible evitarlas por qué se filtran en casi todas las novelas, cuentos, series de televisión y películas; y cuando menos lo espero, ya estoy atrapado en alguna historia de este tipo, amén de las que se meten en mis propias narraciones.

            Eso me acaba de pasar con la película Yo antes de ti. Buscando algo interesante que ver mientras viajaba en un autobús de la Ciudad de México a Celaya, me encontré con esta película. La sinopsis decía que la protagonista, una chica inestable, se enrolaba con una ricachón parapléjico cuando entra a trabajar a su servicio y eso le cambia la vida. Como las demás propuestas del menú fílmico del camión no eran de mi agrado, decidí ver la secuencia inicial de esta película. Si no me gustaba, seguiría leyendo mis libros.

            La película inicia cuando la protagonista, Louisa Clark, una muchacha joven y hermosa, es despedida de su trabajo en una cafetería. En un pueblo pequeño no tiene muchas expectativas de conseguir otro empleo, sobre todo porque la han despedido de varios otros y su historial no es nada bueno. Sin embargo, en la oficina de empleos descubren una nueva solicitud: una familia rica de la zona busca quien pueda cuidar y atender a su hijo, un joven empresario (Will Traynor) de 35 años que ha quedado tetrapléjico tras ser atropellado por una motocicleta. El sueldo es excelente y permitirá ayudar a su familia pues su padre y su hermana están desempleados. Pese a que no tiene experiencia ni sospecha en qué consiste su trabajo, acude.

            Will Traynor vive en un lujoso castillo y es cuidado por un médico de planta, pero Louis deberá atender todas las necesidades que el médico no realiza, pues Will sólo puede mover su cabeza, y se desplaza en una silla de ruedas motorizada. Pero el problema que enfrenta es que Will es un tipo difícil, frustrado y rencoroso que no acepta haber perdido de golpe  todo lo que le interesaba hacer: practicar diversos deportes (como el esquié), entablar relaciones amorosas abiertas y liberales y obtener logros importantes como empresario. Su carácter, otrora jovial, se ha tornado desagradable, amargo y agrio.

            Los primeros encuentros de Louis y Will son ásperos. El tipo la trata muy mal, la ridiculiza y no la baja de estúpida. Y además se burla de su gusto estrambótico para vestirse.

            Este inicio, común en las películas en las que dos personajes opuestos se encuentran, anuncia un arco dramático harto sobado: la chica dulce, alegre y parlanchina, logrará domar al caballo agresivo y entablarán una relación amorosa. Y cual cuento de hadas, ella, una simple cenicienta, encuentra a su príncipe azul que la hace reina de su castillo.

            Y en efecto, la película transcurre por ese sendero con una gramática visual un tanto torpe. Sin embargo, hay dos elementos dramáticos que rescatan la historia: los celos del novio, un deportista de alto rendimiento, que se siente desplazado cuando ve la entrega de su novia a su trabajo y la manera tan cercana en la que se relaciona con Will, cuya crisis de pronto revienta y el novio abandona a Louis.

            El segundo factor dramático mucho más potente se presenta porque Will se ha puesto un plazo de seis meses de existencia con sus padres y luego viajará a Suiza para que le apliquen la eutanasia. Desde que se entera Louis de estos planes, entra en un profundo conflicto moral y busca, de alguna forma, impedirlo. Y más aún, cuando empieza a brillar entre ellos una pasión amorosa.

            Este segundo eje dramático evita el lugar común de un final lleno de flores y melcocha en el que la niña buena y guapa convence al caballero rico lisiado de aceptarla y convertirla en reina de su castillo, pues la decisión de Will de acabar con su vida en seis meses nadie la puede cambiar, ni los besos de Louise.

            Este conflicto existencial me hizo reflexionar sobre cómo las circunstancias de la vida provocan que dos personas que nada tienen en común entren en una relación estrecha. Cuando Will era un hombre sano y exitoso, y buscaba relacionarse con mujeres de su clase social y económica, seguramente Louis no pasaría, si llegara a encontrarse con él, de que él le lanzara una mirada superficial. Los gustos de Louis, su manera de vestir, su pobre status económico, su clase social baja serían una barrera que impediría que entablara, al menos, una conversación casual.

            Pero he aquí que ella entra a trabajar a su casa para servirle y el contacto diario y cercano durante meses hará que ambos se descubran aspectos atractivos y puedan entrar en una relación estrecha, profunda y cariñosa.

            Pensemos en cuántos de nuestros amigos o relaciones románticas se las debemos precisamente a las circunstancias que en un momento dado permitieron que estrecháramos una relación con alguien.

            Tal vez esto nos lleve a pensar que en vez de quejarnos cuando estamos en una situación desagradable o trágica, estemos atentos para ver qué sorpresas maravillosas nos depara la vida, pues en esas circunstancias es posible que baje el ángel que hemos estado esperando.

            La película termina con una breve secuencia de Louis sola en un café en París leyendo una misiva post mortem que le dejó Will. Ahora, después de seis meses, es una mujer cuya visión de la vida se ha transformado: sus horizontes son más amplios y profundos y tiene otra manera de ver la vida.

El film está basado en la novela romántica Me Before You (2012) de la escritora británica Jojo Moyes (1969), quien además es periodista y una de las pocas autoras que ha ganado dos veces el Romantic Novel of the Year Award, lo cual no garantiza que sus novelas tengan una buena estatura estética.

            Esta película, al parecer, será estrenada en breve en Netflix. Quienes sean proclives a este tipo de historias quedarán encantados; quienes no, tal vez como yo, la podemos utilizar para reflexionar sobre los misterios de la vida y de la caprichosa forma en que las circunstancias no unen a aquellos que tal vez nos hagan felices o desgraciados.

FICHA TÉCNICA:

Yo Antes de Ti (Me Before You, 2016). Directora: Thea Sharrock. Guión: Jojo Moyes, Scott Neustadter, Michael H. Weber. Música: Craig Armstrong. Fotografía: Remi Adefarasin. Montaje: John Wilson. Actores: Emilia Clarke, Sam Claflin, Jenna Coleman, Charles Dance, Janet McTeer, Matthew Lewis.

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