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Alejandro Arias: la ocasión hace al traidor.

Una columna política en un diario de circulación estatal hizo caso a versiones interesadas propaladas desde la deslegitimada dirigencia estatal del PRI para sembrar la especie de que la diputada electa por ese partido, Yulma Rocha Aguilar, estaba en negociaciones con el dirigente de Morena Ernesto Prieto para dar el salto a ese partido.

Aunque se trata de la nueva chiquillada, el invento provocó revuelo en ambos partidos, pues vendría a alterar equilibrios precarios para la designación de los coordinadores de las respectivas bancadas, que son precisamente los encargados de negociar con Acción Nacional votos y prebendas.

En la muy maiceada política guanajuatense, esas consideraciones son auténticamente de vida o muerte para una clase política carente de ideas, convicciones y decencia, pero llena de ambiciones, arribismo y desvergüenza.

La lamentable especulación, indigna del espacio editorial que el desaparecido periodista José Argueta Acevedo llevó a altas cotas de calidad literaria y de agudeza analítica, parece surgida de las baticuevas del PAN, desde donde quiere diseñarse una oposición a la medida para darle comodidad al desmañado coordinador que amenaza con ser Luis Ernesto Ayala.

A esas intenciones se prestan personajes como el «profe» Alejandro Arias, un político sumido en el olvido al que rescató de su exilio precisamente Yulma Rocha, solo para que la traicionara palmariamente coludido con la potosina neo guanajuatense Ruth Tiscareño.

La presencia de Rocha como disidente en una bancada de 4 diputados, puede constituir un tormento permanente para la pareja Arias – Tiscareño, al dejar malparadas las negociaciones que tienen comprometidas con el PAN desde antes de las pasadas elecciones y poner en evidencia su descaro.

Intrigar, así sea con mentiras, para que la política irapuatense derive hacia la oposición «enemiga» del PAN, puede ser muy cómodo para que prospere la sociedad de Arias con el factótum panista Juan Carlos Alcántara.

Sin embargo, la apuesta, corriente al extremo, no prosperó por algo que Arias debía haberlo sabido, dado que conoce a Yulma desde hace años, transitaron juntos exilios y hostigamientos y le debe su rescate antes de apuñalarla por la espalda: la futura diputada nunca se ha planteado dejar al PRI ni en los peores momentos, cuando fue perseguida por capitostes como Francisco Arroyo o Gerardo Sánchez.

El lance ya sirvió para que Rocha refrende su permanencia en el PRI, pese a lo disminuido que ese partido se encuentra bajo la actual dirigencia provisional y parece decidida a convertirse en un escollo para impedir que sus victimarios terminen de convertir a ese partido en el nuevo PARM.

Parece un drama menor, pero no por eso deja de ser altamente sintomático de los niveles de desdoro y de pobreza a los que ha llevado la política de Guanajuato el dominio sin contrapesos y sin ética de una sola fuerza política.

Como decía un clásico: la ausencia de competencia nos llevó a una profunda y generalizada incompetencia.

Y como otro debió decir: el traidor solo tiene una oportunidad, si sobrevives a su embate quedarás blindado.

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