26 octubre, 2020

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Agricultura Orgánica

3 minutos de lectura
El
Compost en Nuestro Huerto


Por
Omar Meneses

                Desde tiempos remotos el proceso
de compostaje de residuos orgánicos ha tenido lugar sobre la tierra, cuando
vemos debajo de los arboles una tierra negra, hojarasca y algunos insectos,
estamos ante el proceso natural de transformación de la materia orgánica en
humus, siendo este último un elemento rico en nutrientes que al ser
reincorporado al suelo por los microorganismos produce árboles más frondosos
fuertes y sanos.

Hoy
en día, y debido a que los cultivos son tratados de manera sintética en su
mayoría, la Agricultura Alternativa, llámese Biodinámica, Orgánica, Ecológica,
Natural, etc., está promoviendo un sistema de producción con base en un manejo
sustentable de los procesos productivos de los cultivos.

                Se cuenta con productos
naturales para el control de plagas y enfermedades, control biológico,
influencia de la luna en los cultivos, alelopatía, y por supuesto la producción
de abonos orgánicos para mejorar e incrementar la fertilidad de la tierra,
siendo el más comúnmente conocido el compostaje de residuos de cocina, hierbas,
hojas, estiércoles, residuos de cosechas, etc.

De
la misma manera, han surgido infinidad de personas y organismos que se dedican
a impartir cursos, talleres y conferencias para producir compost tanto a nivel
urbano como comercial, ofreciendo información técnica del diseño de una pila de
composta, la disposición de las capas de materiales así como la adición de
microorganismos o a través de la lombricultura.
Sin
embargo y desde un punto de vista consciente, el arte de hacer composta no se
refiere solamente a amontonar desechos y esperar que ocurra “algo” que en su
momento nos permitirá contar con un abono rico en nutrientes para los cultivos.

A
primera vista se pensaría que el compost es un buen método para aprovechar los
restos del huerto, jardín o la cocina para transformarlos en un tipo de abono y
mejorar con este, la tierra de cultivo, de la misma manera podemos pensar,
coincidiendo con lo mencionado líneas arriba, que el compost imita el proceso
de la naturaleza donde las plantas crecen, se desarrollan, mueren y al final se
descomponen hasta convertirse en humus y ciertamente así es, pero, el compost es
un organismo vivo, tiene forma visible, un cuerpo que no debe ser demasiado
grande ni demasiado pequeño, existe un cierto equilibrio entre aire y agua, una
digestión que transforma materia orgánica en abono y produce energía, respira y
transpira.

Técnicamente
sabemos que durante el proceso del compostaje dentro de una pila se producen
altas temperaturas, existe una gran población de microorganismos que se
encargan de esto para al final contar con un producto que incrementará la
fertilidad de la tierra y hará más disponibles los nutrientes para las plantas,
pero, no se toma en cuenta que la pila de compost debe ser un orgullo para
quien la produce y no solamente un montón de desechos que están solo ahí para
descomponerse.

En
otras palabras, cuando elaboremos una pila de compost, desde un inicio debemos
tomar en cuenta que ahí dentro está ocurriendo algo maravilloso, se está dando
un proceso de destrucción y construcción ocasionado por los millones de
microorganismos que interactúan para producir al final un producto sano, rico
en nutrientes y que ayudará a mejorar la estructura de los suelos, ya sea desde
plantaciones comerciales hasta nuestra huerta urbana.
Y al
final cuando obtengamos el preciado humus sentiremos una gran satisfacción al
aplicarlos a nuestras plantas, con la seguridad de que en la medida que
proporcionemos vitalidad a los cultivos, esta será transmitida a nosotros para
poder llevar a cabo nuestra vida diaria de una manera sana.

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