27 octubre, 2020

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Agricultura Orgánica

3 minutos de lectura
Nuestro Huerto Urbano en poco
espacio…
Segunda Parte
Por Omar Meneses.
         Con
una parcela mínima de unos 30 o 40 metros cuadrados podemos obtener una buena
producción de las hortalizas y verduras más utilizadas en  nuestra cocina, pero quien no disponga de tal
espacio puede cultivar sus propios alimentos ya sea en macetas o cajoneras,
quien cuente con una terraza en su casa puede cultivar en ella una gran
variedad de hortalizas como algunas lechugas, rabanitos, tomates, acelgas o
calabazas, además de numerosas plantas aromáticas, medicinales o
condimentarias.

         Cuando se dispone de una parcela
de tierra, lo ideal es su distribución en bancales las dimensiones en longitud
pueden ser variadas, pero en promedio de 120 centímetros de ancho es
recomendable pues con esto se permite el acceso a través de los pasillos, por
los lados del bancal, sin pisar nunca la tierra, acción que la compactaría y
reduciría su actividad biológica.

Cuando sólo disponemos de un balcón, una amplia terraza o del patio trasero de
la casa, conviene proveerse de macetas de distintos tamaños y de una cierta
profundidad, la suficiente para que las raíces se desarrollen sin problemas. Las
macetas se llenarán de tierra fértil con grandes proporciones de compost, de
preferencia que sea el compost doméstico que también nosotros elaboremos.

         Pero, para empezar, el diseñar el
huerto lo primero que debemos plantearnos, es realizar una buena distribución
de los espacios disponibles a fin de aprovecharlos al máximo y conseguir los
mejores resultados.

         Tan importante como el correcto
diseño es el planificar los cultivos que deseamos realizar en el huerto; para
ello será necesario que reflexionemos a fondo sobre nuestros gustos culinarios
y las necesidades de consumo cotidiano. No tiene mucho sentido plantar veinte coles
porque nos regalaron las plántulas si no solemos comer col más que
ocasionalmente. En cambio, si todos los días comemos ensalada de lechuga,
convendrá ir sembrando y plantando con regularidad -cada quince días o una vez
al mes plantaremos unas diez o quince lechugas-; con esto tendremos un cultivo
escalonado a lo largo de los meses y nunca faltarán en la mesa. Así como con
tres o cuatro matas de pepino bastarán para el consumo familiar, con más de
diez matas tendremos que vender o nos veremos obligados a regalar kilos y kilos
de pepinos.

         Ahora bien, hay que tomar en
cuenta que también hay cultivos “complicados”, como el de los melones o las
sandías, que vale la pena dejar para cuando tengamos más experiencia o sólo si
realmente nos sobra sitio, pues ocupan mucho espacio para los tres o cuatro
melones que puede dar cada mata.

Una buena planificación requiere conocer los ciclos de cultivo de cada planta o
variedad y saber más o menos el tiempo que ocupará el terreno, ya que éste
varía desde un mes, desde la siembra a la cosecha, en los humildes rabanitos, a
los tres a cinco meses -incluso más- que ocupan el bancal unas zanahorias. Sin
olvidarnos de que, para mantener la salud y fertilidad de nuestro huerto, será importante
respetar las rotaciones de cultivos y no repetir en una determinada parcela una
misma familia de plantas varios ciclos seguidos, pues se especializan ciertos insectos
que a la larga podrían causar serios problemas; lo ideal es realizar rotaciones
de cultivos para confundir a los insectos plaga.
         Otros
factores importantes a tomar en cuenta son, la orientación de los bancales, la
preparación de la composta y en si del sustrato con el cual llenaremos nuestras
macetas, en caso de ser así, también hay que tomar en cuenta que primeramente
debemos establecer nuestros semilleros, utilizar preparados orgánicos tanto
para el control de insectos como para fortalecer el sistema inmunológico de las
plantas, pero de todo y mas esto continuaremos escribiendo posteriormente.

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