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Por: José Luis Ramírez Sánchez
El agua es la química perfecta para la vida. Hoy la
contaminación, el desperdicio, y la sobreexplotación bien pueden ser los
elementos que hagan del agua un siniestro invitado a casa.
El agua municipal es entregada como “potable”, porque
básicamente ha sido clorada para evitar la proliferación de gérmenes, pero el
cloro, al momento de su uso no debe rebasar los 0.025mg/l, lo cual no significa
que sea inofensivo, dada su capacidad de transformarse en otros contaminantes
al entrar en contacto con materia orgánica. Igualmente, existen microrganismos
como el cryptosporidium, que ha generado resistencia al cloro, y persiste
causando daño a los seres humanos. No es saludable, bajo ningún motivo, beber
cloro.
Aunado a lo anterior, la “potabilidad” del agua municipal, está
comprometida por el precario mantenimiento y las fracturas de las redes de
drenaje, y agua potable. Otro factor muy importante que pone en riesgo el
consumo directo del agua, es la cultura de almacenamiento doméstico en aljibes,
tambos o tinacos, a los cuales no se les lava, desinfecta, ni se les da
mantenimiento.
El desarrollo urbano ha generado una gran demanda de agua,
agotando las fuentes superficiales, esto ha planteado que la extracción se
realice en pozos a gran profundidad, lo cual genera otros contaminantes que
están presentes en las capas subterráneas.
En Celaya, por ejemplo, en el pozo de la “bola de agua”,
hace 80 años se extraían 50 litros por segundo a 15 metros de fondo, para el
año 2009 ya solo entregaba 5 litros a pesar de ser perforado continuamente.
Ahora, existen en la ciudad pozos con más de 300 metros de profundidad.
Del mismo modo, los centros urbanos se han expandido y han
llegado a zonas donde el agua está comprometida por la presencia de arsénico y
flúor principalmente.
La fluorita (CaF2) es el mineral principal de flúor y se le
encuentra en yacimientos hidrotermales. La ingesta de flúor, origina con el
tiempo fluorosis dental y ósea –debilitamiento de la dureza de los huesos-, y
las altos concentraciones pueden ocasionar daños renales, hepáticos e incluso
neurológicos.
El arsénico es un tóxico y un carcinógeno. Entre los efectos
nocivos más comunes, asociados a su ingestión son daños en piel, daños al
sistema cardiovascular, alteraciones renales y hepáticas, desarrollo de
neuropatías periféricas y encefalopatías, y diabetes.
Es reconocida la relación entre la presencia de arsénico en
el agua y el aumento y mortandad por cánceres de vejiga, pulmón, riñón y cáncer
hepático en la población potencialmente expuesta. Como siempre los niños son
los mas afectados.
Desde hace quince años el Centro de Geociencias de la UNAM,
había advertido de la presencia de flúor y arsénico en el norte y noroeste de
nuestro estado, particularmente en San Felipe, Dolores Hidalgo, San José
Iturbide, San Luis de la Paz, San Diego de la Unión y San Miguel de Allende.
Su señalamiento no incluía, Celaya, Acámbaro, Irapuato,
Guanajuato, Comonfort y otros municipios, porque sus estudios del agua solo
estaban enfocados en esa área llamada Cuenca de la Independencia. Sin embargo,
hoy es un hecho científico que el agua con arsénico y flúor está llegando a
nuestra mesa. Y contra toda suposición, no desaparecen clorando o hirviendo el
agua, por el contrario, solo se pulverizan. Igualmente de manera involuntaria
nos llegan a la mesa alimentos comerciales realizados con agua contaminada, o
productos con flúor como las pastas de dientes..
En Celaya en la zona nor-oriente de la ciudad, los pozos
tienen concentraciones de arsénico por encima de la norma (0.118mg/l). Esta
información es pública, a pesar de ello los desarrollos habitacionales en esa
zona se han multiplicado, y desde luego, no hay referencias de que el agua
suministrada realmente sea potable. Con excepción de un fraccionamiento de no más
de 7 mil personas que fue habilitado con un precario sistema de rechazo de
contaminantes.
Resulta sospechoso que los planeadores del desarrollo
regional, ordenamiento territorial, y las autoridades implicadas en el manejo
del agua junto con sus operadores, estén permitiendo unidades habitacionales
que tienen comprometida el agua y la salud de sus habitantes, y no
temporalmente, sino para toda la vida.
EL FORO DEL AGUA, ACCION DESDE LA SOCIEDAD realizado en el
Jardín Botánico El Charco del Ingenio, ubicado en San Miguel de Allende, ha
tocado de nuevo la señal de alerta sobre este tema. Pero de cierto, hay muchos
más focos rojos sobre el agua contaminada, y el silencio cómplice de quienes
están obligados por ley, a entregarnos agua apta para consumo humano, y no
veneno.
Usted sabe quiénes son. Y además, cobran por ello.

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