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Trinchera Ciudadana
Héctor
Gómez De La Cortina Guerrero
Cuando estas líneas sean
publicadas, la maestra Elvira Paniagua Rodríguez habrá rendido ya protesta como
presidente municipal de Celaya. Comentamos aquí en colaboraciones pasadas que
su candidatura y su triunfo representan el regreso de la militancia panista
como cabeza del Ayuntamiento, luego de dos administraciones consecutivas
encabezadas por empresarios simpatizantes del partido, mas no militantes.
Aunque la elección de
julio arrojó un resultado esperable, también es una realidad que MORENA se
posicionó como el principal partido de oposición en Celaya y que el candidato
independiente, luego de una exitosa campaña, tendrá, junto a MORENA, tres
representantes al interior del cabildo. El PRI se hundió como nunca en su
historia y el Verde conservó su lugar. Así pues, estamos ante el escenario de
un Ayuntamiento sin mayorías, en donde el partido en el gobierno deberá
realizar una importante labor de cabildeo y la oposición tendrá frente a sí,
una oportunidad de oro para ir abriendo espacios al interior de la nueva
administración municipal.
Pasado ya el fragor de la
contienda y ante problemáticas que deben ser atendidas, el nuevo gobierno se
enfrentará con importantes retos que debe ir sorteando para ganarse la
confianza y el respaldo de una ciudadanía cada vez más molesta e insatisfecha.
Es triste decirlo, pero
Celaya se ha convertido en una ciudad peligrosa e insegura. Los celayenses no
nos sentimos seguros en ninguna parte y desafortunadamente la impunidad se ha
convertido en la norma. Es tan mala nuestra fama que incluso la ciudad ya es un
polo de atracción para que delincuentes fuereños vengan a delinquir.
El transporte público
sigue siendo un verdadero desastre. Los camioneros se detienen donde se les
pega la gana, no respetan las señales de tránsito y no hay sanción alguna, al
menos ninguna significativa. Lo único que se le da a conocer a los celayenses
es el aumento en la tarifa, pero de mejoras, prácticamente ninguna.
Nuestra ciudad es también
conocida como “La puerta de hoyos del Bajío”. Desde que tengo uso de razón,
cada temporada de lluvias es lo mismo. Es tan corriente el material que
utilizan, que no es necesaria una tormenta para que las calles comiencen a
presentar agujeros. Las autoridades remiendan un poco y a los pocos meses el
problema ya volvió. Pareciera un mal endémico. Lo que es aún peor y causa
enorme molestia es que cuando “componen” el pavimento, son tan ineficaces e
indolentes que no suben el nivel de las alcantarillas, lo cual en términos
reales, la convierten en un bache.
Hace falta un programa de
forestación. Celaya pierde centenares de árboles y no hay autoridad que le
ponga freno. Tampoco se conocen programas integrales que le devuelvan a Celaya
un poco del verdor que antes ostentaba. Los pulmones del municipio son contados
y cada vez hay menos.
Otro punto importante es
la Feria de Navidad. Celaya no cuenta con una feria digna. Hace falta una
inversión importante que pueda detonar ahora sí el desarrollo del enorme
espacio con el que se cuenta. Un palenque de calidad que pueda ser visitado por
artistas de primer nivel. No basta con el teatro del pueblo, que hay que
decirlo, es un buen lugar, pero no alcanza. Celaya está para más. Ojalá que se
dejen a un lado las ocurrencias como aquella de la famosa pista de hielo que ni
siquiera servía. La gente está dejando de asistir.
Caray amable lector, lo
que necesita Celaya da para muchas columnas. Estas fueron algunas ideas.
Twitter: @gomez_cortina

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