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Arturo Miranda Montero

A tumbones y tropezones, los partidos políticos que actúan en Guanajuato hicieron de tripas corazón a la hora de integrar sus planillas para los ayuntamientos municipales.

Unos entraron, otros salieron, unos más se duelen y también se encabritaron: el poder es escaso, mis amigos, y muchas son las necesidades de todos esos que requieren servirse de la cosa pública. Como hay tantos que no saben hacer nada productivo, pos se meten a la política profesional, que al cabo sí deja. Si uno se asoma a las planillas nos encontraremos con hartos que repiten, que nomás le dan vuelta a la vuelta y allí siguen, tan campantes.

Con los dedos de una mano se cuentan los genuinos servidores de una causa, pero son ingrediente de un guiso que hace perder toda referencia sabrosa. La engordadera de los ayuntados por cada partido tiene en el erario su caldo, al que se le agregan prebendas, concesiones, viaticadas, ayuditas y ayudotas, plazas p’al querido o querida y, porsupollo, pa’la familia al completo. Y todos a la mesa a servirse ora que hay.

Haga cada lector escaso de esta cuartilla el siguiente ejercicio: vea cuantos registros de planilla se colaron, piense cómo quedarán ubicados los que vienen, a partir del ayuntamiento que hoy sufrimos y sepa quiénes van a jugar con el poder municipal. Ejemplo de Guanajuato capital: el PRI, en 2015, se hizo con 7 posiciones, el PAN con 4, el PRD con 3, el Verde y Morena 1 cada cual. Bueno, si se repitiera ese esquema, otra vez el priismo sería mayoría y por tanto las decisiones serían su responsabilidad, pero no le alcanza para todo, así que a negociar con los otros. He ahí la posibilidad de gobernar mediante acuerdos democráticos; pero la neta es que les ganan los dineros fáciles. Cosa de ver quiénes ya están apuntados y apuntalados.

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