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Florencio López Ojeda

A los celayenses, como a la mayoría de las sociedades, los caracteriza su desunión. Cada grupo tiene sus ambiciones, intereses, sus códigos y sus propios protocolos; y atienden sólo a sus principales preocupaciones, y se olvidan del bien común, la solidaridad, del Celaya para todos. Estos propósitos se guardan en algún lugar lleno del polvo del olvido. En cuestiones de interés colectivo, los celayenses deberíamos estar unidos. En asuntos de irregularidades y abusos o incompetencia del gobierno, deberíamos ser más exigentes y propositivos, y pedir explicaciones y cuentas claras.

Empresarios, comerciantes, transportistas, campesinos, colonos, colegios de profesionistas, ONG, burócratas, sindicatos, asociaciones y grupos diversos, partidos políticos (hace ya bastante tiempo que no se dedican, como así lo establecen sus estatutos, a las causas populares, y destinan todos sus esfuerzos exclusivamente a sus candidaturas para llegar al poder. Su denominación debería se la de agencias de empleo o bolsas de trabajo, porque en ese se han convertido todos, sin excepción). Todos ellos sólo atienden a una visión gremial, así como ramas separadas del gran tronco social que crece deforme porque cada rama crece por su lado.

Esta polarización de la sociedad, favorece al poder, porque los gobiernos saben que esta desunión les permite una mayor manipulación, porque saben que esta dispersión de intereses tiene, además, una gran dosis de apatía, indiferencia, desinterés por los asuntos públicos y ello dificulta una participación social más activa y propositiva, e incluso, opositora frente a irregularidades, impunidad y corrupción gubernamentales.

Mientras tanto, ante el desinterés social por exigir buenas cuentas y mejores resultados del gobierno, los problemas continúan creciendo, como los siguientes: inseguridad, impunidad, corrupción, deterioro ambiental, la proliferación del comercio ambulante que está inundando espacios públicos, el transporte público, el nuevo rastro municipal, las obras públicas anunciadas, inacabadas, los parques y centros recreativos que no se concretan y otros que están abandonados y vandalizados como las unidades deportivas, el Malecón, Celanese, Xochipilli, Deportiva Norte, y ‘unidades deportivas’ en las colonias, parques y jardines en colonias, el mapa de riesgos, catálogo actualizado de nuestro patrimonio histórico y arquitectónico, servicios de salud en las delegaciones municipales, el nuevo hospital del IMSS, la remodelación y equipamiento de las escuelas públicas, los servicios públicos municipales que requieren de mayor personal y equipamiento para atender a municipios con la posibilidad de convertirse en sede metropolitana, el equipamiento de los cuerpos de auxilio, Bomberos, Protección Civil, Tránsito, rescate, Cruz Roja, Policía, el entubamiento de los canales de aguas negras, y prosigue un gran etcétera.

La atención y solución de estos problemas, y otros más, requieren de nuestra unidad como celayenses para exigir a los poderes municipales, estatales y federales un mejor gobierno y mejores resultados, y estos problemas no son políticos, son las exigencias cotidianas de toda sociedad que desea mejores niveles de vida.

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