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Víctor Manuel García Flores

     Al iniciar la Revolución, la villa de Santa Cruz era una de las poblaciones más prósperas de Guanajuato. Desde mediados del siglo XIX, comenzó a destacar su producción en talleres familiares, de instrumentos de cuerda, que le valió el mote a nivel nacional de Santa Cruz de las Guitarras, su fama era parecida a la que tiene hoy Paracho, Michoacán.

     A principios del siglo XX, la villa tenía más de doce mil habitantes, tenía escuelas de gobierno y particulares, servicio de teléfono, un ramal del ferrocarril y un tranvía que circulaba a Celaya; tenía una agricultura floreciente que incluía cultivos de jitomate, chile maíz y hasta tabaco; se incrementó la industria artesanal, principalmente la juguetera; y, creció el ramo textil, con la fabricación de colchas, toallas y servilletas; las calles eran bien trazadas y empedradas.

     Sin embargo, a raíz de que a la población le fue concedida la categoría de ciudad con el nombre de Santa Cruz de Galeana el 24 de mayo de 1912, sucedieron una serie de hechos que provocaron que, la ciudad se fuera despoblando hasta convertirse en un pueblo fantasma en 1916.

     Los ataques de los gavilleros revolucionarios Pomposo Flores y Pancho Paloalto, entre otros, a la ciudad; la leva huertista que reclutaba forzosamente a santacrucenses; y, la matanza ordenada por el gobernador, el teniente coronel José Siurob Ramírez.

     En 1914, el capitán Jesús Martínez Herrera sustituyó como jefe político a Román Barrera, pero sólo duró unos meses pues al renunciar y huir Victoriano Huerta, con el triunfo del constitucionalismo fue nombrado jefe político el carrancista José González Roa. Al iniciar 1915, Juan Yépez toma posesión como jefe político, pero éste, quien era hijo del porfirista Francisco Yépez, quien duró diecisiete años como jefe político; del carrancismo, se pasó al bando villista, por lo que fue destituido y huyó de la población; en su lugar, fue nombrado como jefe político, el recalcitrante carrancista Genaro Valtierra.

     José Siurob, siendo gobernador de Guanajuato organizó con la milicia estatal un ataque a Santa Cruz de Galeana el 24 de junio de 1916, que se pensaba era un nido de simpatizantes villistas por la insurrección de Juan Yépez y por un ataque a una partida militar por parte de unos revolucionarios, aparentemente villistas, en las cercanías de la ciudad. Al tomar la población, Siurob mandó formar en la plaza a todos los varones adultos y, Genaro Valtierra iba señalando a los supuestos villistas, quienes inmediatamente eran fusilados, mártires de la Revolución. En esta misma fecha, Valtierra dejó de ser el jefe político y Siurob amenazó a los pobladores que quedaron con vida, señalando que la milicia estatal regresaría para fusilar a quienes permanecieran en la ciudad.

     Con estos acontecimientos y al dejar de haber también párroco, sin autoridad civil ni eclesiástica, en 1916, la ciudad fue abandonada por la mayoría de los habitantes que aún quedaban después de tanta calamidad; para colmo de males, a principios de 1918 la epidemia llamada influenza o gripe española mató a la mitad de los pocos habitantes que quedaban. Santa Cruz de Galeana se convirtió en un pueblo fantasma. Los marcos de las puertas de las casas fueron taponeados con machetones de adobe, muchas casas se cayeron, las calles se cubrieron de hierba y de noche imperaban el abandono, la soledad, la obscuridad y el miedo, puesto que, frecuentemente, se escondían en el lugar asaltantes.

     Después de los ataques de la gavilla revolucionaria dirigida por Pomposo Flores en 1912 y 1913, de las frecuentes visitas de la gavilla dirigida por Pancho Paloalto, de la leva ordenada por el gobierno de Victoriano Huerta en 1914 y de la matanza presidida por el gobernador Siurob en 1916; Santa Cruz de Galeana se despobló y la mayoría de sus habitantes se fueron a radicar a la ciudad de Celaya, convirtiéndose en un pueblo fantasma, aunado a que, a principios de 1918 la epidemia de influenza o gripe española mató a la mitad de los pocos habitantes que quedaban; estos hechos, provocaron que se detuviera el progreso que se venía desarrollando desde mediados del siglo XIX y que, otras poblaciones de la región, de menor importancia, la superaran en ese sentido. De 1916 a 1918 en Santa Cruz de Galeana, sin autoridades civiles ni eclesiásticas, reinaron la anarquía, el abandono y la soledad y se convirtió en una guarida de asaltantes.

     Pero fue en el mismo año de 1918 que, un grupo de santacrucenses radicados en Celaya, encabezados por Francisco R. Lerma Vázquez, se propusieron repoblar la ciudad y restituir la autoridad civil. Convencieron a varios coterráneos que radicaban en su mayoría en Celaya, en regresar a Santa Cruz de Galeana; Así, el 17 de septiembre de 1918, habrá 100 años, que nació la Refundación; se pacificó el lugar, que por su abandono era merodeado por asaltantes, que lo convirtieron en su refugio; echarlos fuera costó sangre, pues uno de los refundadores, Mariano Olivares Prado, perdió la vida en este hecho.

     Quitaron los machetones que cubrían los marcos de las puertas de las casas abandonadas, para reabrirlas y habitarlas; se apoyó a quienes se les habían caído sus casas a reconstruirlas; se limpiaron las calles cubiertas de hierba; y, se entablaron pláticas con el gobierno del estado y con la jerarquía eclesiástica, a efecto de instalar un presidente municipal, en el marco de la nueva Constitución Política, y un nuevo párroco, respectivamente. El 2 de noviembre de 1918, Francisco R. Lerma Vázquez es nombrado presidente municipal provisional, cargo que ocupó hasta el mes de agosto de 1919, cuando fallece; su lugar es ocupado por Crescenciano Olivares Prado.

     Los principales entusiastas santacrucenses que lograron repoblar la ciudad, en esta Refundación, junto a Francisco R. Lerma Vázquez, fueron: Enrique González Tovar, Lorenzo Moreno Rico, Mariano Olivares Prado, Crescenciano Olivares Prado, Ángel Paniagua Flores y Agapito Gasca Mosqueda, entre otros más. Unos auténticos refundadores.

     Por este motivo, el Patronato Santa Cruz 300, intentará lograr realizar una semana cultural y colocar una placa del Centenario de la Refundación del 17 de septiembre de 1918; para el próximo lunes 17 de septiembre de 2018, en Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato, que dejó de ser un pueblo fantasma. Cien años de 1918 a 2018.

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