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Víctor Manuel García Flores
Santa Cruz, próspero como pueblo y como villa guanajuatense  

     El 9 de octubre de 1718, serán 300 años, el virrey firmó la cédula virreinal que otorgó la fundación de pueblo y el nacimiento del nombre como: Santa Cruz de Comontuoso. Oficialmente, el 3 de mayo de 1721, fue la Fundación del pueblo de Santa Cruz de Comontuoso, como se llamó en el resto de la colonia en Nueva España.
     En México Independiente, constituida ya la República y el estado de Guanajuato, la primera Constitución Política del Estado de Guanajuato, desde el 14 de abril de 1826, el nombre oficial del pueblo antes llamado Santa Cruz de Comontuoso, pasó solamente a nombrarse como: pueblo de Santa Cruz. 
     En la segunda mitad del siglo XIX, de las décadas de los cincuentas a los setentas; un grupo de políticos santacrucenses, entre los que destacan Andrés Gasca, Apolonio Cadenas (español, abuelo materno de Juventino Rosas Cadenas), Fermín Gómez y Martiniano Herrera; convirtieron a Santa Cruz, en uno de los pueblos más prósperos del estado de Guanajuato y conocido nacionalmente por su producción económica.
     Este pueblo del bajío guanajuatense, en el centro de México, obtuvo en esta segunda mitad del siglo XIX, varios negocios económicamente prósperos en los ramos de agricultura, comercio e industria y por supuesto, la industria artesanal que lo hacía ir también en constante progreso. Principalmente, por la fabricación en pequeños talleres familiares de instrumentos musicales de cuerda, que lo habían llevado a decir en esa segunda mitad del siglo XIX, como Santa Cruz de las Guitarras, su fama, era parecida a la que tiene desde el siglo XX, Paracho, Michoacán; nombre popular, no oficial, que se le asignaban las guitarras, pero el único nombre oficial era solamente Santa Cruz; además, no únicamente guitarras se hacían en este lugar, sino también violines y arpas, entre otros instrumentos. Por tal motivo, no era de extrañarse que, en varias familias de la población imperara un ambiente musical. Por ser un pueblo muy musical, el 25 de enero de 1868, nació el santacrucense Juventino Rosas Cadenas, el compositor del internacional vals Sobre las olas.
      Mediante el Decreto Número 8, la Duodécima Legislatura Local del Estado de Guanajuato, el 19 de noviembre de 1886; otorga la categoría de villa al anterior pueblo, otra vez solamente Santa Cruz, conociéndose en adelante como: villa de Santa Cruz.
      A fines del siglo XIX y principios del XX, se instituyó una dictadura desde la presidencia de la República, en el periodo conocido como el Porfiriato, con el presidente de México,  el liberal-conservador oaxaqueño Porfirio Díaz Mori; en lugar de alcaldes, en los pueblos, villas o ciudades, se nombró oficialmente a los jefes políticos. En la villa de Santa Cruz, en Guanajuato, de 1894 a 1911, el jefe político fue Francisco Yépez; quien decidió, construir los portales del centro histórico, remodelar la Plaza de Armas, ahora Jardín Principal, en donde mandó colocar banquillas, construir el Palacio Municipal actual en la calle Hidalgo y colocar la Columna del Centenario de la Independencia al nororiente de la Plaza de Armas el 16 de septiembre de 1910; asimismo, se empedraron todas las calles que antes eran de tierra, se instaló el ramal del ferrocarril, y comenzó a funcionar el tranvía que conducía a la ciudad de Celaya.
     El párroco del templo de la Parroquia de La Santa Cruz, en la villa de Santa Cruz, Francisco María Arroyo, de 1874 a 1915, en 41 años, logró construir en el atrio del templo, una media barda divisoria con pilares de cantera y un barandal; además, consiguió construir de cantera la espadaña, en donde se encuentra el reloj; y en 1894, inician los trabajos de construcción del Santuario de Guadalupe, que se interrumpirían en la Revolución de principios del siglo XX.
     A principios del siglo XX, la villa tenía más de doce mil habitantes, tenía escuelas de gobierno y particulares, servicio de teléfono, el ramal del ferrocarril y un tranvía que circulaba a Celaya; tenía una agricultura floreciente que incluía cultivos de jitomate, chile maíz y hasta tabaco; se incrementó la industria artesanal, principalmente la juguetera; y, creció el ramo textil, con  colchas, toallas y servilletas; las calles eran bien trazadas y empedradas. Se establece la electricidad en la villa de Santa Cruz, mediante la concesión otorgada a Jorge H. Herbert, del permiso y exención de impuestos estatales y municipales, para establecer la empresa “Luz y Fuerza Motriz”, el 6 de noviembre de 1911.   
     Por llegar a ser tan progresiva la villa de Santa Cruz, la XXIV Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato, mediante el decreto número 93, el 24 de mayo de 1912; en honor del insurgente guerrerense Hermenegildo Galeana y en homenaje de los hermanos Galeana, insurgentes guerrerenses quienes lucharon al lado de don José María Morelos y Pavón, en la Guerra de Independencia; concede a la villa de Santa Cruz, la categoría de ciudad, con el nombre de Santa Cruz de Galeana; en adelante, sería conocida como: ciudad de Santa Cruz de Galeana.

Santa Cruz de Galeana, ciudad…fantasma 

     Llegó a ser ciudad, con autorización de la Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato, el 24 de mayo de 1912, lograrla por ser una villa floreciente; sin embargo, fue un azar. A la población, le fue concedida la categoría de ciudad con el nombre de Santa Cruz de Galeana, pero teniendo   pésimas situaciones en unas malas rachas, que la llevarían a ser una ciudad…fantasma. En seis años, de 1912 a 1918, sucedieron una serie de hechos desafortunados en la ciudad; por la Revolución Mexicana, se fue despoblando hasta convertirse en esa ciudad fantasma: en 1912 y 1913, los ataques de los gavilleros revolucionarios Pomposo Flores y Pancho Paloalto, entre otros, a la ciudad afectaron a los pobladores santacrucenses; entre 1913 y 1914, la leva del ejército huertista, que reclutaba forzosamente a santacrucenses, en contra del ejército de los constitucionalistas y Estados Unidos; en 1915, políticos revolucionarios santacrucenses, pasándose de carrancistas a villistas; y, en 1916, la matanza ordenada por el gobernador de Guanajuato, el teniente coronel carrancista  José Siurob Ramírez, al pensar que los habitantes de Santa Cruz de Galeana eran villistas. Con estos acontecimientos, dejó de haber autoridad civil y eclesiástica; y la ciudad, fue abandonada por la mayoría de los habitantes que aún quedaban después de tanta calamidad; para colmo de males, a principios de 1918, la epidemia de enfermedad conocida como influenza o gripe española mató a la mitad de los pocos habitantes que quedaban.  
     Después de los ataques a Santa Cruz de Galeana, de la gavilla revolucionaria dirigida por Pomposo Flores en 1912 y 1913 y de las frecuentes visitas de la gavilla dirigida por Pancho Paloalto; en 1914, continuó la leva ordenada por el gobierno de Victoriano Huerta.
     En 1914, el capitán Jesús Martínez Herrera sustituyó como jefe político a Román Barrera, pero sólo duró unos meses pues al renunciar y huir Victoriano Huerta, con el triunfo del constitucionalismo fue nombrado jefe político el carrancista José González Roa. Al iniciar 1915, Juan Yépez toma posesión como jefe político, pero éste, quien era hijo del porfirista Francisco Yépez, quien duró diecisiete años como jefe político; del carrancismo, se pasó al bando villista, por lo que fue destituido y huyó de la población; en su lugar, fue nombrado como jefe político, el recalcitrante carrancista Genaro Valtierra. José Siurob, siendo gobernador de Guanajuato organizó con la milicia estatal un ataque a Santa Cruz de Galeana el 24 de junio de 1916, que se pensaba  era un nido de simpatizantes villistas por la insurrección de Juan Yépez y por un ataque a una partida militar por parte de unos revolucionarios, aparentemente villistas, en las cercanías de la ciudad. Al tomar la población, Siurob mandó formar en la plaza a todos los varones adultos y, Genaro Valtierra iba señalando a los supuestos villistas, quienes inmediatamente eran fusilados.
     En esta misma fecha, Valtierra dejó de ser el jefe político y Siurob  amenazó a los pobladores que quedaron con vida, señalando que la milicia estatal regresaría para fusilar a quienes permanecieran en la ciudad. Mártires de la Revolución.
     Con estos acontecimientos y al dejar de haber también párroco, sin autoridad civil ni eclesiástica, en 1916, la ciudad fue abandonada por la mayoría de los habitantes que aún quedaban después de tanta calamidad
     Santa Cruz de Galeana se convirtió en ciudad fantasma.  Los marcos de las puertas de las casas fueron taponeados con machetones de adobe, muchas casas se cayeron, las calles se cubrieron de hierba y de noche imperaban el abandono,  la soledad,  la obscuridad y el miedo, puesto que frecuentemente, se escondían en el lugar asaltantes.
   La mayoría de los habitantes, se fueron a radicar a la ciudad de Celaya; convirtiéndose así, la ciudad de Santa Cruz de Galeana, en ciudad fantasma, donde reinó la anarquía, el abandono, la soledad y se convirtió en una guarida de asaltantes.
     Estos hechos,  provocaron que se detuviera el progreso que se venía desarrollando desde mediados del siglo XIX y que, otras poblaciones de la región, de menor importancia, la superaran en ese sentido.  
Refundar a Santa Cruz de Galeana

     De 1916 a 1918 en Santa Cruz de Galeana, sin autoridades civiles ni eclesiásticas, con pocos santacrucenses viviendo en esta ciudad fantasma, reinaron la anarquía, el abandono y la soledad y se convirtió en un escondite de asaltantes.
     Pero fue en el mismo año de 1918 que, un grupo de santacrucenses radicados en Celaya, encabezados por Francisco R. Lerma Vázquez, se propusieron repoblar la ciudad y restituir la autoridad civil y la eclesiástica. Convencieron a varios coterráneos que radicaban en su mayoría en Celaya, en regresar a Santa Cruz de Galeana. Aunque algunos santacrucenses siguieron viviendo en Celaya, continuando sus familiares allí.
      Así, el 17 de septiembre de 1918, hace cien años, se realizó la refundación y regresando a ser pacificó Santa Cruz de Galeana, que por su abandono era merodeado por asaltantes, que lo convirtieron en su refugio. Echarlos fuera costó sangre, tuvieron que luchar los refundadores contra los ladrones que seguían en esta su madriguera; pero lograron que se fueran de aquí, aunque desafortunadamente, uno de los refundadores, Mariano  Olivares  Prado, perdió la vida en este hecho; fue, un Mártir de la Refundación.
     Quitaron los machetones que cubrían los marcos de las puertas de las casas abandonadas, para reabrirlas y habitarlas; se apoyó a quienes se les habían caído sus casas a reconstruirlas; se limpiaron las calles cubiertas de hierba; y, se entablaron pláticas con el gobierno del estado y con la jerarquía eclesiástica, a efecto de instalar un presidente municipal, en el marco de la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y un nuevo párroco, paulatinamente.
          Los principales entusiastas santacrucenses que lograron repoblar la ciudad, en esta Refundación, junto a Francisco R. Lerma Vázquez, fueron: Enrique González Tovar, Lorenzo Moreno Rico, Mariano Olivares Prado, Crescenciano Olivares Prado, Ángel Paniagua Flores y Agapito Gasca Mosqueda, entre otros. Unos auténticos refundadores. 
  
     El 2 de noviembre de 1918, por el Gobierno del estado de Guanajuato, Francisco R. Lerma Vázquez es nombrado presidente municipal provisional, cargo que ocupó hasta el mes de agosto de 1919, cuando fallece; su lugar es ocupado por Crescenciano Olivares Prado.
     El 1° de enero de 1920, inicio del primer Ayuntamiento Constitucional, encabezado por Ángel Paniagua Flores, como presidente municipal, sustituido el 5 de mayo por Lorenzo Moreno Rico. El período era solamente de un año.
     Así es como desde entonces, terminó la etapa de la ciudad fantasma de Santa Cruz de Galeana, donde se comenzó a trabajar fuerte para regresar a ser la pujante ciudad, que ahora es Santa Cruz de Juventino Rosas.
     Por este motivo, el Patronato Santa Cruz 300, intentaba lograr realizar un evento del Centenario de la Refundación del 17 de septiembre de 1918; para este lunes 17 de septiembre de 2018, en Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato, que dejó de ser una ciudad fantasma, hace cien años, de 1918 a 2018; pero desafortunadamente, no se recibió apoyó para efectuar un acto cívico del centenario. Pero la publicación de este texto, con siempre un gran  apoyo de la prensa celayense, fue primordialmente, para que los santacrucenses recuerden o sepan, que sucedió hace cien años, por la Historia de Santa Cruz de Juventino Rosas.  

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