0 5 mins 3 años
Víspera de posadas

Enrique
R. Soriano Valencia
Están por iniciar las posadas. El Diccionario de la lengua española (DLE,
el oficial de nuestro idioma), las identifica como festividades propias de
México, que se han extendido por  Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa
Rica, Nicaragua y Panamá.
Wikipedia y otros muchos sitios de Internet sostienen el mismo origen e influencia.
Pero… también se trata de tradiciones amalgamadas aquí procedentes de otros
lugares del planeta.
La palabra ‘posada’, indica
el Diccionario etimológico, viene de
‘posar’. Este vocablo, a su vez, del latín pausare,
que implica ‘detenerse’. El término pausare
llegó del griego pauleni, que
significa apaciguar, calmar.
Antes de la llegada de la
incorporación del galicismo hotel,
‘posada’ se usó para el lugar donde se aposenta o reposa alguien. Esa voz se
usó mucho en la Edad Media y se encuentra en muchos libros de esa época y
posterior; en el Quijote, entre
otros.
En la evangelización de
América, fundamentalmente los franciscanos, dominicos y agustinos no
encontraron gran resistencia para la difusión de las representaciones de Jesús
y María en distintos lugares para reposar (pedir posada) porque desde tiempos
prehispánicos se celebraba la Panquetzaliztli. Esta duraba del 16 al 26 de
diciembre y en ella se presentaba a Huitzilopochtli en diversos momentos hasta
reiniciar su regreso triunfal al punto más alto del cielo.
La Navidad se celebra por
coincidencia del mismo suceso astronómico entre romanos, lo que llamaron el Sol victorioso. La Biblia no precisa las
fechas exactas y los primeros cristianos prefirieron vincular el nacimiento de
Cristo con la fiesta pagana por su profundo arraigo entre la población recién
convertida. Ello facilitó en el continente Americano iniciar la celebración de
las posadas. Además, la alegoría de emprender un nuevo ciclo, caía perfecto
para el concepto del nacimiento del Mesías.
Las posadas se han convertido
en reuniones de amigos para beber y bailar, por eso ya no hay letanías. El
término ‘letanía’ también procede del latín tardío y éste del griego litaneía, que implica rezar (o sea que ‘rezar
la letanía’ es un pleonasmo estrictamente). En específico, este rezo refiere la
invocación a Cristo a través de la Virgen y de los santos. Por las
características de extensión, el diccionario oficial consigna que también se
usa este vocablo para referirse a una insistencia larga y reiterada.
También se ha dejado (no en
todos los lugares, por supuesto) de cargar los peregrinos. Anteriormente, los
más pequeños solían tener esta tarea. Se ataviaban de san José y la Virgen. Al
frente de todo el contingente que pediría posada, llegaban al domicilio
acordado para solicitar la entrada.
Una vez terminada la
solicitud de posada, se pasaba a romper la piñata. Este último vocablo procede
del italiano, pues de ahí nos llegaron, y significa ‘recipiente frágil’. Al
parecer, fue Marco Polo quien llevó a Venecia las primeras piñatas, procedentes
de China. Allá se hacían en forma de animal, se llenaban de semillas y se
rompían en primavera. La alegoría de prosperidad es evidente. Actualmente,
tanto en Italia como en China se han dejado de producir. Por ello, ya en todo
el mundo se identifica a la piñata como mexicana.
Cuando era yo niño,
seguramente como las primeras, por significado de las palabras, se hacían de
barro. Actualmente la mayoría es de cartón, formado por diversas capas de
papel. Desde luego, la forma tradicional de siete picos representan los pecados
capitales. Con anterioridad se llenaban la piñata con fruta, lo que implicaba
buenos deseos de abundancia a quien tenía la fortuna de romperla y a los que a
su derredor prodigaba el beneficio. Romperla a palazos y vendado, implica fe
ciega en que la fortuna llegará a favorecer a la persona que empuña el palo. El
romperla representa la derrotar al mal o de la mala fortuna.

Extraño las posadas
tradicionales y su muy bello significado
[email protected]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *