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Cultismo y vulgarismos
Enrique R. Soriano Valencia
En la colaboración
anterior, hice  referencia a algunas
palabras ya recogidas (aceptadas y publicadas en el diccionario oficial). Lo
anterior con el propósito de conocer cómo operan las Academias de la lengua
actualmente. Por ello, han quedado como cultismos algunas palabras con arraigo
en nuestro idioma; como contraparte, las de reciente incorporación son
consideradas vulgarismos. De forma académica, se recomienda el uso de cultismos
en lugar de los vulgarismos; aunque en la práctica los segundos sean más
populares y aplicados que los primeros.
La semana pasada me
refería a mallugar, que es la forma
popular; frente a magullar, la forma
culta. Pero no mencioné calentito y calientito. La forma culta es la primera
porque proviene de los vocablos latinos calens
y calentis. De ahí se derivó la
palabra en español ‘caliente’ y ‘calor’. Entonces, calentito se apega más a la raíz calentis; mientras que ‘calientito’ es un derivado del vocablo ya
españolizado ‘caliente’. En España es más común escuchar ‘calentito’ que
‘calientito’; en América sucede lo contrario. No obstante, ambas están
aceptadas. Se considera cultismo calentito.
Del verbo adecuar, las
Academias recomiendan conjugar como adecuo
(sin tono fuerte en la vocal u); aunque popularmente se escucha más adecúo. Este verbo pertenece a un grupo
donde se hallan los verbos licuar y desaguar, que se conjugan igual. En
efecto, escuchamos más comúnmente licúo,
que es el vulgarismo, cuando es preferible licuo.
Sin embargo, de desaguar, solo es
admisible desaguo. Es decir, que no
todas las formas populares están aceptadas por los académicos.
En el caso de los
verbos irregulares derivados de los sustantivos ‘nieve’ y ‘baraja’, para conservar
la mayor similitud con el origen, se debe enunciar ‘nieva’ y no ‘neva’ como es
muy común escuchar a personas poco vinculadas con la nieve. Curiosamente, el
verbo ‘barajar’ es el recomendado porque ‘barajear’, como popularmente se
escucha, está aceptado solo para Cuba y México, pero no fuera de esta región.
Por lo tanto, la expresión «barajéamela
más despacio» es solo correcta en estos dos países.
Palabras con un acento
de forma indebida tenemos panel, pues
la mayoría pronuncia *pánel y que si
se consulta en el diccionario no está admitida con el tono fuerte en la vocal
a. Por una extraña razón le sucede lo mismo al nombre del premio más famoso en
literatura, ciencias y medicina, el premio Nobel.
Mucha gente que se reconoce como culta, recurre a la forma inapropiada al
llamarle premio *Nóbel. El Diccionario panhispánico de dudas, de
las Academias de la lengua, precisa que con el tono fuerte en la vocal e se
acerca más a la voz original de origen suizo. Además, si fuera *Nóbel se debería enunciar con tilde, es
decir, con acento gráfico en la vocal o. Como así no está consignado, es
obligatoria la pronunciación Nobel.
Tanto la palabra biósfera, como biosfera están admitidas. Sin embargo, la recomendable
académicamente es la segunda: biosfera
es la palabra culta. Eso debido a que es preferible que el tono fuerte recaiga
en la palabra raíz y no en el prefijo. 
Por último, la
conjugación del verbo financiar es
financia; hasta el momento no está admitida la forma popular *financía. Por eso debe decirse «Me
financia el banco la compra de mi casa».
El listado no es
exhaustivo. Hay muchas otras muchas palabras, como aguzado y abusado; o buey
y güey, pero dejaré algunas otras reflexiones para ocasión distinta.

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