Lun. Sep 28th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Chispitas de lenguaje

3 minutos de lectura

 500 colaboraciones ( I I I )

Por: Enrique R. Soriano Valencia

Chispitas de lenguaje (ya con ese nombre) inició como un espacio pequeño en un diario local de Celaya. Su antecedente fue la información que acumulé para orientar a mis compañeros de trabajo. Eran unas cuantas líneas –a diferencia de la actualidad, con mínimo 500 palabras de un tema– donde prácticamente me centraba en usos inapropiados. Es decir, por ejemplo, señalaba: «No se dice *financía, sino financia. La conjugación correcta es “La empresa me financia la compra de un automóvil”, sin acento gráfico ni tono fuerte en la vocal i». No daba mayor explicación o detalles; solo me limitaba a contrastar lo adecuado contra lo impropio (el asterisco antes de la palabra significa que está escrita de forma incorrecta con todo propósito, solo por motivos didácticos).

Así se publicó casi por un año. Sin embargo, varios de mis conocidos me sugerían dar a conocer a mayor número de personas esas recomendaciones. La oportunidad se presentó cuando tuve una diferencia con el director y decidí dejar de colaborar en aquel medio.

De inmediato me tendió la mano Arnoldo Cuéllar, entonces director del Periódico Correo. En voz de la entonces subdirectora Martha Camacho me dijo que estarían encantados de recibir la columna (registrada a mi nombre en el Instituto Nacional de Derechos de Autor). No obstante, mujer previsora y cuidadosa del prestigio del diario, me hizo una pregunta que en la mayoría de medios cometen error. Cuando la respondí correctamente, no tuvo duda. Se trató de la palabra ‘priista’, que en muchos diarios la escribían con tilde en la segunda vocal i.

Ella decidió que se publicara los jueves. Desde entonces esta columna semanal aparecer ese día, incluso en una estación de radio. Al paso del tiempo, don Arnoldo Cuéllar, a través de mi amiga Martha Silva Moreno me invitó a Zona Franca y aquí la tienen. Uno de los propósitos de fijar el día es respetar al lector interesado en el tema. El diario celayense no lo hacía y por ello decidí dejarlo.

Su aceptación fue inmediata. La cantidad de correos electrónicos recibidos en los primeros meses comprobó que era un tema de interés general, raramente abordado en los medios del Estado. Incluso, tampoco es un tema muy abordado en el país. Solo hay otras tres publicaciones más (en diarios de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara). Así, al cumplir poco más de un año, fue propuesta la columna ante el Congreso del Estado y en 2009 recibí el Premio Estatal de Periodismo Cultural.

La diferencia con las otras columnas es que Chispitas de lenguaje procura no recurrir al lenguaje académico. La razón es sencilla, quien entiende el lenguaje gramatical regularmente sabe del tema tratado y no requiere de la información. En tanto, el propósito de ésta es acercar al no especialista temas que le faciliten su expresión oral o escrita (particularmente esta última). Nuestra sociedad basa mucho de su actividad productiva en documentos. Entonces, es imperativo contar con habilidades en este sentido para lograr la eficiencia. Por tanto, la línea la tracé para el grueso de la población.

Hoy cuento con gran cantidad de seguidores de los más disímbolos grupos: profesionistas, estudiantes, servidores públicos, profesores, amas de casa, etc. En alguna ocasión tuve el gusto de firmar una compilación de recortes de un chico de secundaria. Por una tarea, debió leer el artículo de la semana. Al resultarle de interés, decidió iniciar una colección y consiguió ejemplares anteriores. Cuando lo conocí, yo fui el que agradeció su dedicación: hoy somos buenos amigos… como espero que así sea con cada uno de los lectores.

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