28 octubre, 2020

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Toponimia
de Lo de Juárez
Por.- Enrique R.
Soriano Valencia
Lo de Juárez es una población rural que pertenece al
municipio de Irapuato, en el estado de Guanajuato, México. Tiene casi cuatro
mil habitantes, en su mayor parte de lengua purépecha. Según varios sitios de
Internet, uno de cada cinco habitantes habla español (aunque la gente de la
localidad asegura que casi todos son bilingües). La mayoría desconoce el origen
del nombre de su comunidad. No obstante, circula entre algunos pobladores, me
confirmó mi amiga la escritora Martha González, una anécdota como origen de tan
singular nombre. Desconozco si sea cierta, pero por lo que investigué, tiene
mucha probabilidad que esta sea la razón de su toponimia.
La palabra
toponimia tiene dos sentidos. Por una parte se refiere al conjunto de nombres
de localidades, regiones, países o continentes; y, por la otra, al estudio del
origen de esos nombres. Procede del griego tópos, que significa ‘lugar’ y –ōnymía,
ónoma, que se traduce como
‘nombre’.
Investigar
los nombres de localidades en ocasiones es una labor en extremo ardua, no
exenta de sorpresas y decepciones. Al igual que el topónimo de la palabra ‘México’,
muchas veces se desconoce a ciencia cierta su etimología o el motivo por lo que
se empezó a llamar de una determinada forma una localidad. Por eso, en muchos
casos deben aventurarse múltiples hipótesis. Con el paso del tiempo, algunas
terminan por imponerse ante nuevos descubrimientos (arqueológicos o
documentales). También puede ser porque se determine por razonamiento o
deducción. En otros, la oscuridad se mantiene indefinidamente.
Lo de
Juárez tiene sentido escatológico, según me refiere la escritora Martha
González. El vocablo ‘escatológico’ tiene dos orígenes, uno latino y otro
griego, por lo que su aplicación puede referirse a temas diametralmente
distintos. En este caso, aléjese, amigo lector, del origen latino de la palabra
y céntrese en la etimología griega. Entonces le sorprenderá el topónimo.
Escatología, dice el diccionario oficial, por su origen latino se refiere al «Conjunto
de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba». Pero este sentido
nada tiene que ver.
El paso de Juárez por esta zona, al parecer no fue durante
su Gobierno itinerante cuando los conservadores buscaron a Maximiliano de
Habsburgo como emperador. En ese momento histórico no pasó por las cercanías de
Irapuato. Sucedió diez años antes, cuando Ignacio Comonfort dio un autogolpe de
Estado, pero vaciló al tomar sus decisiones (hizo prisionero a Juárez y después
lo dejó escapar). Ello permitió a Juárez dirigirse a la capital de Guanajuato y
ahí asumió la Presidencia. Desde nuestro estado, arengó al pueblo de México a
unirse a su causa. Los conservadores, entonces, emprendieron su persecución.
Por ello, se vio obligado a abandonar Guanajuato rumbo a Guadalajara.
La ruta decidida por Juárez fue por Morelia. Esto propició –al
parecer– que pasara por Irapuato. Ninguna crónica refiere su estancia por esta
zona pues no hizo algo de relevancia en su huida, algo digno de tomarse en
cuenta para la historia del país. Tampoco, presumiblemente, pasó noche en
alguna ciudad o campamento por el riesgo a su causa. Tal era la urgencia de la
marcha.
No obstante, las horas de carruaje y las necesidades
naturales obligan a hacer varios altos. Así, me refiere la escritora, debió
detenerse antes de Irapuato y desalojar lo que en los intestinos llevaba.
Terminado el asunto, sin dilación subió a su carruaje y continuó a toda prisa el
camino. Desde entonces, esa zona se conoce como Lo de Juárez. De ser cierta la anécdota, no es muy aventurado
asegurar que Juárez abonó tierra guanajuatense.

No hay otra localidad en el país con un nombre similar,
aunque sí otros con topónimos que valdría la pena investigar su origen.
Verdadera o no la información, el nombre de la población es de lo más singular.
Acorde al estilo eufemístico de los mexicanos y por lo que señalan las crónicas
de la ruta juarense, hay mucha probabilidad que haya razón porque responde al
perfil netamente humano. Hasta los más encumbrados, renombrados y populares
personajes de la historia, la política y la ciencia deben responder a su
biología. ¿Por qué debería ser excepción Juárez? He aquí un topónimo de singular
origen.  

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