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Misma
palabra, función diferente
Por.
Enrique R. Soriano Valencia
Hace unas
semanas, tuve el privilegio de charlar con estudiantes de una institución
educativa. Entre las preguntas de los muchachos, hubo una que retomo (gracias
por la sugerencia).
Algunos
chicos se desconciertan cuando leen que en un lugar la palabra ‘un’ la
clasifican como ‘modificador’; en otro le llaman ‘determinante’; en alguno más,
‘artículo indeterminado’; en otro distinto, ‘adjetivo’; o también ‘numeral’. En
muy pocas publicaciones –o sitios en Internet– hacen la aclaración que se trata
de formas distintas de nombrar funciones diferentes en la oración (artículo o
adjetivo, en esta palabra).
No es el
único vocablo. Como ese, hay muchos términos que pueden tener más de una
clasificación por su desempeño en la oración. Pero al no precisar a los muchachos
esto, terminan por memorizar el nombre aplicado por el profesor para pasar el
examen, en vez de encontrar las razones. Así dejan de incorporar un
conocimiento que les facilitaría la comunicación con eficiencia. Eso, no porque
vayan a ser profesores de español, sino porque les permitirá ser precisos al
usar el idioma o dotar de mejor intención a un enunciado.
Clasificar
como ‘determinante’ es solo afirmar que da pauta para que la siguiente palabra
mantenga una característica similar. Por ejemplo, se dice del artículo
(determinado / indeterminado) que identifica el género (masculino / femenino) y
el número (singular / plural) del sustantivo afectado (persona, animal, cosa o
concepto que presenta). Al enunciar «Un policía en la entrada del fraccionamiento
me permitió entrar», el vocablo ‘un’ es el determinante de género (‘policía’
termina en vocal ‘a’ y ello podría confundir a alguien; de haber sido mujer se
hubiera recurrido a ‘una’) y el número (solo uno de los varios que pudo haber).
Pero, no por ello deja de considerarse ‘un’ como ‘artículo indeterminado’ (de
haberse enunciado «El policía de la entrada…» quedaría claro cuál de ellos,
pero con el ‘un’ no quedó señalado cuál; de ahí su carácter de
‘indeterminado’). 
Ahora,
también se le llama ‘modificador’ porque de haberse enunciado «Una policía en
la entrada…», entonces sabríamos que fue del sexo femenino la guardia. Ello
modificaría la idea.
Por otra
parte, el mismo término ‘un’ podría hacer el papel de adjetivo numeral en una
construcción diferente (en algunas páginas lo llaman simplemente ‘adjetivo’ y
hacen sobrentender que se trata de un ‘adjetivo numeral’; por eso mismo, en
otros lo nombran por el último término, numeral). En el enunciado de arriba la
pretensión fue señalar la persona que realizó la acción. En el siguiente, esa
misma palabra tiene una función numérica: «En la entrada solo había un
policía». En este caso el vocablo ‘un’ es la forma contracta (apócope) del
adjetivo numeral ‘uno’ (este se reduce cuando está frente persona, animal cosa
o concepto masculino; cuando es femenino se presenta completo: ‘una’).
Todo lo
anterior se debe a que conviven formas modernas y anteriores de clasificación.
Toda ciencia evoluciona y va afinando sus recursos de análisis.
Los
académicos en algunos casos plantearon la diferenciación de palabras mediante
acentos gráficos (solo/sólo; esta/ésta; el/él). Sin embargo, ciertos casos
fueron revisados, pues en la práctica del idioma resulta muy difícil
confundirlos. Por ello, para que no resultare un agobio la ortografía, los uno
casos fueron exentos de diferenciación gráfica y otros se mantienen.
Una
diferenciación frecuente y más complicada de distinguir popularmente, la
mayúscula. 
Ejemplifico son los signos zodiacales. Como nombres propios se
enuncian con mayúscula (Capricornio, Acuario, Leo, etc.); pero como adjetivos,
minúscula: «Enrique es capricornio», donde la palabra ‘capricornio’ está dando
una característica a Enrique.

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