29 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Chispitas

3 minutos de lectura
Por.- Enrique
R. Soriano Valencia

Lo
metafórico
La metáfora
es el recurso expresivo que usamos los hablantes para suponer cualidades y
características propias de un elemento en otro. Las Academias de la lengua, en
el diccionario oficial de nuestro idioma, definen ‘metáfora’ como «Traslación
del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita,
como en […] la primavera de la vida…». Es decir, que al sentido recto se le añaden cualidades que no
le son estrictas (al color blanco se le dota del atributo de pureza). Pero no
es un recurso de uso exclusivo de literatos (en poesía o en prosa) o de músicos;
es una forma cotidiana de expresarse, pues, incluso, aparece como parte de las
definiciones admitidas.
Normalmente,
las personas dedicadas a la literatura o a la música suelen recurrir a este
recurso para describir con mayor intensidad personas o situaciones. Su
propósito es que el lector o el que escucha identifique los elementos que le
produzcan un efecto energético. Cuando el poeta (que todo músico lo es… y también
alguien enamorado) señala: «Muñequita linda, de cabellos de oro, de dientes de
perla, labios de rubí», evidentemente está describiendo una hermosa mujer
rubia, con dentadura muy blanca y de labios marcadamente rojos. Eso es lo que
llaman los académicos ‘traslación del sentido recto’ porque en sentido literal
estaríamos enfrente a un monstruo.
Pero ese
uso metafórico no aplica solo a aspectos positivos. La ponderación también
puede tender hacia lo negativo. Es decir, que la metáfora lo que pretende es
dar intensidad. He leído a múltiples articulistas calificar de ‘cáncer social’
a problemas sociales graves. Esa opción la contempla el Diccionario (con
mayúscula para referirme al oficial de nuestra lengua). Ejemplifico con la
palabra ‘cáncer’. Estrictamente, sin tomar en cuenta el signo zodiacal, la
acepción dos describe el padecimiento: «Enfermedad que se caracteriza por
la transformación de las células, que proliferan de manera anormal e incontrolada».
Por tanto, el achaque solo puede ser sufrido por organismos vivos (integrados
por la unidad más pequeña de vida biológica a la que ataca este padecimiento).
Sin embargo, la acepción cuatro enuncia y ejemplifica (en cursivas) un sentido
metafórico: «Proliferación en el seno de un grupo social de situaciones o hechos
destructivos. La droga es el cáncer de nuestra sociedad».

Hay quienes no
están de acuerdo en que el Diccionario incluya definiciones metafóricas.
Suponen que ello le hace perder objetividad. Sin embargo, a mi juicio es
necesarísimo, pues el lexicón oficial debe ser un recurso que facilite a
quienes lo consultan comprender mejor el idioma y sus usos. Los niños y los
extranjeros que su primer acercamiento al significado de las palabras se basa
en definiciones rectas, no trasladadas, requieren de este apoyo para dar
sentido a las formas de entendernos o darnos a comprender.
Ningún idioma
aplica estrictamente el significado de sus vocablos. Ello debido a que no hay
lengua que tenga tal variedad de palabras que abarque todos los sentidos profundos
necesarios para una cabal comprensión de la realidad. El náhuatl mismo, sin
tener la mínima influencia de las europeas, estaba lleno de metáforas. Y es que
esta figura no solo es un recurso literario, sino una demanda de abstracción o
conceptualización que obliga a reflexionar con profundidad sobre lo referido.

Por ello, la
metáfora convive en nuestra lengua. No se requiere ser poeta o estar inspirado
para aplicarla. Es suficiente con dar a entender el sentido atribuido para
expresar con mayor precisión una idea.

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