Sáb. Sep 26th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Chispitas

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De la primera colaboración


Enrique R. Soriano Valencia

El jueves
25 de enero de 2007 apareció por primera vez Chispitas de lenguaje en un diario de circulación estatal. Con esta
cumplo 500 publicaciones ininterrumpidas. El estilo ha variado, pero la
intención original se mantiene. Escribí en la primera de esta serie: «El
propósito de esta columna — todos los jueves, a partir de hoy— es ofrecerle a
usted, amigo lector, información práctica, útil, sencilla, alejada de
academicismos, de cómo usar el idioma español.
»A muchos, cuando escribimos o hablamos, para no ser
mal interpretados, nos asalta la duda: ¿estará bien escrito esto?, ¿lo habré
dicho bien?, ¿se colocará este signo aquí o acá?, ¿por qué esta palabra se usa
de esta forma? Son muchas las dudas. Lo mismo secretarias, ejecutivos, que amas
de casa, estudiantes o empleados de cualquier actividad. Todos, tarde o
temprano, debemos escribir un texto y, extenso o breve, debe ser claro y
preciso.
»Nuestro idioma es muy rico y por ello tiene
muchos detalles por definir o explorar. Éste es el espacio que a partir de hoy
el Correo
le ofrece para consultar todo sobre el Idioma. Si tiene alguna duda, si desea
que tratemos un tema, escriba a [email protected] y
gustosos publicaremos aquí la información para beneficio de usted y de los
lectores guanajuatenses».
El nombre
fue sugerido por el mayor de mis hermanos cuando supo del proyecto. La palabra
‘chispitas’ alude a una fracción y, muy del estilo de nuestro país, en
diminutivo. Es decir, desde el inicio de esta actividad me propuse no teorizar,
ensayar o hacer algún tratado del idioma. Mis pretensiones son menores,
simplemente difundir lo que recomiendan los académicos. No soy una autoridad,
aspiro solo a ser un difusor de información respaldada por las Academias de la
lengua.
En el
nombre dejé únicamente la preposición ‘de’ y no la contracción ‘del’ porque no
quise recurrir al artículo determinado ‘el’. Me explico: la fusión de la
preposición ‘de’ con el artículo ‘el’ da por resultado la palabra ‘del’ (una de
las tres únicas contracciones admitidas en nuestro idioma). Entonces, juzgué
innecesario el artículo ‘el’ porque al anunciar ‘el idioma’ estaría haciendo
sobrentender que solo me limitaría al español. Y aunque el propósito es ese,
dejarlo más ambiguo me ha dado la oportunidad de hacer algunos comentarios de
otros idiomas (como el inglés y el náhuatl). No soy experto en esas lenguas,
pero las comparaciones y análisis muchas veces dejan importantes reflexiones
sobre el español.
Ahora,
preferí el término ‘lenguaje’ porque la comunicación verbal es determinante en
la evolución del idioma y este vocablo alude más directamente a la forma de
hablar. Además, el sesgo que tiene la columna es del español mexicano. El
vocablo ‘idioma’ está más vinculado a la gramática formal que el término
‘lenguaje’. Ahí radicó el interés de la columna, en alejar los comentarios de
la formalidad académica con el giro de nuestro país.
En más de
una ocasión me he valido de chistes o de dobles interpretaciones. Nuestro
lenguaje es así, un elemento vivo y dinámico lleno de múltiples matices.
Entender ese juego, comprender esas particularidades, permite al hablante usar
con mayor precisión el idioma.
Agradezco
la generosidad del diario y los portales electrónicos donde apareció. Asimismo,
valoro el interés de los lectores por creen en este proyecto y en quien teclea.
No todas mis colaboraciones han sido aciertos. He recibido críticas que agradezco
y aprecio pues me han obligado a esforzarme, a profesionalizar mi servicio. Hoy
poseo un mayor bagaje gracias a usted, amigo lector. He sido beneficiado por su
interés y consultas.

Permaneceré
siempre en deuda con quienes alientan mi labor. Hoy empiezan las siguientes
quinientas colaboraciones de Chispitas de
lenguaje

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