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Gabriel Ríos
Imagínate que traes puesto un
pantalón de tres bolsas, dos de ellas delanteras y una trasera. Ese pantalón es
tu negocio. En la bolsa delantera derecha acabas de echar una lanita que te
prestó la Caja Popular “La Piadosa”. En la bolsa trasera tienes unos centavitos
que te prestó tu esposa (o tu esposo).
Para arrancar tu negocio, primero
juntas los dos dineros en la bolsa delantera derecha, y luego lo pasas a la
bolsa izquierda, pero no debes olvidar que, aunque sea tu capital de trabajo, está
formado por dineros ajenos, O SEA NO ES TU DINERO.
No importa cuál sea el giro de tu
negocio. Lo que debe guiar a tu labor de dueño-gerente de este nuevo negocio,
es que cada centavo que saques del bolsillo izquierdo debe generar un producto
o servicio al que debes vender y cobrar obteniendo una utilidad que te ayude a
pagar gastos del negocio y que te quede un sobrante.
Ya podrás imaginarte que si sacas
a lo “güey” el dinero del bolsillo izquierdo, una de dos, o vas a transformar
ese dinero en productos o servicios “chafa”, que te van a producir una pérdida,
o si de plano te lo vas a botar en la cantina, en colegiaturas caras, en
vacaciones para la familia, en joyas para tu “movida sentimental”, todo ello te
va a dejar con el bolsillo izquierdo vacío o casi vacío. Tu primera tentación
es pedir prestado o engañar a tus proveedores, a tus clientes, al SAT o al IMSS
(o a quien puedas)  para tapar el
faltante, pero cada vez vas a estar peor y tarde o temprano tronarás y harás
tronar al sistema económico y a tu familia. Si todo esto te vale madre, ya no
sigas leyendo.
Si te interesa aplicar la
contabilidad de negocios, entonces planea muy bien cuánto dinero vas a sacar
del bolsillo izquierdo de modo que te genere una utilidad. A eso se le llama
una transformación correcta de “Activos”, mismos que al ser vendidos a buen
precio te permitirán liquidar al bolsillo derecho, es decir, quedarás libre de
“Pasivos” o deudas y también tendrás a disposición de las personas que de buena
fe te dieron dinero su capital y la parte de las ganancias que les
correspondan. Ya será decisión de esas personas si siguen siendo tus socios
Capitalistas.
Si tienes una pareja o unos
hijitos “mano larga”, enséñales de antemano que no es lo mismo el dinero que
está en la caja registradora que las “utilidades” o “ganancias” del negocio y
dales de manazos cada vez que quieran meter las uñas en esa caja y que se
tienen que esperar hasta que se hayan producido utilidades o ganancias.
Enséñales a presumir a sus “cuatas” y “cuates” que son dueños de un negocio en
crecimiento y que si no “botan la lana” es porque no son tan idiotas para andar
“disparando” caprichos a los gorrones con tal de quedar bien y ser aceptados.
Si el negocio que escogiste te gusta
y si lo administras adecuadamente desde el punto de vista contable, con el
tiempo vas a recibir buenos frutos de lo que sembraste.

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