27 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Crónica del Bajo Mundo

5 minutos de lectura
Por:
José Luis Ramírez
AURELIO
NUÑO. EL DELFIN HA MUERTO.

Estoy
seguro que por primera vez el siniestro Aurelio Nuño, no duerme. Desde luego,
no es por la masacre cometida el 19 de junio en Nochixtlan, sino porque sabe
que su cabeza, en el orden jerárquico de la desgracia política, está en la
guillotina. Trajo a la policía federal viajando por todo el país para reprimir
a la CNTE: Guerrero, Chiapas, Michoacán, y Oaxaca fueron los principales
estados en donde llegó a movilizar por tierra y aire, hasta 11 mil policías
federales para garantizar que los maestros realizarán sus evaluaciones. ¿En
dónde se había visto tal despliegue de fuerzas policiacas para un asunto
administrativo y de cierto modo, político? Ni siquiera en Estados tomados por
el crimen organizado se desplegó tal cantidad de policías. La Policía federal,
estaba a su disposición, Y solo hay alguien que le puede dar tal autoridad: el
Presidente de la Republica.
La
movilización a Oaxaca para desalojar a los manifestantes no fue un arrebato, ni
un desplante de fuerza, fue una decisión política calculada por los más altos
funcionarios federales. No olvidemos que la Policía Federal depende de la
Secretaria de Gobernación, que dirige Osorio Chong, nada que tenga un tinte
político, se mueve sin su consentimiento. Otro personaje sin el cual, hubiese
sido imposible que la represión se diera, es el gobernador de Oaxaca, Gabino
Cué. Desde luego, el principal interesado en morder la yugular de la CNTE, era
Aurelio Nuño, de su triunfo sobre el magisterio disidente, dependían sus
aspiraciones presidenciales. Estos tres personajes, son las cabezas visibles de
la tragedia en la mixteca oaxaqueña. El Comisionado de la PF, solo obedeció
ordenes, que desde luego no lo exculpan, pero al final del día, ese es su
papel.
Las
decisiones políticas de Aurelio Nuño, de perseguir a la CNTE para convertirlo
en el lobo feroz del país, mediáticamente le sirvieron para sesgar
acontecimientos que minaron la imagen del hombre fuerte de este país. A los
escándalos de la Casa Blanca, la desaparición de los jóvenes de la Normal de
Ayotzinapa, la brutal corrupción de sus gobernadores, el crecimiento dantesco
del crimen organizado, intentó ponerles una cortina de humo creando un monstruo
que atacaba la paz social: el magisterio disidente. No había mejor objetivo que
la CNTE, a la cual, la televisión ya le había construido durante años un
monumento social a la violencia y a la anarquía.
Si
bien la Reforma Educativa, se supone que debió ser el objetivo del delfín del
presidente, esto pasó a segundo termino. La persecución judicial de los
dirigentes del magisterio, para exhibirlos públicamente como los ejemplares de
los males sociales del país, fue su tarea.  Después de su derrota por imponer la Reforma
en donde la CNTE, tiene el respaldo del magisterio y de la población. Nuño, se
empeñó en no soltar a su presa, los acorraló, los provocó y espero el momento
mas oportuno para lanzar su embestida final.
Oaxaca,
fue su tumba política. Quien piense que la Policía Federal, es un destacamento
de gorilas con armas se equivoca, son profesionales con jerarquías, capacitados
y adiestrados para enfrentar las situaciones de riesgo más peligrosas. Tienen
protocolos de intervención, cuentan con el equipo necesario para situaciones
específicas, además, poseen analistas, asesoría policiaca especializada, y
cuentan con sistemas tecnológicos para adquirir información y desde luego
informantes. Su llegada a Nochixtlan se dio desde temprano, durante varias
horas se intentó el desalojo sin éxito, o lo prolongaron a propósito. La Policía
Federal, repito, están preparados para salvar su vida y la de la población en
peligro, pero no toman decisiones políticas, y sí las obedecen.
Lo que ocurrió en Oaxaca, no fue un acto que tenga que ver con el
espíritu de la ley que rige a la Policía Federal. Contra lo que pudiéramos
pensar la PF tiene un marco normativo, por el que rigen sus acciones: Serán
principios rectores
: los de
legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y el respeto a
las garantías individuales y a los derechos humanos reconocidos en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Un
apunte, sobre el Régimen disciplinario:
“sus integrantes deberán sujetar su conducta a la observancia de las
leyes, órdenes y jerarquías, así como a la obediencia y al alto concepto del
honor, de la justicia y de la ética”
. En cuanto a sus deberes: abstenerse
en todo momento de infligir o tolerar actos de tortura, tratos crueles,
inhumanos o degradantes, aun cuando se
trate de una orden superior o se argumenten circunstancias especiales”.
Igualmente, se establece que, deberá hacer uso de la fuerza de manera racional y proporcional, con pleno respeto
a los derechos humanos.
Responsabilizar
de la masacre a los policías de más bajo rango, sin duda, será como siempre la
salida fácil para quienes tomaron esa decisión trágica. La responsabilidad de
la élite gubernamental, era hacer política, negociar, acordar, pero prefirieron
la represión.  Pero eso ya pasó, los
verdugos intelectuales se enredaron en su laberinto y están presos en sus
delirios de poder.
Nuño
tenía una sola faena, la reforma educativa y lidiar con la disidencia
magisterial, falló y enlutó a la nación. Su ambición, le manchó la corbata de
sangre, pero lo más grave para su club de la pelea, es que unió a la mayoría de
las fuerzas sociales y políticas en contra de él y su patrón. Aurelio Nuño,
seguramente será removido del gabinete, pero seguirá deambulando por las
catacumbas del poder, pensando en sus momentos de gloria cuando creyó que la
perversidad engendrada en él, eran suficientes para ser el nuevo tirano.

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