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Desde la Mesa Cuatro

El Parroquiano.
Un tipo llegó a la taberna, y aunque
pareciera increíble, dejó amarrado un caballo a las puertas del lugar. Bajó del
cuaco vestido con botas, mezclilla, chaleco negro y sombrero estilo tejano;
sonriente, entró a la taberna repartiendo saludos, tarjetitas y volantes
promoviendo a Jaime Rodríguez alias “El Bronco” para la Presidencia de la República.
Lanzó al aire unos llaveros y valiéndole las mentadas de anayistas,
obradoristas y meadistas, se trepó a la barra para gritar: “Que viva el
Bronco!” que con su propuesta de mochar las manos a los rateros, salvará a
México, y nos dará mucho empleo… el Bronco nos hará ricos!
Un parroquiano que acababa de llegar le
preguntó a otro: Y ese quién es..?
– Pues es Don Pepe, el ortopedista, qué
ahora está dedicado a hacer prótesis de manos…
***
Contaba un tipo sus aventuras maritales
a varios amigos que le rodeaban, absortos y admirados: “Pues sí, ya les digo:
yo en mi casa soy el rey; ayer en la noche, por ejemplo, me acerqué a mi mujer
que lavaba los trastes de la cena y comencé a decirle: “vieja tú no eres nadie
para criticar a mis amigos, puedo invitarlos a la casa cuando a mí se me pegue
la gana. Es más, no tienes ningún derecho a contarme los tragos y menos para
decidir con quién puedo ir, o no irme de juerga…”
Un tipo hasta lo palmeo y le preguntó:
“y qué te dijo tu vieja”
“Pues volteo y me dijo que no murmuré
entre dientes, porque no se me entiende nada…”
**
En la MESA TRES, estaba sentado un
cliente que muy concentrado repetía y repetía algo parecido a una misteriosa
formula: “De tin Marín de do pingüe, cúcara mácara títere fue…” Tanto intrigó
al resto de la clientela, que no faltó quién le preguntara que qué era eso…
“Ah, lo que pasa es que estoy practicando para cuando me toque votar en la
elección de julio…” -Pero así con esa tontería de Tin Marín?? -Es que, según
las últimas encuestas presidenciales que han publicado, hay entre un 14 y 16%
de indecisos Y la verdad, es que nosotros los indecisos, somos los que
decidimos las elecciones; damos el triunfo o quitamos la fama a quien nosotros
queremos o aquí en nosotros odiamos; y todo con una sencilla fórmula: el Tin
Marín… nosotros decidimos los resultados.
***
De un libro atribuido a un tal Filósofo
de Güémez, que alguien dejó en el baño, un cliente sacó una frase qué luego
repetía: “cabrón es el que repite plato, pero más cabrón el que pide para
llevar.”

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