Dom. Sep 20th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Cueva del Cerrito Colorado

7 minutos de lectura
Profr.
Jorge Vera Espitia Cronista de Cortazar,Gto.
“UN
LUGAR Y UNA FECHA QUE LOS CORTAZARENSEN NUNCA OLVIDAN”.
La
Cueva del Cerrito Colorado en Cortazar, Gto, es un lugar representativo de
todos los Cortazarenses. Está ubicado a poca distancia del centro de la ciudad,
actualmente se la conoce con el nombre de “Parque Revolución”, tiene una gran
importancia histórica, donde desde el siglo pasado se fue transformando en el
lugar de recreo y convivencia familiar, además de la vista panorámica que se
disfruta hacia toda la ciudad.
Diferentes
Ayuntamientos han contribuido a mantener esta cueva, invirtiendo en su
conservación e imagen.
En
el año de 1945 estando como presidente municipal el C. Adolfo Martínez Guerrero
se remodeló el Jardín Principal de la ciudad y la cantera que se quitó de este
lugar se utilizó para remodelar la Cueva del Cerrito Colorado. Se organizó un
gran evento que terminó en tragedia al ser acribillados el jefe de la policía y
su hijo, los dos de nombre Cayetano Mancera por Luis Pedroza, el cual también
es asesinado al tratar de huir después de haber cometido su fechoría.
Antes
de la tragedia todo era alegría por 
todos los asistentes y durante el evento se dirigió el siguiente
discurso:
DISCURSO
PRONUNCIADO POR EL PROFR. JAVIER R. BONILLAS EL DÍA DE LA INAUGURACIÓN DE LAS
MEJORAS HECHAS A LA CUEVA DEL CERRITO COLORADO.
Abril
29 de 1945.
A
un hijo de Cortazar tocaría hoy hablar para que el pudiera, con vivos
coloridos, hacer una revista de las partes más salientes del folklore de esta
tierra atractiva, que aun ajena,  se
siente propia porque sabe querer, brinda calor y es humanitaria.
Me
siento apenado al cometer este acto de usurpación, pues mi labio profano e
insipiente no podrá ser capaz de dar la sabrosura que encierran sus anécdotas,
sus chascarrillos, sus pasajes, sus consejas formadas alrededor de esta hermosa
cuanto acogedora cueva, Alma Mater del sentir Cortazarense, punto general donde
se olvidan las pasiones insanas, los ratos pergeñados de amargura, los
sinsabores, para dar libre advenimiento a la alegría, para reír, para gozar,
“para estar a gusto entre los suyos”, transportando el espíritu a lo ignoto;
pero en esfuerzo máximo, por lo que a mí ha llegado de lo suyo, hoy mío
también, quiero recordarles que en este lugar, Cayetano Mancera y Margarita
Rosas supieron gozar organizando sus “paseos”, donde el respeto, el orden y la
igualdad imperaron; aquí también José María Rosas, Ramón, Luis, Antonio del
mismo apellido, que venidos de Yuriria o de Santa Cruz de la Galeana, compartieron
y gozaron en sus días mozos que hasta me imagino y siento, que en estos
momentos sus espíritus flotan y deambulan entre nosotros haciendo acto de
presencia, al igual que Felipe Jaramillo y su sin igual hermano Rafael del
mismo apellido que nunca ha sido ni siquiera igualado en su entusiasmo para
organizar sus paseos, mismos que hemos conocido a través de las confesiones de
sus propios hijos presentes en estos momentos y que sus padres saborearon el
paisaje cuando aún el cerrito estaba lleno de verde arbolada y predominaba el
olor a “venadilla” a “venado” con frescura a tierra mojada, con el cielo
pringado de nubes anunciando la esperada tempestad que hiciera culminar el
paseo en éxtasis “que grande fue Rafael Jaramillo” “todavía te recuerdan tus paisanos
con mucho cariño y añoran tus tiempos” 2goza hoy también” “en honor a ti y a
los tuyos estamos aquí” también quizá, entre nosotros está presente Rafael
Álvarez y de allí que se me vengan a la cabeza estos versos que encierran
verdadera anécdota:
Veintidós
de Cortazar
Y
tres de Teófilo Vera
Salieron
a la carrera
Con
su dinero a apostar.
Cuando
a Uruapan llegaron
Tocó
música de cuerda
Y
con sus allos de cerda
Toditos
se los mataron.
Deseando
descansar
Fueron
a convidar
A
Hermosillo por un día
A
este de Ronda siguió
Con
su dinero a apostar
Se
debe suponer que
Ronda
y sus compañeros
Apostaron
su dinero
Nada
más a puro ganar.
A
un Álvarez dijo un padre condolido
No
juegues hijo querido
Que
es muy difícil ganar
Álvarez
no obedeció
Y
de babuchas salió
Con
su dinero a apostar.
“Oh
romanceros que en todo encontrasteis oportunidad para vaciar sabor y sátira
jocosa, entre otros, inteligente y guasón recordemos a Benjamín Martínez, que a
flor de labio siempre tuvo un verso, también Francisco Borja autor de los
versos anteriores, inteligente y bullanguero”.
Tantas,
tantas cosas han pasado aquí en esta cueva, que con las letras indelebles del
recuerdo se tienen escritas en los corazones de ustedes que es necesario
mencionar algunas:
De
jóvenes, los que aquí os encontráis, visteis muchas veces con ojos ajenos de
maldad, a la novia querida, fraguasteis en romanticismo quinceañero un castillo
en el aire imposible de olvidar, gestasteis vuestros matrimonios en un paseo,
“paseo” honesto, lleno de respeto pero de gran contento.
Muchas
veces platicasteis de las dulces palabras que la novia de los sabios que os
diera vuestra madre, comentasteis vuestras travesuras y planteasteis otras los
peñascos estas piedras rojas fueron testigos de vuestro pensamiento y de vuestro
decir, hoy, todos, nos remontamos a épocas lejanas, de cuando menos años
teníais y vemos a la Guerra Álvarez cantadora y alegre dando vida y alma a los
“paseos”, ella nos escucha y está aquí, recordémosle… La Chata Luz, cantando y
bailando ahuyentando la tristeza y contagiando alegría… ese es el corazón de
vuestro pueblo, esa es el alma que vibra y que canta un solo canto:                                             

parte
“CORTAZAR”
También
Don Chema Mancera y Doña Clotilde organizando sus “paseos” y derrochando
alegría y a don Ignacio Mancera con sus ojos rojos de tono escarlata, para
descansar de hacer su barbacoa hacia gozoso, aquí, la del “paseo”, soportando
el humo y haciendo llorar sus ojos enfermos, también él nos oye, está con
nosotros y nos prepara cariñoso una buena barbacoa.
Rafael
Aguilar Mancera cuyo corazón fue grande y más grande fue el para el pueblo,
también escucha estas palabras, está presente y goza hasta lo incansable al
darse cuenta de lo que ha progresado su pueblo a quien quiso tanto
“Bienvenido”.
Viene
a mi memoria aquel intrépido muchacho que a semejanza de centauro, inmóvil y
alegre sobre su caballo “el venado” subía y bajaba en veloz carrera las
escarpaduras de este cerrito, también su espíritu nos acompaña, los suyos lo
recuerdan y está con nosotros este es CRESCENCIANO y junto a él se encuentra
primitivo, inseparables y actores de las mismas hazañas.
De
las mismas cosechas recuerdo que en mi memoria se encuentran grabadas:
Cuando
aquí o más allá Joaquín Quintana viejo se dio un escopetazo y los amigos en
corillo, como requisito, pedían para venir al cerro debía hacerse sin mangas,
sin chínguere y sin escopeta, esta hilaridad de vuestro pueblo, donde nunca
falta la palabra jocosa… y me cuentan que hubo también descontento de cierta
gente porfiada que al ver ocupada su cueva, misma de su propiedad con pistola
en  mano y verbo fuerte en boca, Carlos
Barrón y amigos corrió… cuando esto paso transcurría el año de 1908.
Todos
los que estáis aquí presentad, vosotros, padrinos de este acto, recordáis y
entonáis mentalmente aquellas melodiosas notas que os deleitaron…
recordemos…”El Pajarillo Errante”… “Te Amo en Secreto”… “Los Naranjos”… “La
varillera”… aquellas polkas, aquellos chotis y mazurcas que entre compas y
compas nos dejaron ori las palabras de amor que fraguaron vuestros hogares…
Se
me viene a la memoria el gran compositor, inspirado creador del arte
Cortazarense “Eulalio Guzmán” que con su arte deleitó vuestros oídos y que
quizá pronto venga a deleitarnos…
No
puede escapar por ningún motivo del relato el nombre de Tomás Barrón, que su
historia la sé por boca de ustedes que siempre lo recuerdan con cariño sea el,
pues, aquí, entre nosotros.
Aquel
grupo de jóvenes que dieron colorido y ambiente familiar me refiero a Reinalda,
a Quela, a Chonita la esposa de mi grande amigo Cres, están presentes y gozan
aún de esta grandeza.
También
al señor don Luis Martínez Macías, buen jinete, paseador de capa y gran jugador
de gallos.
Todo
esto encierra en su historia legendaria vuestra cueva, todos estos personajes
que he mencionado desfilaron alegres y contentos en este inmenso lugar de
recuerdos…
Todavía
me falta algo que decir y es el complemento del paseo Rosas y Margaritas en el
camino… en el cemento… siga el baile, dame una cerveza… ¿cuánto te debo?…
treinta y seis aparte las del cemento.
Llega
a mis oídos “apenas va a empezar la fiesta” me emociono, y reconozco la voz y
todos alzamos nuestros brazos, gozando en maremágnum de alegría.
Esto
ha sido, fue, será y seguirá siendo vuestro paseo, herencia de hijos a hijos,
todos sentís y oís: “la Cueva del Cerrito Colorado una emoción que solo
comprendemos los que conocemos y sabemos de sus sinceridades y costumbres”
Se
imponía, pues arreglar este lugar y había de tocarle a Adolfo Martínez a quién
hoy todo su pueblo quiere, poner todo su esmero para transformarla como ustedes
la ven, bonita, bella y pintoresca ya el mismo toca descorrer esta manta para
descubrir esta placa conmemorativa.
Adolfo
Martínez, después de su ausencia regresa queriendo más a su tierra, a su patria
chica, todo el pueblo lo quiere, todo el pueblo lo admira, pues con sus obras
rinde honor y homenaje a vuestros antepasados.
Profr.
Javier R. Bonilla.

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