23 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Del yunque al marro

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Arturo Miranda Montero

En los años noventa del siglo pasado, el panismo guanajuatense asumió dos influencias que le marcarían su accionar, el empresariado y el fundamentalismo religioso. Unos disque con sentido práctico, el otro con una agenda inmovilista. Carlos Medina y Vicente Fox comenzaron a diseñar un modo gerencial de gobernar, mientras el Yunque organizaba a los elementos que ocuparían los puestos partidarios y gubernamentales. Así lograron hacer del territorio un coto político donde ninguna dirigencia nacional (presidencial o partidaria) metiera mano.

Todo lo sucedido en Guanajuato para bien y para mal es responsabilidad completa del pan-gobierno. Gozó de ancho margen de maniobra, de mucho dinero en participaciones, de políticas económicas afines, de discrecionalidad para otorgar todo (tierra, servicios, sindicatos blancos, exenciones fiscales, etcétera) a los capitales extranjeros, del control de los poderes y ayuntamientos. La manufactura cambió el paisaje y alcanzó cierta avanzada en un país atrasado. Pero detrás de todo eso, la parte oscura creció como sombra del mal. Se agrandaron las brechas sociales y le creció el crimen. La economía guanajuatense se soporta en los pequeños y medianos establecimientos que son los que ocupan a la mayoría de trabajadores. Hay tortillerías, panaderías, taquerías, talleres de todo tipo en donde se emplea a más guanajuatenses sin oportunidades mayores. Y es precisamente a esos establecimientos a quienes los criminales más les han cargado su pesada mano en ciudades abandonadas por el poder político.

En su propia crisis adulta por no atender su territorio, se enfrenta ya a un centralismo que no lo quiere y a una criminalidad que les espantan inversiones y votos.

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