26 enero, 2021

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

DÍAS DE GUARDAR, domingo 1.º de marzo de 2020. * Guanajuato sometido a una fiscalocracia; * Coronavirus: entre la previsión, la información, el amarillismo y el pánico; * Equidad de género e instituciones: pasar del oportunismo al compromiso

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1. Zamarripa, dueño del escenario; Diego, ausente

Ilustraciones: Pinche Einnar

Ilustraciones: Pinche EinnarQuien sea que haya sido el genio al que se le ocurrió organizar un viaje del gobernador en las fechas en que rindió su informe el todopoderoso fiscal general de Guanajuato, no está pensando las cosas con claridad o está claramente trabajando para sabotear al extremo el debilitado gobierno dieguista.

Al revés de lo que mandaría cualquier manual de política elemental, Carlos Zamarripa no solo usurpó los días previos al informe del gobernador, opacando el mensaje del segundo informe donde habrá pocas cosas para presumir, para dar su propio reporte que se antoja irrelevante por donde se le vea, sino que además contó con la graciosa desaparición del Ejecutivo para estar campeando a sus anchas en el escenario político.Hoy, el personaje más poderoso de Guanajuato es, a la vez, el funcionario que más desprestigio le trae al gobierno en su conjunto por sus malos resultados y por el efecto negativo de su mala actuación en la tranquilidad del estado.Los números que presenta son un compendio de inconsistencias.

Habla de detenciones de bandas que ni siquiera están en la cárcel, porque las deficiencias de sus investigaciones no lograron sostener los procesos o porque las desviaciones negociadoras que ha impuesto en la política de persecución penal han dejado sin chamba a los jueces al evitar la judicialización de los casos.

Hoy, para todos los efectos, el fiscal Zamarripa no solo procura justicia, sino que también la administra, con lo que se evita los dolores de cabeza de articular investigaciones y documentar carpetas, de paso, sabotea al Poder Judicial y lo hace cómplice de la impunidad.

La aberración en la gestión del combate al delito y de la aplicación de la ley, es total, así como el hecho de que el fiscal asuma cada vez más el papel de un hombre fuerte que parece ejercer un protectorado sobre el gobierno panista de Guanajuato.

Así lo mostró, por ejemplo, el coordinador parlamentario panista, Jesús Oviedo, al pasar del «no daremos un cheque en blanco», al «estar cerca y escuchar al fiscal», exhibiendo una sumisión que ya no es solo al titular del Ejecutivo, sino a un funcionario de menor rango y al que ellos deberían poder remover si faltase a su responsabilidad.

Es decir, en lugar de que los diputados se asuman como representantes de los gobernados, se convierten en la guardia de corps política de un funcionario cuestionado.

Eso aquí y en China tiene el mismo nombre: despotismo.

El fortalecimiento de Zamarripa como hombre fuerte del gobierno, opera en sentido contrario al debilitamiento de las instituciones gubernamentales que encabeza el PAN de Guanajuato y anuncia la terminación de una filosofía de gobierno que se quería republicana y humanista, para ser sustituida por una virtual satrapía.La ausencia de Sinhue en el escenario, dejando el campo abierto para el Día del Fiscal, probablemente haya sido pensada como una forma de evadir el desgaste del funcionario y que este no se cargue en la cuenta del gobernador.

Hay, sin embargo, malas noticias, ya que el truco no parece estar funcionando y el desgaste que genera la seguridad no logra ser paliado ni con el gasto desmesurado en publicidad mediática, ni con las cada vez más escasas noticias de ámbitos como el económico.

El viaje de Sinhue a Washington, sin objetivos claros ni agenda justificada, no alcanza para que se frene el deterioro que la ola de inseguridad provoca en la credibilidad del gobierno, pero en cambio el vacío político sí incrementa la sensación de que el gobernador no quiere ejercer las responsabilidades de su encargo, sino solo disfrutar de los privilegios del mismo.Este lunes, Zamarripa concluirá su tanda de festejos con un evento público con invitados de todo el estado para dar a conocer el raquítico informe que presentó al Congreso, el cual en ninguna de sus líneas aclara, ni siquiera mínimamente, por qué el estado se encuentra sumido en la espiral de violencia sin precedentes que hemos atestiguado y padecido en los últimos dos años.

Parece que el invento del golpe de timón corrió la misma suerte que el del programa Escudo: una cortina de humo para ocultar ineficiencia que se diluye casi a la misma velocidad con la que se inventó.

Lo grave es que ese encubrimiento ocurrió con la anuencia y complicidad del aparato político al más alto nivel, puesto al servicio de una procuraduría/fiscalía ineficiente y autoritaria.

De la mentira, sin embargo, no se hará responsable a Carlos Zamarripa, sino a quien lo empoderó como no se había visto nunca antes en otro funcionario: el gobernador al que parece estarle tocando el fin de ciclo de un partido que quiso hacer reformas profundas y solo terminó en una pésima copia de sus antecesores, los priistas.

2. Coronavirus o el pánico sembrado desde los medios de comunicación

Así como se ha cubierto mediáticamente la violencia en el país y en Guanajuato, sin mesura alguna y renunciando a los altos estándares del periodismo, para simplemente convertir el inquietante fenómeno en un espectáculo, así parece estar ocurriendo ahora con la emergencia sanitaria del nuevo virus respiratorio.

Pareciera una competencia la de los medios por encontrar que ya hay casos locales y difundirlos con toda desmesura, incentivando la preocupación y la desinformación.

El énfasis en las medidas preventivas y en el comportamiento del virus pasan a segundo término frente al amarillismo de las compras de pánico y de los casos sospechosos.

La enfermedad surgida en China tiene características concretas que deben ser conocidas a profundidad para evitar el contagio y su comportamiento varía de acuerdo a los grupos de riesgo.

Sin embargo, la histeria de los medios de comunicación, ávidos de novedades y fanáticos de los escenarios apocalípticos, los hace reiterar encabezados que nos devuelven a los miedos irracionales de la edad media, mezclando además el catastrofismo sanitario con el económico mediante el uso de metáforas ingeniosas pero desafortunadas de la «infección» de los mercados.

Así, en lugar de generar explicaciones racionales y orientar conductas que puedan minimizar los riesgos, los medios contribuimos al pánico por el afán de novedosismo irreflexivo y el amarillismo comercial.

3. Tras el nueve de marzo, las necesarias reformas

Más allá del debate sobre oportunismos y congruencias de quienes se han manifestado en torno al paro nacional de mujeres del 9 de marzo, lo que urge comenzar a debatir es lo que sigue.

La solidaridad simbólica de instituciones públicas y privadas con la lucha histórica de los colectivos feministas, tantas veces estigmatizada o desoída, debería dar lugar a un programa de medidas afirmativas que vaya cambiando los esquemas que tradicionalmente han reproducido la desigualdad.Suena hipócrita la Universidad de Guanajuato, por ejemplo, cuando respalda a las integrantes de su comunidad que deseen manifestarse, pero al mismo tiempo prepara un proceso sesgado y opaco para designar a la nueva titular de UGénero, la oficina responsable de atender los casos de violencia y discriminación en la institución y que ha tenido tan desafortunada conducción en sus pocos años.

Suenan oportunistas los diputados y diputadas que se suman y respaldan el paro, cuando sus partidos se han tardado tanto en legislar los pisos mínimos de la legislación federal en la materia, para siquiera homologar a Guanajuato.Suena vacío el pronunciamiento del gobernador Diego Sinhue Rodríguez para respaldar la equidad y la lucha contra la violencia, cuando ha sido incapaz de conformar un gabinete con paridad y ni siquiera se lo ha planteado. Más cuando los espacios para mujeres han sido para recomendaciones y compromisos partidistas y no para mujeres de su partido con historial de trabajo y activismo en pro de la equidad.

El camino, sin embargo, puede ser reandado por esos y otros muchos actores. No será fácil, no será rápido, pero podría ser trascendente si el cambio se asume con compromiso y no solo, como lamentablemente nos tienen acostumbrandos los líderes de muchas de nuestras instituciones, con finalidades cosméticas.Ojalá, concedamos el beneficio de la duda, pero permanezcamos vigilantes.

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Arnoldo Cuéllar Ornelas

@ARNOLDOCUELLARO

Periodista, analista político. Fundador del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública, medio digital y asociación civil.Publicado hace 8 minutes ago por voces laja bajio

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