27 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Ejemplar sorprendente

2 minutos de lectura
Por
Jeremías Ramírez Vasillas
Entre
todo el reino animal hay un ejemplar que se destaca no por su fiereza o
agilidad, velocidad en la carrera o su astucia y control de su cuerpo para
convertirlos en un momento dado en una arma mortal extraordinaria como los
leones o los tigres, ni tampoco por su colores vistosos como las guacamayas o
su capacidad para asemejarse a su ambiente como toda esa gama de animales
miméticos.
            Este animal se destaca por su
increíble maleabilidad, por esa capacidad de dejarse amaestrar hasta lo
irracional. Si bien hay miembros de esta especie que jamás doblarán su cuello
en obediencia absoluta, sí hay muchos otros —quizá la mayoría— que son extremadamente dóciles si se le sabe
amaestrar desde temprana edad, pues tiene una cualidad extraordinaria: aprende
rápido y puede hacer las suertes más difíciles bajo un buen régimen de
entrenamiento.
            Por ejemplo, si se le enseña a ser
fieles lo harán incluso a costa de su dignidad y besará la mano del amo, aunque
este lo humille y lo maltrate, y estará presto a demostrar su agradecimiento.
Esto se logra si se le suplen puntualmente todas sus necesidades.
         Una vez entrenado, se le pueden
quitar todas las ataduras. Usted notará que su comportamiento siempre será como
si aun siguieran con la cuerda en el cogote.
            Hace muchos que se abolió la
esclavitud pero este animal sigue buscando con ansia sus cadenas y se dan
diversas especies y adopta diversas formas y hay espacio o campos donde puede
expresar a plenitud esta inclinación.
            Por ejemplo, la política o la
burocracia. Y aunque llegue a los puestos más altos, siempre se será un criado
obediente y cumplido que está entrenado para callar sus propios impulsos, para
convertirse en un instrumento maleable de los intereses de su amo.
            Lo único que pide es que le asegure
usted un buen mendrugo diario y una palmadita en el lomo. No le vaya a dar
manjares, perderá sus mejores cualidades, se sentirá superior y bajo esta
condición, pronto querrá revelarse y sentirse amo. Por ello, es importante
vigilarlo y humillarlo de vez en vez para que sepa quién es el que manda.
            ¿Tiene uno? Consérvelo. ¿Quiere uno?
Es fácil conseguirlo. Los mejores son los que tienen un título con
calificaciones de excelencia. Su docilidad le otorgaron ese desempeño
sobresaliente, es decir, siempre fue obediente y cuidó mucho de no usar su
propio cerebro.

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