Mié. Sep 23rd, 2020

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“El Derecho de Propiedad”

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Santiago Heyser Beltrán
“El Derecho de Propiedad”
R- Mi Santias, ¿Por qué algunos humanos tienen mucho y
muchos tienen poco o nada?
S- Mi Rufo, unos tienen mucho y otros no tienen nada porque
hemos construido un modelo inmoral de convivencia socio-económica (neoliberal)
sustentado en la acumulación de riqueza depredando el medio ambiente y
explotando al prójimo.
R- Grrr, y ¿por qué no lo cambian para que haya justicia,
para que el planeta sobreviva y para que la convivencia entre las personas sea
moral?
S- Porque los que tienen mucho, quieren seguirlo teniendo al
margen de que haya inequidad, injusticia y pobreza para millones; es más, los
que tienen mucho quieren más y no hay regla o ley que les frene o les impida
hacer su mejor esfuerzo, justo o injusto, moral o inmoral, legal o ilegal para
acumular más poder y riqueza que les den ventajas terrenales.
R- Guauuu ¿Y porque los que son abusados, vejados,
esclavizados, no se rebelan contra los abusadores?
S- Podría argumentar que por apáticos, dejados o cobardes,
pero creo que sería injusto y que el fondo del asunto es que los explotados no
están organizados, hay disparidad de fuerzas y muchos de los supuestos líderes
sociales son gandayas o corruptos y ello les impide iniciar una revolución con
alguna certeza de éxito; de hecho la revolución mexicana tuvo esa intención,
deja y te cito a uno de mis luchadores sociales preferidos: Ricardo Flores
Magón, quién en 1911 escribió: “EL DERECHO DE PROPIEDAD: Entre todos los
absurdos que la humanidad venera, éste es uno de los más grandes y es uno de
los más venerados.
El derecho de propiedad es antiquísimo, tan antiguo como la
estupidez y la ceguedad de los hombres; pero la sola antigüedad de un derecho
no puede darle el derecho de sobrevivir. Si es un derecho absurdo, hay que
acabar con él no importando que haya nacido cuando la humanidad cubría sus
desnudeces con las pieles de los animales.
El derecho de propiedad es un derecho absurdo porque tuvo
por origen el crimen, el fraude, el abuso de la fuerza. En un principio no
existía el derecho de propiedad territorial de un solo individuo. Las tierras
eran trabajadas en común, los bosques surtían de leña a los hogares de todos,
las cosechas se repartían a los miembros de la comunidad según sus necesidades.
Ejemplos de esta naturaleza pueden verse todavía en algunas tribus primitivas,
y aun en México floreció esta costumbre entre las comunidades indígenas en la
época de la dominación española, y vivió hasta hace relativamente pocos años,
siendo la causa de la guerra del Yaqui en Sonora y de los mayas en Yucatán el
acto atentatorio del despotismo de arrebatarles las tierras a esas tribus
indígenas, tierras que cultivaban en común desde hacía siglos.
El derecho de propiedad territorial de un solo individuo
nació con el atentado del primer ambicioso que llevó la guerra a una tribu
vecina para someterla a la servidumbre, quedando la tierra que esa tribu
cultivaba en común, en poder del conquistador y de sus capitanes. Así por medio
de la violencia; por medio del abuso de la fuerza, nació la propiedad
territorial privada. El agio, el fraude, el robo más o menos legal, pero de
todos modos robo, son otros tantos orígenes de la propiedad territorial
privada. Después, una vez tomada la tierra por los primeros ladrones, hicieron
leyes ellos mismos para defender lo que llamaron y llaman aún en este siglo su
derecho, esto es, la facultad que ellos mismos se dieron de usar las tierras
que habían robado y disfrutar del producto de ellas sin que nadie los
molestase. Hay que fijarse bien que no fueron los despojados los que dieron a
esos ladrones el derecho de propiedad de las tierras; no fue el pueblo de
ningún país quien les dio la facultad de apropiarse de ese bien natural, al que
todos los seres humanos tenemos derecho. Fueron los ladrones mismos quienes,
amparados por la fuerza, escribieron la ley que debería proteger sus crímenes y
tener a raya a los despojados, de posibles reivindicaciones.
Este llamado derecho se ha venido trasmitiendo de padres a
hijos por medio de la herencia, con lo que el bien, que debería ser común, ha
quedado a la disposición de una casta social solamente con notorio perjuicio
del resto de la humanidad, cuyos miembros vinieron a la vida cuando ya la
tierra estaba repartida entre unos cuantos haraganes…”
R- Guau, mi Santias, lástima que por espacio no pongas el
texto completo. Lo que no quita claridad al hecho de que los males de 1910 son
las pandemias del siglo XXI.
S- Por eso enfatizo, perro, que el derecho natural da a
todos por igual, el uso y usufructo de las riquezas naturales, incluida la
tierra, fuente de bienestar, estar y alimento, ¿a ver si entendemos?… ¡Así de
sencillo!
Un saludo, una reflexión.

Escritor y soñador

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