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“El desafío educativo”

Santiago Heyser Beltrán
Un grupo de USA fue a Finlandia a estudiar el modelo educativo; una de las preguntas que hicieron fue: ¿Cómo manejan la deserción escolar?
Los finlandeses pusieron cara de: “What”; ¡Deserción escolar!, ¿qué es eso?… Y es que en Finlandia los índices de abandono escolar no pintan, porque un alumno que es educado por un maestro con vocación que le orienta para satisfacer su natural curiosidad aprendiendo sobre el mundo y las diferentes disciplinas, apoyado por el gobierno e instituciones para que pueda estudiar, reconociendo su unicidad (diversidad): ¿Por qué carajos va a dejar la escuela?, no hay ninguna razón, ni tiene sentido.
Ángel es un joven de 17 años que acaba de abandonar su bachillerato en el CETIS 115 de Celaya (CETmeja) estando en el cuarto semestre; llama mi atención que Ángel no está peleado con el conocimiento ni con aprender, sino todo lo contrario, busca aprovechar su tiempo para encontrar ideas y construir cosas innovadoras; pero sintió que el modelo con el que le enseñaban era obsoleto y más que un impulso a su deseo de aprender representaba un freno al pretender educar alumnos como si fueran panes en una línea de producción, o sea, tenemos un modelo educativo que educa como si fuera una industria produciendo objetos en serie, agravado esto con una intención magisterial por uniformar el aprendizaje según el humor o interés del maestro dejando de lado las inquietudes o diferencias que de forma natural tiene cada persona o alumno. Esto llevó a Ángel a buscar aprendizaje en Internet o en libros, lo que no era bien visto por los maestros que se inclinaban por conducir la clase como la tenían planeada y se sentían incómodos al responder preguntas sobre temas no vistos en clase o al ser cuestionados en algunos conceptos…
El tema surge porque es tarea de todos trabajar por el futuro de México que para fines prácticos está en la educación de nuestros jóvenes ¡Sí!, estimado lector, este asunto te compete; ya que el modelo educativo y el sistema en su totalidad, además de definir el futuro de la república para tus hijos y nietos ¡Lo estás financiando con tus impuestos!; sistema en el que todavía nos regimos por un número llamado calificación que de manera natural discrimina, estigmatiza y excluye a nuestros jóvenes pervirtiendo el motor o motivador que impulsa a aprender con un sentimiento de descubrimiento y aventura, por la angustia de “pasar” la clase ¡Hoy!, al margen de triunfalismo de nuestros políticos y autoridades educativas, el modelo está diseñado para nutrir al capital de mano de obra barata y así resolver el problema socio-económico del desempleo sacrificando a nuestros jóvenes como futuros empleados y obreros de inversionistas que en adición nos regalan sus desechos.
El tema escuela entonces se volvió un obstáculo para el deseo de aprender y experimentar de Ángel, por lo que decidió abandonar lo que a sus ojos era perder el tiempo dentro de un modelo educativo obsoleto, con maestros cuadrados que no inspiran la búsqueda del conocimiento ni brindan la confianza para desarrollar el potencial de cada alumno dentro de sus diferencias, salvo honrosas excepciones.
Lo sé, Ángel es un chico diferente, a primera vista se le percibe acelerado, habla rápido y ocasionalmente se come las palabras o no encuentra la que quiere, trae urgencia de comunicar y ser comprendido y sé que esto saca de quicio a los maestros que están más interesados en cumplir con su programas y los indicadores que se utilizan para medir su gestión (al igual que con la calificación, el motivador no es enseñar, sino ser bien evaluado) y ahí está el problema mexicano: ¿Cuántos jóvenes hay como Ángel que no encuentran su lugar porque tienen inquietudes y capacidades diferentes y se salen del modelo educativo masificado que existe en México, que no promueve la pasión por aprender ni toma en cuenta la diversidad? ¡Claro que una solución son las escuelas para jóvenes especiales!, pero, ¿acaso no es cada joven especial?, si verdaderamente queremos un cambio tendríamos que estudiar un poco más las motivaciones de Ángel, una de ellas: el querer aprender más cosas de las que la escuela enseña, para alcanzar sus sueños al adquirir las capacidades y conocimientos que sustenten la posibilidad de que, a través del trabajo creador y creativo, pueda inventar y construir equipos que resuelvan problemas o mejoren la calidad de vida.
Es entonces, en mi opinión, necesario que el sistema educativo requerido por Ángel y la ruta para México, sea tener escuelas con maestros con vocación que atiendan la diversidad promoviendo la investigación y el aprendizaje que sustenta el desarrollo (los hay, pero son pocos) para que cada joven, en su unicidad, pueda alcanzar los conocimientos que sustenten sus sueños para vivir felices al realizarse en la vida desarrollando de forma natural actividades asociadas a las capacidades con las que nacieron… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Escritor y soñador

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