22 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

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El insurgente Albino García, “El Manco”

2 minutos de lectura
Por Laura García
Al hablar del movimiento de
Independencia son pocos los nombres que vienen a la memoria, por lo general los
mexicanos identifican a un reducido grupo de personas como héroes nacionales,
sin embargo, miles de hombres y mujeres 
merecen este título pues conformaron las huestes insurgentes que
enfrentaron al Ejército Realista. Uno de esos personajes poco conocidos fue un
salmantino apodado “el manco”.
Albino García trabajaba en una
hacienda de Valle de Santiago cuando el cura Hidalgo inició la lucha
independentista, a la que se unió cuando los insurgentes pasaron por la
población de Salamanca en su ruta hacia la ciudad de Guanajuato; pronto logró
reunir un grupo de hombres para hacer frente a los realistas en la región del
Bajío, con la aprobación de Hidalgo. En su época lo describían como hombre
valiente y aguerrido, aptitudes que, según el historiador liberal José María
Luis Mora, debía a su actividad como contrabandista de pólvora y tabaco.
Su primer enfrentamiento con el
Ejército Realista se produjo en la hacienda 
Quiriceo, en Valle de Santiago, cuando se topó con un destacamento que
mandaba el capitán Antonio Linares. A la muerte de Hidalgo, el grupo de García
siguió la lucha en el Bajío, una de las metas era tomar la ciudad de Celaya,
que se encontraba en poder de los realistas, lo que no pudo concretar pese a
sus cuatro intentos.  Para mayo de 1812,
las hazañas del “Manco García” son tan notables que el mismo virrey pide su
captura, encomendándola al brigadier Diego García Conde, pero fue Agustín de
Iturbide quien pudo finamente detener a García en Valle de Santiago,
sorprendiéndolo de madrugada. El 5 de junio llegan a Celaya, cuartel general
del Brigadier García Conde, Iturbide y su prisionero.
Según los testimonios, desde la
llegada de Albino a Celaya fue víctima de tratos inhumanos por parte de sus
captores, pues lo exhibieron atado con sogas y cadenas por varias calles de la
ciudad hasta llegar a la entrada del Mesón de Guadalupe donde se hospedaba el Brigadier.
El 8 de junio de 1812 fue llevado a la Plazuela de la Cruz para cumplir la
sentencia de muerte; una vez ejecutada, el cuerpo de Albino García corrió la
misma suerte de los iniciadores de la insurrección fusilados meses atrás, fue
descuartizado y expuesto para ejemplo de otros cabecillas del movimiento; la
cabeza se colocó en la calle de San Juan de Dios, hoy Benito Juárez, una mano
se envió a Guanajuato y la otra se expuso en la plaza de Salamanca.

Una vez consumada la Independencia,
el arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras, solicitó reunir los restos del
insurgente para depositarlos en la actual Catedral. Lamentablemente los restos
fueron sacados y no se sabe con exactitud en donde se encuentran.

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