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Jesús Sosa León

Ni duda cabe que el marrullero
presidente de Estados Unidos sabe ser espectacular cuando debe serlo. En los
momentos en que los jefes de las Delegaciones de Canadá, México y Estados
Unidos deliberaban puntos torales del Tratado de Libre Comercio, Trump se lanzo
ferozmente contra el. Su intervención desactivo el entusiasmo y se pospuso,
otra vez,  su avance.
Quiénes pensaban que el Tratado de Libre
Comercio iba a ser un proceso sumamente rápido y sin sobresaltos, se
equivocaron de todo a todo.
Igual aquellos que hasta presumían que
todo estaba resuelto sólo porque el canciller Luis Videgaray se dice amigo del
yerno del presidente Trump.
Ni la “amistad” de Jared Kushner ni el
evidente sometimiento que mostró el gobierno mexicano al aun candidato
estadounidense, han servido para acelerar un proceso que se vislumbra todavía
arduo y enmarañado; de hecho el tratado sigue contando con la aversión del
presidente Trump, quién lo ha demostrado en cada reunión que sostiene con los
sectores productivos de su país.
Recientemente, Trump lo volvió a decir
ante los directivos de las principales empresas automotrices norteamericanas y
extranjeras: “El TLCAN ha sido un desastre horrible, horrible para este país y
veremos si podemos hacer que sea razonable”, dijo..
Para los industriales de este sector, el
TLCAN ha sido un enorme éxito ya que les ha permitido un funcionamiento muy
eficiente y efectivo al integrar la fabricación en Norteamérica – incluyendo
México y Canadá – y hacer las manufacturas competitivas con Asia y Europa. Esto
ha resultado en el incremento en la producción de vehículos en las últimas dos
décadas.
Sin embargo, Trump les hablo claro y
califico de terrible el Tratado y les informo que las negociaciones para
actualizarlo aún estaban en curso. “Estamos trabajando en los estándares y en
los controles medioambientales”, dijo Trump refiriéndose a las normas sobre
eficiencia de combustibles para las automotrices en el caso de autos y camiones
ligeros en Estados Unidos.
Trump lo que quiere es que las
automotrices fabriquen más vehículos en Estados Unidos y que exporten más
autos.
La firma consultora Moody’s Investor
Service advierte lo que sucedería en un escenario donde se deseche el Tratado.
Se contempla -explica el análisis- que si Estados Unidos dejara el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte de lado y además impusiera restricciones
comerciales a México, generaría una recesión económica sin precedentes para
México.
El proceso aun será largo, si es que se
vuelve a firmar.

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