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Jesús Sosa León.

A medida que se acerca el primero de
julio la estridencia será el tono mayormente utilizado para calificar las
campañas políticas. Al menos las presidenciales, irán extremando sus
estrategias y lenguajes.
A medida que avancen los días,
presenciaremos luchas viles y métodos inconfesables; el primer debate
presidencial es el arranque de algo que ojalá no se descontrole ni se
descarrile, cosa que indudablemente lamentaremos todos.
Como si lo que hemos visto y escuchado
hasta ahora fuera poco, estamos por presenciar una etapa nueva donde todos,
como un solo ente de un sospechoso equipo, le pegan parejo a López Obrador,
quien lidera las encuestas y se aproxima a la presidencia de la República.
Tanto Anaya, como Meade, Margarita el inefable Bronco y ahora hasta Ríos Piter,
se han trepado a un propósito único: desbancar a AMLO. Todos tienen -como
fijación- impedir que llegue el dirigente morenista
Lo que sí deben tomar en cuenta los
partidos, los candidatos y sus asesores de campaña, especialmente el PRI, es
que estos ya son tiempos nuevos y que esas campañas ridículas del “tengo miedo”
ya no impresionan; los mexicanos no somos los padres y madres de familia
timoratos y miedosos que ahí pintan; esas campañas están saliendo
contraproducentes para quienes las promueven.
Los mexicanos ya no le tenemos miedo a
nada, producir esos anuncios es como pretender vernos cara de idiotas a los
mexicanos
Interesante ahora será conocer las
actitudes y estrategias que todos seguirán para impedirlo, pero. si López
Obrador logra mantener la ventaja y llega a la presidencia, será apasionante
observar las reacciones de quienes saldrán del gobierno y deberán sacar las
manos del arca del tesoro. Las actitudes de aquellos que, aún gratuitamente, le
han declarado la guerra y hasta juran que saldrán del país si el tabasqueño
gana. .
Para quién pensamos que un cambio de
estructuras le viene bien al país, que ya ha probado la transición y seguimos
estando mal y cada vez peor. Con nulo crecimiento económico, sin fortalezas
financieras; con violencia creciente, corrupción rampante y descrédito ante el
mundo, será interesantísimo observar el desenvolvimiento de un régimen nuevo
frente a un sector de ciudadanos que, sólo el tiempo nos dirá, si son capaces
de deponer sus odios y frustraciones en beneficio de la patria a la que todos
amamos, sin duda.

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