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 Jesús Sosa
León

Inaugurando
una nueva manera de hacer política social, el presidente Enrique Peña Nieto,
hizo un llamado a los mexicanos a dejar de lado el pesimismo y ser optimistas
ante la nueva realidad que se avecina para el país.
El
mandatario encontró que los problemas de pobreza, de desigualdad, corrupción,
inseguridad  y violencia se pueden
arreglar en un abrir y cerrar de ojos y de manera mágica: “Depende realmente de
la buena vibra, de la energía que proyectemos y del México que concibamos en
nuestras mentes, ese México que está en sus mentes, que está en sus corazones.
Todos somos parte, desde nuestra forma de pensar, desde la forma de concebir y
lo que llevamos dentro, en lo que habrá de deparar a nuestra nación».
En un
ejemplo de lo que es perder la brújula 
en un país convulso por múltiples problemas, Peña Nieto asume una  política mágica, donde un hechizo y un pase
mágico transformaran la realidad que padecemos 
y que amenaza ponerse peor ante la inminente investidura de Donald Trump
y sus políticas proteccionistas y ultraderechistas en los Estados Unidos.
No con
pintarnos una sonrisa de optimismo en la cara, el acontecer socio económico del
país se remediará de un momento  a otro.
 En lo que más parece el conjuro de un
nigromante que el mensaje de un estadista, Peña Nieto pidió una invocación a
los mexicanos: “somos corresponsables de invocar aquello que queremos y que
deseamos, dejemos de lado el pesimismo y optemos por ser positivos y por el
optimismo, porque realmente es así, en este pensamiento, en esta energía que
podamos proyectar, es como estaremos invocando lo que queremos para nuestra
nación».
A los
mexicanos nos hubiera gustado mas escuchar cómo se plantea el Gobierno Federal
asumir una estrategia para enfrentar los retos económicos y sociales que
propone la política de Trump. Nos hubiera gustado mas saber cómo el Ejecutivo
de la Nación organizará a su equipo de gobierno para imponer –por fin- un
rumbo   a este país que, tal pareciera,
solo camina por inercia y por reflejo a una meta. Sin tratar de modificar el
“eterno destino que por el dedo de Dios se escribió.”
Sin
estructurar una ruta lógica, congruente, racional  y enérgica, el presidente Peña Nieto destacó
que  su gobierno está “decidido a lograr
un acuerdo y una visión constructiva que favorezca al desarrollo y a la
prosperidad de nuestras sociedades tanto en México como en los Estados
Unidos». Si,  pero que significa
eso…? Sobre qué bases de trabajo; bajo qué premisas se dará ese dialogo, como
para que le permita a México plantear con mayor éxito un dialogo formal y
efectivo.

Juan Cruz,
un español que es sicólogo clínico y comunicador de excelencia dijo, y su dicho
lo dice todo: “El positivismo falso hace el mismo daño que el exceso de
negatividad. Es el extremo opuesto e impide que el individuo conecte con sus
emociones y problemas, lo que evita el cambio y la superación».

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