Escollos en el Himno

General

Por.- Enrique R. Soriano Valencia

Buena
parte de la identidad nacional radica en los símbolos patrios. Bandera e Himno
nacionales toman para sí la representación de territorio, población e historia.
Por ello, desde pequeños nos enseñan a respetar y valorarlos. Así amamos a la patria, amando a quienes vivimos en
la misma tierra, con quienes compartimos historia.
Por eso, entonamos con orgullo el Himno Nacional y
sentimos intensa emoción al ver ondear la Bandera. Pero, ¿conocemos estos
símbolos? Tengo dudas respecto del Himno. Aunque todos lo cantamos, su letra ha
perdido claridad por la forma en que está evolucionando el idioma.
Recuerdo que en primaria
contábamos un chiste. Un niño preguntaba: «Papá, ¿quién es Masiosare?» El
padre, con tono brusco respondía: «¡Ah, que bruto es usté, m’hijo! ¿Pos que no
sabe que es ‘Nuestro extraño enemigo’?
Desde entonces, el chiste
reflejaba algo que poco se ha trabajado (no digo que es ausente): entender la
letra del Himno. Cuando se enseña, preocupa que se memorice; pero el interés en
que las personas hagan suyo el contenido es bajo. Pasa lo mismo con muchas
oraciones religiosas, que se repiten sin mayor contextualización. Poca gente es
capaz de explicar el mensaje del Padre nuestro, por ejemplo.
En buena medida, el
fenómeno es debido a que muchas palabras del Himno resultan obscuras por
diversas razones: vocablos en desuso, junto con algunos tiempos verbales o
personas gramaticales no aplicadas en nuestro país.
El primer escollo que
observo es la palabra ‘aprestad’. Se trata del verbo ‘aprestar’ que significa
‘preparar, disponer de lo necesario’. Está conjugado en imperativo (es una
orden) en segunda persona del plural. Ese modo solo tiene las segundas personas
del singular y plural. En singlar es ‘tú’ o ‘usted’ (depende de la forma de
trato), pero en México no usamos el ‘tú’ en plural, que corresponde al
‘vosotros’ (solo tenemos el plural de usted, ustedes). Por tanto, ‘aprestad’ es
una conjugación totalmente desconocida para la mayoría. Si al grito de
¡guerra!, debemos preparar el acero –que se refiere a la espada– y el bridón
–que indica haber colocado las riendas para conducir un caballo–, buena parte
de los mexicanos no estaríamos en condiciones, al haber sido incapaces de
interpretar lo que nos pide el Himno.
Entiendo que el mensaje
es metafórico, pero de igual forma la figura literaria escaparía a la
comprensión por el desconocimiento del texto. En estricto sentido es un llamado
a estar listo en caso de guerra.
Trump asegura que
declarará la guerra si no levantamos un muro. Pero si no pagamos los abonos
chiquitos, menos tendremos para financiar un muro. Así que: «…el acero aprestad
y el bridón».
El verbo ‘ceñir’ implica
‘ajustar rodeando’ («Ciñó, Patria, tu sienes de olivo…»). Esto hace referencia
a la corona que los romanos colocaban a los victoriosos. Por eso refiere las
sienes, que es la parte de los laterales frontales de la cabeza.  Sin embargo, la romana era de laurel (de ahí
viene la palabra ‘laureado’, reconocido por sus méritos). En este caso, el
Himno precisa que es de olivo, pues para la Biblia representa el Espíritu
Divino.
Más adelante vienen los
vocablos a que hice referencia al principio: «Mas si osare un extraño enemigo,
profanar con su planta tu suelo…». El primer término es un sinónimo de ‘pero’;
le acompaña el condicional ‘si’ y remata con el verbo ‘osar’ en un futuro
simple del modo subjuntivo antes de calificar de ‘extraño’ al enemigo
(seguramente vaticinaba a Trump porque ese copete no es natural, es francamente
extraño). El verbo ‘osar’ significa ‘atreverse’. Es decir que la frase indica: «Pero
si un extraño enemigo se atreviera a entrar a nuestro territorio…».
La mayor dificultad
radica en el verbo. El futuro de probabilidad ha caído totalmente en desuso. La
mayoría entenderá: «A la tierra que vayas, haz lo que veas», en lugar del
original: «A la tierra que fueres, haz lo que vieres».
El futuro de probabilidad
(subjuntivo) es un tiempo que reflejaría muy bien adelantarse a un hecho que
puede o no suceder. No obstante, como no tenemos costumbre de previsión, es muy
poco común en el habla coloquial. Por eso se sustituye por un tiempo más común:
‘vayas’, en vez de ‘fueres’.  

Nos falta reflexionar más
sobre la letra del Himno. Una llamamiento a la lucha, a unirnos, tiene sentido
cuando se comprende. Muchos de esos términos, construcciones gramaticales y
personas no están en el uso cotidiano. Son términos y estructuras muy alejadas…
y tratándose del Himno, nada debe estar más dentro de nosotros.  

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