Feria de Todos Santos y el Alfeñique en Cortazar del 28 de Octubre al 6 de Noviembre

General
Profr.
Jorge Vera Espitia Cronista de Cortazar, Gto.
Como todos los pueblos de nuestro país la mayoría de ellos
tiene sus fiestas y tradiciones, casi en su mayoría representan el sincretismo
de lo prehispánico con lo católico, religión traída por los conquistadores
españoles.
Una de las costumbres que seguimos
realizando en México es la de recordar a nuestros difuntos, el ritual del Día
de Muertos conlleva una enorme trascendencia popular, su celebración comprende
muy diversos aspectos, desde lo filosófico hasta lo material.
La celebración de Todos los Santos y
Fieles Difuntos se ha mezclado con la conmemoración del día de Muertos que como
hemos dicho festejaban nuestros indígenas.
Según la creencia del pueblo , el día
primero de noviembre se dedica a los “muertos Chiquitos”, es decir aquellos que
murieron siendo niños; el día dos, a los fallecidos en edad adulta. En algunos
lugares del país el 28 de octubre corresponde a las personas a causa de un
accidente. En cambio el día 30 del mismo mes se espera la llegada de las almas
de los “limbos” o niños que murieron sin haber recibido el bautizo.
En nuestra ciudad de Cortazar, Gto.,
esta celebración de la visita a nuestros difuntos cambia de fechas porque en su
lugar durante los días mencionados se lleva a cabo “La Feria de Todos Santos y
el Alfeñique”
y es hasta el segundo lunes del mes de noviembre es cuando
las personas acostumbran visitar las tumbas de sus difuntos.
Según testimonios orales cuentan que
la “Feria de Todos Santos”, comienza a principios del siglo XX con eventos como
eran la jugada de gallos, corridas de toros y la venta de los “borreguitos”
(alfeñiques de azúcar) son el atractivo principal de la Feria de Cortazar.
Las corridas de toros se realizaban
en la primera calle de la 5  de mayo
propiedad de Sofía y Rafaelita Jaramillo y las peleas de gallos en la parte
final del Portal Poniente del jardín, esquina con la calle Josefa Ortiz de
Domínguez, ahí se montaba el palenque y sus organizadores principales eran Don Chema y Fortino Mancera principalmente.
El desarrollo del pueblo también ha
ido cambiando la forma de llevar a cabo esta feria, en el año de 1959 siendo
presidente municipal el Sr. Guillermo
Aguilar Mancera
, se organiza la primera Feria Regional de Todos Santos y Exposición Agrícola, Ganadera e
Industrial de Cortazar.
Durante muchos años la feria se
organizaba en el Jardín Principal, al paso del tiempo cada gobierno municipal,
le ha imprimido sus características propias. Durante algunos años la Feria se realizaba
en el predio donde actualmente se encuentra la Esc. Prim. Urb. N° 1 entre la
calle Matamoros y Melchor Ocampo, después en terrenos de la Unidad
Deportiva  Norte y finalmente en los
terrenos que se encuentran a la salida a Jaral del Progreso.
A pesar de los cambios que se le
hagan el símbolo representativo  de
nuestra “Feria de Todos Santos”, sigue siendo “El borreguito de Alfeñique” figura hecha de molde y retocada a
mano, con puyas y colores vegetales que roba la atención de propios  y extraños.
Para los pueblos cristianos saben
que  el origen de esta figura es
recordar  lo que nos dice el Antiguo
Testamento, cuando Abraham lleva a su hijo primogénito ante el Señor y dice:
“por ti estoy dispuesto a sacrificarlo”. Entonces el Señor le dice: “Se te hace
gracia”, luego Abraham de su rebaño sacrificó 
un cordero  como símbolo de Amor y
de Fe.
Después Jesús dijo: “Yo soy el
Cordero de Dios que quita el Pecado del Mundo”
Otros eventos atractivos de nuestra
Feria de Todos Santos son: la Coronación
de la  Reina, los eventos Artísticos en
el Teatro del Pueblo, la Venta de Artesanías, la Variedad Gastronómica, Eventos
Deportivos y Culturales,
entre otros.
Nuestro país está lleno de
tradiciones y costumbres religiosas  y
paganas, las cuales se han venido mezclando con las migraciones de otras
culturas que llegan a nuestro territorio formando un sincretismo. A pesar de lo
mismo se siguen conservando muchas tradiciones propias de nuestros antepasados,
ejemplo de ellas es el día dedicado a los muertos.
Los altares a los muertos es una
tradición religiosa muy nuestra, que nos permite hablar y recordar a los que ya
se fueron, o como decimos los que se nos adelantaron.
Debemos de tomar en cuenta que
recordarlos es un acto de gratitud que da sentido a nuestra existencia,
tengamos presente que los muertos son los que nos dieron vida.  Por ese motivo los días 1 y 2 de noviembre
son nuestros invitados especiales.
El Altar de Muertos es un lugar
especial que prepara el hombre y lo dota de divinidad, donde se realizan
ceremonias para que se pueda dar el encuentro mental con el ser querido, que ya
no está aquí.
El ritual viene del pasado y nos hace
reflexionar cómo la vida del ser humano en la tierra, tiene su estrategia  para su renovación humana, la cual percibe lo
que verdaderamente es eterno.
El encuentro espiritual con los
muertos, es algo mágico, porque los muertos nos dieron la vida y se tuvieron
que ir para  que hubiera un equilibrio en
la tierra.
Recordarlos es volver a darles luz a
su presencia. Olvidarlos es dejarlos en la obscuridad, nuestros muertos, solo
podrán existir si los tenemos presentes en la memoria, en nuestras oraciones y
en nuestro corazón.
Rememorarlos es un tributo que
dignifica lo sagrado y nos recuerda la breve estancia de nuestra existencia en
este mundo. Por ello, recordemos con júbilo a nuestros difuntos y hagamos para
ellos, un altar donde nos comunicamos espiritualmente con los seres queridos ya
fallecidos.
El personaje de la MUERTE no ha
pasado desapercibido para los artistas: pintores, caricaturistas, escritores,
escultores, actores, artesanos, se divierten haciendo cada uno dentro de su
especialidad este personaje consentido de LA MUERTE, mostrando sus múltiples
facetas y coloridos, logrando hacerla interesante y atractiva.
También la gente del pueblo también
aporta sus ocurrencias componiendo a la muerte las calaveras literarias,
corridos, y dichos que con mucha sabiduría nos dan consejos y nos alertan para
que tomemos la mejor decisión en nuestra vida.
A la muerte le podemos cantar,
dibujar, bromear, jugar con ella, o ponerle el nombre que más nos agrade: Catrina, Calaca, Dientona, Huesuda,
Flaca, Tilica, Siriaca, Parca, Tiesa, Pelona, Esquelética, Comadre, o
simplemente La Tía de las Muchachas
.

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