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   Bonos del NAIM
                         
Carlos Aranda Portal
                    
Aparentemente se había reanudado, la
construcción del llamado NAIM, que es el nombre con el que se conoce el nuevo
aeropuerto de Texcoco, la obra más espectacular del Gobierno de Peña Nieto,
cuyo período ha terminado y no dijo, ni puede decir nada al respecto de su
construcción y de los bonos, colocados entre inversionistas nacionales, pero
muchos de ellos,  entre inversionistas
extranjeros, formados por grandes corporaciones, cuyas decisiones no dependen
de una sola persona, sino por los respectivos Consejos de Administración o los
equivalentes a ellos. 

Por decisión de nuestro nuevo Presidente de la República,
más conocido por AMLO, pero también mediante “consulta” que al final no tiene
nada que la ampare, el “pueblo sabio” formado por los que menos saben de
Aeropuertos -la mayoría de ellos nunca ha viajado en un avión- opinaron que
debería suspenderse la construcción del nuevo Aeropuerto de la ciudad de
México, que como ya mencioné, se le llama el NAIM. 

Esto se hizo a pesar del
avance del mismo en su construcción, pero sobre todo por los compromisos
contraídos para la terminación del mismo. Este acto de soberbia, porque no lo
puedo llamar de otro modo, de nuestro actual Presidente, nos va a costar muchos
millones de pesos a los Mexicanos, los que no estaban considerados por el
actual gobierno, de los cuales, según mi parecer, voy a aportar algunos datos
que obtuve del internet. 

Un bono es un contrato, entre el emisor y el
comprador, en el que el emisor, se compromete a pagar un determinado interés
nominal, por un tiempo determinado y al expirar el plazo, regresar al comprador
o inversor, el precio nominal del bono, que en términos financieros se conoce
como “par”. 

Estos bonos se colocan a través de las bolsas de valores. Los bonos
tienen dos precios, el precio de compra y el precio de venta, que se determinan
por el éxito o fracaso que haya tenido el bien que se enajena. 

La diferencia de
los dos precios, en términos de la lengua inglesa, se denomina “Spred”. Se
colocan los bonos en la bolsa de valores como ya lo había mencionado, que en el
caso del NAIM, que fue de 0,99 US dólar, es decir un poco abajo del 1.00 U.S.
dólar, que es el valor nominal del bono. En la colocación primaria es el valor
al que el comprador adquirió los bonos y que en ese instante, solo había un
solo precio el día preciso de la compra. Se emitieron para financiar al NAIM, 4
series de  6 mil millones de dólares cada
uno, dos series a 10 años y dos a treinta años. 

El precio del bono no es fijo
ni es igual al precio de la colocación de los mismos, si el precio del bono
cae, es por la percepción de riesgo, del no pago por diversas circunstancias,
en este caso por la cancelación del proyecto y ese riesgo tiene impacto, tanto
en los intereses, como el del capital invertido. 

Si el precio del bono cae, la
tasa de interés sube, para compensar así el riesgo que provocó su caída. Uno de
los últimos precios del bono, había caído a 0.77 dólares, que por las
explicaciones dadas, las calificadoras clasificaron a los bonos, incluyéndolos
aún como “bonos basura” o sea una pérdida, que puede llegar a ser total y por
eso la deuda soberana del país, se cotiza en 9.75 % de interés y antes de la
desafortunada decisión era del 8%. 

Los bonos se emitieron en Nueva York con las
leyes de NY, entre los inversores, uno de mucha importancia que es el
BlackRock, que está en espera, para denunciar 
al gobierno de México, cuando se de a conocer la cancelación oficial del
NAIM, ya que tiene dos aspectos que son muy importantes:  La cancelación jurídica a través de la cual  sigue existiendo la construcción como si nada
hubiera pasado y la cancelación política, desde el punto de vista, que
atendiendo a esta última, el NAIM ya no continuará.. 

En forma hábil y para
evitar las posibles demandas, nuestro actual gobierno, ofreció a través del
actual Secretario de Hacienda, Sr. Urzúa un precio que oscila entre 0.90
dólares, hasta “ la par”, es decir 1.00 dólares. Esto le costará a nuestro
gobierno, -llámese a los contribuyentes y a todos los ciudadanos de nuestro
país, de 36 mil a 38 mil millones de pesos, en caso de que se aceptara la
negociación a cambio de no demandar a nuestro gobierno por la cancelación del
aeropuerto, cantidades que tendrían que ser pagadas de forma inmediata. La
pregunta es: ¿Qué pasará con el resto de los bonos? 

La oferta estará vigente
hasta fines de este mes de Diciembre, que es cuando se espera la cancelación
oficial de dicho proyecto. Tiene esto, como objetivo, evitar las demandas y que
las calificadoras reconsideren la calificación de los bonos, lo que no deja de
ser una maniobra inteligente de nuestro gobierno, para paliar la situación. Con
esta maniobra, el TUA (Impuesto Aero portua)rio, soportará una menor cantidad
de riesgo y que es lo que se supone que pagaba los bonos. 

Además, hay que
considerar otras pérdidas, que es lo construido del NAIM, que es un equivalente
a 60 mil millones de pesos. La inversión de 80,00 millones de pesos en las
obras de Santa  Lucía, mas las
adaptaciones al actual aeropuerto y el de Toluca y las vías que hay que
construir para conectar dicho aeropuertos, además del tiempo que se pierde
entre el traslado de los mismos. Queda en pie la pregunta de si es buena la
decisión tomada independientemente que algunos grupos de tenedores de bonos, no
respaldan la oferta de compra de los mismos.

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