22 octubre, 2020

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Inseguridad En Celaya Y Guanajuato

Por.-Carlos
Aranda Portal
                      

Se ha desatado como nunca, una ola de
inseguridad que no habíamos visto en nuestra otrora tranquila ciudad y en
nuestro estado de Guanajuato. Recientemente mataron en Celaya a dos
comandantes, a Macedonio hace un mes, la semana pasada a Marco Antonio y el
jueves pasado, asesinaron a una mujer llamada Cesárea, que era policía e hirieron
de gravedad al comandante al que ella acompañaba, según el periódico AM. 
En
todos los casos habían salido de su trabajo estando ya de descanso y por
supuesto fuera de servicio. Esto en forma independiente a todos los crímenes en
la propia ciudad de Celaya y en todo el estado de Guanajuato, aduciendo el
secretario de seguridad en nuestra ciudad, que no se trata de un ataque a la
policía como corporación por ser fuera del horario de trabajo, lo que es
cuestionable.  
Algunos dicen que es
porque las bandas se están peleando entre sí y que cuando terminen de “ajustar
cuentas entre ellos” volverá relativamente la tranquilidad. La realidad es que
no sabemos si esa afirmación es cierta o no, o si hay otras causas para el incremento
de la criminalidad. A pesar de que recientemente estuvo el Secretario de
Gobierno, Miguel Ángel Osorio Chong, en visita a la ciudad de León y al estado
de Guanajuato, el que estuvo platicando ampliamente de la problemática que nos
envuelve con el Gobernador del Estado, Sr. Miguel Márquez Márquez. Ofreció de
manera formal -lo que le escuché personalmente-  la presencia en estado de Guanajuato de las
fuerzas federales, que según afirmó ya no serían retiradas de nuestro
estado.  
Sin embargo, a pesar de dichos
ofrecimientos, tal parece que la delincuencia se ha agudizado, pues se han
cometido en el curso de un mes escaso, tres asesinatos de policías en activo y
los robos al   tren, en los cuales    Celaya es una ciudad que con mayor frecuencia
se llevan a cabo, independientemente de la multitud de crímenes que se han
cometido en el estado.  
Al principio en
lo personal decía que eran exageraciones de la prensa, pero he podido comprobar
de manera fehaciente, que el problema es real y que hay que combatirlo y de
frente, para irlo disminuyendo y en su caso si no terminarlo, cuando menos
tenerlo controlado.  
Considero que hay
que hacer algo al respecto, pues con este panorama por delante, aunado a los
bajos sueldos de la policía y la falta de prestaciones a dicha corporación,
entre ellos lo bajo que está el seguro de vida (o de Muerte) me pregunto ¿Qué
incentivos hay para ser policía, si se tiene una perspectiva tan poco agradable?
Sumando a esto, la corporación actual, cada día se ve disminuida por falta de motivación,
por lo que estoy de acuerdo con las palabras de aliento del Presidente
Municipal, pero que no son suficientes para mover en todos los sentidos, a los
elementos que coadyuvan a la seguridad. Aunado a lo anterior, está la
corrupción no solo en algunos policías que están en combinación con la
delincuencia organizada, sino también en algunos funcionarios públicos y porque
no de decirlo, en la iniciativa privada.  
El Presidente de la República, es el primero
que debería dar muestras irrefutables de su honestidad y es cuestionable si lo
hace o no, pues las pruebas afirman lo contrario, no importando que sean
utilizadas para dichos fines, interpósitas personas.  Recientemente se aprobó de manera incompleta,
pero al fin se aprobó la ley anticorrupción, pero no basta la misma para acabar
con los problemas, pues mientras falte la voluntad, no es posible avanzar. Al
final de cuentas estamos hablando de un problema muy complejo, a pesar de que
este artículo se centre en la inseguridad. 
Si hablamos de la educación que es
la base de todo, vamos dando pasos para atrás y lo vemos con las manifestaciones
que no han sido detenidas de la CNTE y muchas otras causas que podríamos seguir
enumerando. Al final de cuentas, el Presidente de la República, todo su
Gabinete, el Congreso de la Unión, los Gobernadores de los estados, los
presidentes municipales, en pocas palabras, toda la población, porque es un
problema de todos, considero, que deberíamos comprender qué, si no existe la
seguridad pública, no hay inversiones ni negocios que puedan resistir la falta de la misma. 
Por lo tanto,
el problema número uno es la seguridad pública, problema que está siendo
atacado desde mi punto de vista en forma deficiente, pues va creciendo la
delincuencia y cada día la población se siente más insegura. 
Deseo firmemente
que quienes tienen bajo su responsabilidad directa la seguridad en términos
amplios, puedan salir adelante con dicho problema, porque es un problema
complejo y difícil, como ya lo había dicho antes.

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