Frente amplio opositor, alternativa a la crisis del país

General
Por. Miguel Alonso Raya
Enrique Peña Nieto llega a su 4º Informe reprobado por
los mexicanos quienes rechazan contundentemente la corrupción y los malos
resultados de su gobierno que han sumido al país en una crisis económica,
política y social que no se resolverá en los dos años que le faltan al sexenio.
De acuerdo con una encuesta del periódico Reforma, el
índice de aprobación de primer mandatario cayó a 23%, mientras 74% desaprueba
el trabajo que está haciendo. Según el diario, se trata de la reprobación más
baja para un presidente desde 1995 que realiza este tipo de estudios.
El mayor porcentaje de los ciudadanos encuestados
condena los altos niveles de pobreza y violencia. Asimismo, considera que la
corrupción se incrementó el último año a pesar de que el Congreso de la Unión
aprobó las leyes reglamentarias del Sistema Nacional Anticorrupción.
Como si todo lo anterior fuera poco, un nuevo
escándalo hace eco del malestar social por las irregularidades detectadas en la
tesis de licenciatura de Peña Nieto reveladas por la periodista Carmen
Aristegui. El tema no es menor, se trata de una conducta deshonesta que,
eventualmente, minará aún más la credibilidad del titular del Poder Ejecutivo
Federal.
El problema de fondo del gobierno de Peña Nieto es que
el “México próspero” que prometió nada tiene que ver con la realidad del país.
La política económica instrumentada no supera las bajas tasas de crecimiento,
la mayoría de empleos que se crean son eventuales y con bajos salarios, más de
la mitad la población se mantiene en la pobreza, ha aumentado la desigualdad y
ninguna de las reformas, particularmente la educativa y energética, están dando
los resultados ofrecidos.
Al desalentador panorama económico, se suma la crisis
de derechos humanos provocada por los casos de desapariciones forzadas,
ejecuciones extrajudiciales, abusos y tortura en los que se han visto
involucradas corporaciones federales, estatales y municipales. Resaltan los
acontecimientos de Ayotzinapa, Guerrero; Tlatlaya, Estado de México, y
Apatzingán y Tanhuato, Michoacán.
En este contexto de vacío gubernamental, el crimen
organizado se expande sin control y los asesinatos y la violencia cunden en
gran parte del país, por ejemplo, las recientes ejecuciones en Alto Lucero,
Veracruz; y el secuestro masivo en Salamanca, Guanajuato.
Un reflejo de esta desoladora realidad son los
resultados del módulo de Bienestar Autorreportado del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía que reportó la peor percepción ciudadana de seguridad
desde 2013.
Frente a la debilitada y desacreditada administración
de Peña Nieto, los poderes fácticos andan sueltos -especialmente,
empresariales, mediáticos y eclesiástico- y presionan para obtener canonjías.
Estos mismos grupos coaccionan al Congreso de la Unión
para evitar que legisle en materia de derechos humanos y otros ámbitos que no
convienen a sus intereses. De ahí que resulta errónea la decisión de la
dirigencia nacional del PAN que en lugar de designar a una personalidad en la
presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, la usa para dirimir
conflictos internos y eso no ayuda a fortalecer las instituciones.
Esta inestabilidad también es alimentada por la
radicalización de una parte del movimiento magisterial y las prácticas de
corrupción e incapacidad de algunos gobernadores para resolver un cúmulo de
problemas en sus entidades.
Por ello suenan huecos y ofensivos los exhortos que
hace Enrique Peña Nieto (EPN) rumbo a su 4o Informe de Gobierno para que los
ciudadanos contemos “las cosas buenas que construyen y dan sentido a nuestra
vida, trabajo y a nuestro esfuerzo diario.” (La Jornada, 25/08/2016)
Todo indica que habrá un fin de sexenio con un
presidente muy cuestionado, incluso por los integrantes de su propio partido,
el Revolucionario Institucional, que le reclaman las deficiencias de su
gobierno que lo han colocado frente al peor escenario de cara a las próximas
elecciones.
Sin embargo, a pesar del evidente desgaste, EPN sigue
utilizando el cargo no sólo en beneficio personal, de su familia y el PRI, sino
también para preservar su impunidad, como lo evidencia la indebida promesa de
entregar la estafeta presidencial a un priísta en el 2018. (El Financiero,
24/08/2016)
Frente a los malos resultados en todos los órdenes de
la gestión de Peña Nieto, es indispensable que las fuerzas progresistas,
partidarias y sociales, lleven a cabo un gran esfuerzo por poner sus
coincidencias por encima de sus diferencias y construyan un Frente Político y
Social Amplio como alternativa real de gobierno.
La complicada situación del país demanda el compromiso
de todos para salir adelante, de lo contrario no sólo facilitaríamos el triunfo
del PRI en el 2018 sino que contribuiríamos a mantener las difíciles
condiciones que actualmente oprimen a millones de mexicanos.

México necesita de fuerzas democráticas y
personalidades comprometidas con la alternancia, la consolidación de la
democracia y la construcción de un nuevo régimen político; este gobierno ya no
da para más, se mueve y se hunde en el fango de la corrupción, el conflicto de
interés, la mentira, la violencia, el crimen y la impunidad. “Otro México es
posible”.

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