Mar. Sep 22nd, 2020

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Guanajuato, escenarios políticos

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Contaminación, Crisis de Agua, Dif, La
Cantera, Láminas Contaminadas, Miguel Márquez Márquez, UNAM
Cuando el gobierno es el problema
In Botepronto,
Por.- Arnoldo Cuellar Zona Franca
Ante la duda, abstente, dice un viejo
principio de cautela; no pasa en Guanajuato, donde indicios serios de que obras
y acciones oficiales pueden estar dañando a personas, son ignorados por la
autoridad.
Hace ya algunos años, el presidente
municipal de un pequeño municipio de Guanajuato decidió tomar una acción
directa para acabar con una plaga de tordos que se había aposentado sobre los
árboles del jardín de la ciudad.
Cuando supo lo que cobraba una empresa de
fumigación por erradicar la plaga de pájaros que pernoctaba en los árboles de
la plaza de Purísima de Bustos, el joven alcalde, Miguel Márquez Márquez,
decidió que lo mejor era emprender una estrategia casera.
Así, armados con escopetas, el edil y
varios funcionarios del municipio, se lanzaron una noche de esas a una
verdadera carnicería, que fue registrada por algunos medios de comunicación de
la época, en los primeros años de este siglo, como el pajaricidio de Purísima.
En estos días, la travesura del alcalde,
quien pasó de esa encomienda a dirigir las políticas asistenciales del gobierno
de Juan Carlos Romero, domo director del DIF, hubiera dado lugar a un escándalo
mayúsculo, sobre todo con los defensores de los derechos animales.
Sin embargo, ese mismo pragmatismo, ajeno a
las consecuencias, sigue siendo una característica central del Miguel Márquez
gobernador, incluso después de que ha recorrido ya las dos terceras partes de
su sexenio.
Así se nota en posicionamientos como los
externados ante problemas muy concretos, donde existe la seria posibilidad de
que pueda haber afectaciones a personas, donde Márquez lo que busca es solo
salvar la cara de su gobierno y no el bienestar de sus gobernados.
Pasa en el caso del pozo de agua que surte
a la comunidad La Cantera en San José Iturbide, donde ante presunciones muy
fundadas de que el agua tuviera contaminantes perjudiciales para la salud, el
gobernador se aferra a las explicaciones de crasa legalidad y rechaza un
estudio de varios centros de investigación de la UNAM, por que la casa de
estudios “no tiene autoridad”.
De modo que el gobierno que hace no mucho
apostaba por “los valores”, así en abstracto; además, un gobierno militante en
“la defensa de la vida”, en este caso concreto pone en último término lo que
debería ser una prioridad: la salud de sus ciudadanos.
No es el único caso. Allí está también el
reparto de 6 mil láminas de material sintético, recubiertas con pintura de alto
contenido en plomo, repartidas por un programa dirigido a zonas deprimidas del
medio rural, por parte del DIF estatal, donde existen indicios bien fundados de
que el recubrimiento resulta altamente tóxico.
De nuevo priva el hecho económico. Como en
el caso de los pájaros de Purísima y del agua de La Cantera: las láminas
salieron baratas y ya están repartidas, reponerlas requerirá una inversión
cuantiosa, devolverlas al proveedor no se contempla, pues incluso el gobierno
ah sido el mayor defensor del dudoso material.
Así, un gobierno que en el discurso quiere
presumir de humanista, con origen en un partido civilista y defensor de los
derechos de las personas, termina sacrificando a quienes pretendía ayudar, por
rendirse al aspecto monetario.
El humanismo y los valores resultan muy
lucidores en los discursos, pero se convierte en una verdadera hazaña llevarlos
a la práctica cuando se gobierna.
Esta vez no son pájaros. Hoy, Márquez está
permitiendo que seres humanos corran riesgos de afectaciones en su vida por
decisiones de gobierno que son por demás polémicas.

¿Es pragmatismo? Parece que no, a estas
alturas la actitud linda con la soberbia.

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