Sáb. Sep 26th, 2020

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“La Guajolota”
Por.- Santiago Heyser Beltrán
Cuando un amigo supo que visitaría “La
Guajolota”, colonia de Celaya cuyo nombre oficial es Sta. Teresita, me dijo:
“Cuídate, ahí hay mucha violencia”
Lo primero en llamar mi atención fue ver a
soldados caminando en la calle; pues resulta que hay un doble esfuerzo en “La
Guajolota”, por un lado militares y policías vigilan las vías del tren para
evitar robos y la violencia, y por el otro, los vecinos están trabajando de la
mano de los gobiernos estatal y municipal para la reconstrucción del tejido
social, la consolidación de la familia y el desarrollo económico que traiga
aparejada la posibilidad de una economía sustentada en el trabajo que dé para
vivir con la dignidad de personas libres. Lo segundo fue encontrar un ambiente
amigable con gente de primera, amable, cálida y cooperativa… Ahora bien, pongo
énfasis en la calidad del trabajo, porque parece haber una consentimiento
institucional y político de conformarnos con un trabajo, cualquier tipo de
trabajo para erradicar cifras de pobreza y desempleo, dejando de lado el
legítimo derecho de las personas a tener un ingreso digno con el fruto de su
esfuerzo y no solamente ingresos de subsistencia; lo que me hacer recordar los
tiempos de Miguel de La Madrid en donde el pueblo tenía un estribillo que bien
se podría aplicar hoy: “Salario mínimo al Presidente,… pa´ que vea lo que se
siente”.
Decía que hay un doble esfuerzo coordinado
en la parte socio-económica por la SEDESHU estatal y Desarrollo Social municipal,
ambos, cosa de la casualidad, bajo la intervención de dos israeles: Israel
Jiménez e Israel Sánchez que en su función de interventores han logrado lo que
en opinión de algunos (me incluyo) es la clave del desarrollo comunitario ¡La
participación social! Y es así como Doña Lety, apoyada por las Sras. Chayo,
Paty, Carmen y Alicia, miembros del Comité Ciudadano que representa a “La
Guajolota”, se echaron sobre sus hombros, con el apoyo de vecinos e
institucional, la tarea de hacer un torneo de futbol femenil en tres
categorías: infantil, juvenil y mayores de 18 años, torneo al que se ha
invitado a participar a niñas y jovencitas de las colonias vecinas: Las
Carretas, Insurgentes y posiblemente Villa de Celaya, ello como complemento a
un concurso de altares de muertos  y un
concurso de figuras de plastilina referentes también al día de muertos (no se
aceptan calabazas ni figuras de brujas alusivas al Halloween gringo) lo que
redondea el programa de integración hasta el mes de noviembre del presente, pero
que sienta las bases para lo más importante: 
La reconstrucción de una identidad
que conforme la base de una vida comunitaria para armar proyectos productivos
de impacto regional (varias colonias o polígonos) que realmente abran las
posibilidad de una economía comunitaria que supla el ingreso de actividades
ilícitas y finque las posibilidades de una mejor calidad de vida para todos,
incluyendo la reinserción social y económica de aquellos que para sobrevivir
han tenido que vivir al margen de la legalidad.
Quiero aclarar que este no es un programa
de seguridad; los funcionarios de ambas instituciones (SEDESHU y Desarrollo
Social, municipal) no están para señalar personas o detectar actividades
ilícitas, están exclusivamente para ayudar, apoyar y orientar a aquellas
personas que en un derecho humano y ciudadano, y con una aspiración justa, a
través del trabajo comunitario y de la sinergia que obtenemos al trabajar en
equipo quieren mejorar sus vidas en todos aspectos, iniciando por la aceptación
de que solo unidos en comunidad podemos salir adelante y que esto se facilita
si se trabaja de la mano con los gobiernos cuya función central es servir a la
ciudadanía.
El ser humano es por naturaleza un ser
social, no por buena onda, sino por el reconocimiento de que: solo unidos
podemos salir adelante y resolver los problemas comunes ¡Esto es lo que se está
viviendo en “La Guajolota”!… Por cierto, para quién se quedó con la duda, a
esta colonia se le reconoce como “La Guajolota” porque ahí había empresas
familiares dedicadas a criar guajolotes para alimentar las bocas de los
celayenses en nuestras tradicionales fiestas navideñas… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Escritor y soñador

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