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Santiago y El Rufo/

Santiago Heyser Beltrán

 Sabemos que a los ricos los ayuda el gobierno, pues son cómplices y les debe favores electorales (salvo honrosas excepciones) y que los pobres no tienen ni en que caerse muertos (sin excepciones)…
R- Guau, mi Santias, pinta difícil el año…

S- Nomás para los tarugos, mi Rufo; deja y te cuento una historia que me llegó por Internet para que entiendas: Eran los tiempos de los últimos reyes de Francia, después vino la revolución francesa; todos encarabonados contra la monarquía, sus corruptelas y sus abusos les aplicaron guillotina; casi como el enojo popular que pinta en el México de hoy, donde ¡Ah como hace falta una guillotina!

R- Guau, es verdad, mi Santias, con los cínicos abusos de políticos y gobernantes a muchos dan ganas de darles “cran” (cuando los encuentren), no de balde ahora todos quieren gobernar y quitar a EPN erigiéndose como líderes mesiánicos.

S- Pero sin propuestas, mi Rufo y quitar a un corrupto para poner a un inútil, iluminado, populista o tarugo no parece ser solución, ahí tienes el fiasco de El Bronco en Nuevo León y del Peje secuestrando Paseo de la Reforma jodiendo con su “EGO” e ilegalidad a quienes lo eligieron, pura lengua, independiente o víctima de la mafia en el poder por fuera, priistas por dentro; además, ese es puro rollo mi Rufo, deja que llegue el 2018 y veras la cantidad de estultos, borregos y muertos de hambre que votan por el PRI. ¡Bien!, pero te decía que: “En la Francia de reyes, donde el Rey se decía designado por Dios, con el aval de una Iglesia mentirosa y cómplice; el recaudador de impuestos, algo así como el cuentista y mil usos Meade que hoy despacha en Hacienda con aspiraciones presidenciales, se acercó al Rey con una propuesta para resolver la quiebra nacional:

El recaudador proponía al Rey cobrar más impuestos a los ricos. El Rey, viendo la ingenuidad de su subordinado le aclaró: -No mi estimado recaudador, a los ricos ¡No!, los que no son mis amigos han aportado dinero para mis campañas, además, muchos militan en el partidazo (¿de qué otra manera tendrían esas fortunas siendo tan pendejos?), no a los ricos ¡No!, son con los que convivo, me invitan a sus casas y a sus fiestas y son los que me aplauden sin chistar, me hacen compadre o son mis socios prestanombres en los contratos amañados. Además, ¿cuántos ricos hay?, son pocos y selectos y tienen poder, si los hago enojar se pueden ir a otro país con sus dineros y generar problemas.                                              

El recaudador de inmediato propuso otro plan para restaurar la finanzas públicas en problemas por las tonterías, corruptelas, escándalos y abusos del Rey y sus compinches: -Cobremos entonces impuestos a los pobres, son muchos, están desorganizados y son incultos, todo se creen; si se alborotan, les inventamos un nuevo santito indígena o les construimos una catedral para que se entretengan, nomás no hay que ser tan idiotas, no hay que ponerle barba como a Juan Diego en México; recuerda como el pendejo de Norberto olvidó que los indios son lampiños y santificaron a un españolete con ropa de manta y guarache… De inmediato el Rey exclamó -¡A los pobres no!, ¿de dónde les vamos a sacar impuestos si no tienen ni para comer?, ¡No!, con ellos no te metas; además, acuérdate que son los que más votos dan ¡No la jodas! Déjalos vivir tranquilos, sin ambiciones y dependientes de programas sociales, para que no generen problemas nacionales mientras nuestros parientes, correligionarios y amigos se siguen enriqueciendo. Además, a los inversionistas extranjeros, esos que nos dejan dinero en el bolsillo a cambio de entregarles las riquezas nacionales o que vienen a explotar a nuestros conciudadanos con sueldos de supervivencia, no les gustan los disturbios sociales. A los pobres no les cobres impuestos, dales dádivas y mantenlos entretenidos para que sigan ignorantes y tranquilos; si ves problemas que el cura organice una fiesta del pueblo o el gobierno un desfile y eso sí, regálales el licor. El recaudador, desesperado, entonces preguntó al rey: -¿Qué me sugiere majestad, para recaudar el dinero que necesitamos? El Rey sin inmutarse contestó: Cóbrales más impuestos a la clase media, a los burgueses, a los profesionistas, a los académicos, a los científicos, a los músicos, trabajadores o empleados, a los que tienen changarro, a los pequeños empresarios y comerciantes… -Pero a ellos ya les estamos cobrando impuestos, su majestad… . -No importa, contestó el Rey; ya que ellos tienen algo que los otros no tienen: la clase media tiene sueños, aspiran a ser ricos, a vivir mejor y trabajan para ello, por eso estudian y trabajan como burros, sus ambiciones son su debilidad, si les cobras más impuestos, se van a enojar un poco, pero sus sueños son más fuertes que su enojo y buscarán trabajar más y más y seguirán estudiando y trabajando en beneficio del reino, lo que hay que cuidar es que nunca se hagan ricos, pues de esa manera dejarían de trabajar para nosotros ¿Y quién pagaría los impuestos?… Recuerda recaudador: los pobres votan, los ricos nos financian y aplauden, la clase media paga impuestos y nos mantiene; entender esto es lo que te permite ser buen gobernante y mantener los equilibrios.

El recaudador se fue tranquilo viendo como nego$iar con el líder sindical el aumento al precio de los combustibles, a los ricos no les afecta y los pobres no tienen coche,… no sin dejar de reconocer la suerte que tenía el reino de tener un Rey inteligente, generoso y sabio que sabía cómo mantener la bonanza del reino y la paz social en equilibrio.”… ¡Así de sencillo! Un saludo, una reflexión.
 
Escritor y soñador

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