25 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

¿Indolencia institucional? O la realidad nos alcanza.

6 minutos de lectura

G. Saúl García Cornejo.

¿Cuántas epidemias o pandemias han vapuleado a la Humanidad? No es una pregunta morbosa, es una visita al pasado, con efecto presente, que nos debe hacer reflexionar sobre nuestra fragilidad como seres humanos y por ende, sobre la reacción oficial.

Las virulencias más destacadas por su morbilidad, han sido cinco: La Viruela, el Sarampión, la Peste Negra, y el Sida.

La más mortífera ha sido la Viruela. Se le achacan al menos 300 millones de personas y un gran número de afectados por su marca indeleble, las cicatrices en el rostro o la ceguera.

La Viruela, que podríamos suponer antigua, según datos históricos <por ejemplo> de la Conquista o Invasión o Genocidio –como ustedes prefieran- española, de la recién descubierta América, no es tan cierto, pues esa enfermedad data de 1949 en los EUA, y fue controlada y erradicada desde 1977. Su nombre se debe a la producción de postulas purulentas. (Steven Dowshen, M.D., 2013, © 1995 – 2020 The Nemours Foundation/KidsHealth). No tiene nada que ver con la Varicela.

El Sarampión, es una infección respiratoria muy contagiosa, produce erupciones en la piel y síntomas similares a la gripe. Puede traer complicaciones como diarrea, pulmonía, encefalitis, infección en los oídos. Es muy peligrosa en cuanto que puede producir fiebres altas, si no se controlan. Esta afectación no ha sido erradicada, como la Viruela, por ejemplo. Y su control obedece a las campañas permanentes de vacunación.

Hasta antes de implementar la vacuna, (1963), las epidemias originaron la muerte de por lo menos dos millones de personas, anualmente. En tiempo reciente, unas 140 mil gentes han muerto, en razón de no haber sido vacunadas. (Fuente: OMS, 2019). Son los niños pequeños quienes tienen más riesgo.

La Peste, hay que decir que actualmente hay diferentes tipos: La bubónica y la neumónica. La primera así denominada porque afecta los ganglios linfáticos (bubones), y la segunda, se produce en los pulmones del individuo y es la más virulenta.

El virus es transmitido, en el primero caso, por picadura de un insecto transmisor: La Pulga, que parasita en animales mamíferos (vectores=roedores). El insecto al picar al humano u otro animal, trasmite el virus por vía sanguínea y pasa a los ganglios. En la peste pulmonar la fuente es la misma, sin embargo, el ser humano es un transmisor al exhalar pequeñas gotas del sistema respiratorio. Esta es la más mortífera.

Es notorio que la transmisión de diversos virus, en importancia, se debe a los vectores que en este caso, son organismos vivos que pueden transferir infecciones entre personas o animales. Y luego muchos son insectos hematófagos <en este caso la pulga> y en otros casos el mosquito que al alimentarse, ingieren el organismo patógeno y luego, en la misma acción, lo pasan y convierten así, en forma exponencial, portadores y enfermedad.

La denominada “Peste Negra”, en el siglo XIV provocó la muerte de unos 50 millones de personas en Europa. La polémica sigue hoy día sobre cuál haya sido o es, el vector. Se creyó que fue la rata negra <de ahí el nombre coloquial de la enfermedad>. Lo significativo de los estudios más recientes (Con todo y análisis de ADN) es que se originó en Asia, no en Europa, a causa de otro roedor, llamado gerbillo. Los científicos contemporáneos consideran que las condiciones climáticas de Europa, en el ciclo cumbre de la propagación, no eran idóneos, como sí lo fueron en Asia. Otro dato curioso es que la “plaga” desapareció hasta el Siglo XIX, aunque hay algunos brotes después, como en Madagascar. (Fuente: BBC/News/Ciencia. 2015). Hoy día, la peste puede tratarse fácilmente con antibióticos y la aplicación de las precauciones habituales para evitar la infección.

Luego, lo que nos preocupa al momento es otra propagación, el “coronavirus” y sus mutaciones. Los científicos le siguen “la pista”, para saber su origen y así, combatirlo.

La información experta, indica que el genoma del SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad covid-19. Lo que es significativo. Y para los legos, la sola mención de “mutación”, nos pone nerviosos, pues suponemos que será más difícil el “combate”. Sin embargo, las mutaciones de cualquier virus, son normales en su desarrollo, pues intentan adaptarse al medio en que se desenvuelven, si éste no es 100% propicio. No olvidemos que son también organismos vivos y siguen las leyes de la supervivencia.

Se debe tomar en cuenta pues, que las mutaciones a una “nueva cepa” más agresiva, hasta hoy es sólo una especulación y que los cambios son más propensos a afectar a los virus que a fortalecerlos o de plano, mutarlos de manera que el cambio sea un nuevo y reforzado virus, según afirma el Richard Neher, médico y biólogo de la Universidad de Basel en Suiza, hace unas horas al momento de escribir este artículo (27-03-20).

Aunque la simple lógica, aún la de los profanos, indica que sí un virus es estable, será más fácil su estudio. Lo que también haría de mejor efecto, una vacuna única, en este caso contra el origen: SARS-CoV-2.

La inquietud, similar a la propagación de un virus, nos invade como “plaga”: ¿Qué pasa en México, realmente, con el coronavirus? Sabemos por los medios internacionales, lo que pasó en China, luego en Europa, principalmente en Italia y España, países hoy considerados del “primer mundo” y han colapsado sus sistemas de salud pública y privada. Y qué en EUA, el índice de contagios superó ya al de China. Mientras en México y no trato de ridiculizar o minimizar los esfuerzos oficiales para contener o combatir la pandemia, no se tomaron medidas oportunas y menos, contundentes.

Se nos dijo que a finales de febrero de este año, se dio el primer brote en Brasil. Enseguida Venezuela <que hay que reconocer junto a Cuba, su tarea de combate efectivo mundial, pues han ido a China, Italia y España, principalmente y con éxito en sus brigadas sanitarias itinerantes>, Argentina, Perú y El Salvador (con todo y el affaire con Marcelo), tomaron medidas contundentes al efecto.

¿Hemos tenido alguna ventaja en este caso de salud pública? La más importante ha sido el tiempo. Es decir, traducido en la distancia del origen, primero, y después el recorrido de la “plaga”. Enseguida, eso nos permite aprovechar la experiencia de esos países en el combate y contención. La interrogante de fondo es: ¿El gobierno federal, sus Instituciones de Salud, y los que detentan materialmente el poder público, en verdad están conscientes de ésas ventajas, y claro, de las decadencias y déficit presupuestario-financiero-económico, sumado a la burocracia de la salud?

La famosa “cuarentena” es una medida obligada, sin embargo, aunque puede disminuir la propagación, en sí no la combate por medios médicos o biológicos, es decir, científicos. Y produce a la vez descalabro en la Economía, tanto en el ámbito macro, como aún más, en la familiar o individual, por una simple razón, en muchos casos se detiene el ingreso, hay desabasto por compras de pánico, suben algunos precios, como el caso de huevo, etc.

Hay tenemos que hasta el precio de las gasolinas <inflado de por sí> va a la baja y no por gracia de AMLO, sin embargo muchos productos y servicios en los que uno de sus insumos es la gasolina, no han bajado. Y vaya que seguimos en el “libre mercado”.

Qué decir, por ejemplo, del sistema educativo oficial: ¡Clases a distancia por internet! Lo que ha puesto en evidencia que el sistema presencial es anacrónico, obsoleto, al igual que los edificios <con su mantenimiento y además deficiente> que albergan a profesores y educandos, puede pasar a ser inútil. ¡Sería un ahorro real y sustantivo!

Los medios, como éste mismo, están en esa sintonía virtual. Ya vemos conferencias, reuniones, sesiones del INE, por mencionar unas cuantas, en la vía virtual remota. No sé si las mañaneras de AMLO, acaben igual, al menos hasta el momento siguen y hay la posibilidad, según el Presidente para que no haya “desinformación”, que sus conferencias matutinas sean los siete días de la semana. Lo obvio, da pie a más críticas ácidas y por otra parte, al parecer cada día menos apoyo a las ocurrencias de don Andrés, ahora “dueño y señor” de la información. En fin.

La conclusión es que la fragilidad es manifiesta y nos golpea. Produce cambios inusitados, a querer o no y marcan nuevas rutas. Debemos estar preparados. Un tanto como he referido antes: La teoría del Caos, se concreta en la realidad.

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